La pandemia ha asestado un duro golpe a la demografía española que ya atravesaba por una delicada situación. Ante la falta de reemplazo de la población, los esfuerzos han de centrarse en la productividad.
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España: crisis demográfica
La pandemia también ha agravado la crisis demográfica en nuestro país. Según las cifras provisionales publicadas por el INE, en 2020 el número de fallecidos aumentó un 17,7% con respecto al año anterior. En cambio, el número de nacimientos cayó un 5,9% y el indicador de fecundidad (número medio de hijos por mujer) ha bajado a 1,18 frente a 1,24 en 2019, cifra muy lejana de esa tasa de poco más del 2 necesaria para garantizar el reemplazo de la población. Hay que tener en cuenta que a largo plazo el potencial de crecimiento económico depende de la cantidad de mano de obra y de su productividad. Y dadas las dificultades para que la mano de obra aumente, el esfuerzo ha de realizarse en lo que respecta a la productividad.
• Las cifras de crecimiento económico del primer trimestre del año han sido revisadas al alza, situando el descenso con respecto al trimestre anterior en el -0,4% (-0,5% anterior) y el descenso anual en el -4,2% (-4,3% anterior) debido sobre todo a la caída del 3,5% del gasto en consumo final de los hogares. No obstante, los indicadores más recientes muestran que la economía está recuperan-do algo de color. Así, en abril la cifra de negocios de las empresas aumentó un 58,1% en un año, impulsada por un repunte muy fuerte de la minería y la industria manufacturera (+68,1%) y del comercio (+62,5%).
• En cuanto a los mercados de deuda, los tipos de interés a largo plazo (los de las obligaciones a 10 años) se mantuvieron estables cerrando la semana en el entorno del 0,48% frente al 0,46% anterior.
Estados Unidos: plan de mejora de las infraestructuras
En EE.UU. se ha confirmado el dato del PIB del primer trimestre del año con un crecimiento anualizado del 6,4%. El gasto de los consumidores y especialmente las compras de bienes (duraderos sobre todo) fueron los que más tiraron del carro. También está aumentado el gasto en servicios, y todo apunta a que esta tendencia se mantendrá a medida que se normalice la actividad económica. En el primer trimestre de 2020 el crecimiento fue del 0,4% (frente al -1,3% de la zona euro). El acuerdo alcanzado entre la Casa Blanca y un grupo de congresistas para poner en marcha un plan de mejora de las infraestructuras estadounidenses debería apoyar este impulso. Por el momento, este plan sólo se refiere a las infraestructuras físicas (agua, transporte y red de banda ancha) y actualmente no supera el billón de dólares. Además, todavía tiene que ser aprobado tanto por el Congreso como por el Senado. No obstante, la oleada de inversiones dará un impulso adicional a la actividad económica. Y puesto que ha aumentado la renta disponible de los hogares, su percepción de riqueza (ante la subida de los precios de los inmuebles) y su ahorro ha alcanzado máximos históricos, con un 21,5% de la renta disponible en el primer trimestre, todo hace pensar que la actividad económica seguirá siendo boyante a corto y medio plazo.
Mejora el clima empresarial alemán
Con la campaña de vacunación en marcha, la vuelta a la normalidad y la recuperación de la actividad económica, el clima empresarial en Alemania denota una clara mejoría, sobre todo en los sectores de la logística y las tecnologías de la información. En junio, el clima empresarial tocó los 101,8 puntos, el valor más alto desde noviembre de 2018. Pero este optimismo tiene un lado negativo: en la industria, las empresas temen que los cuellos de botella en las cadenas de suministro y producción acaben por lastrar su negocio. Lo mismo ocurre en el sector de la construcción, donde la escasez de materiales se hace sentir desde hace meses.
El Banco de Inglaterra no mueve ficha
En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra ha optado por mantener los tipos oficiales en el 0,1%. Pese a haber elevado su previsión de inflación hasta el 3% de cara a los próximos meses (en mayo se situó en el 2,1%), considera que el actual episodio de inflación es transitorio y que los riesgos asociados a un posible deslizamiento de los precios al consumo son limitados y, en cual-quier caso, mucho menores que los que plantearía un endurecimiento demasiado precipitado de la política monetaria.
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- Con la recuperación que se vislumbra en el horizonte, la industria debería beneficiarse del retorno de la inversión. Un sector en plena transición energética de la que ciertos grupos industriales, como Schneider, sacarán partido.