Gestión discrecional, ¿qué es?
Cuando usted contrata la gestión discrecional de carteras lo que está contratando es un servicio integral de inversión, delegando en una entidad las decisiones de inversión sobre un patrimonio en función de su perfil. Razón por la que la entidad se verá obligada a “conocerle” con el fin de asegurarse de que el servicio es adecuado a sus conocimientos, experiencia inversora, objetivos y situación financiera. A grandes rasgos, lo que usted hace es confiar en la entidad la selección de productos, la toma de decisiones de inversión y la ejecución de operaciones de su cuenta. A cambio, usted asume un coste explícito por dicho servicio.
• A bote pronto, parece que con ella se abre la puerta de una banca privada low cost (de bajo coste) a los inversores. Pero ¿y si no es oro todo lo que reluce?
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Gestión discrecional, ¿qué es?
Cuando usted contrata la gestión discrecional de carteras lo que está contratando es un servicio integral de inversión, delegando en una entidad las decisiones de inversión sobre un patrimonio en función de su perfil. Razón por la que la entidad se verá obligada a “conocerle” con el fin de asegurarse de que el servicio es adecuado a sus conocimientos, experiencia inversora, objetivos y situación financiera. A grandes rasgos, lo que usted hace es confiar en la entidad la selección de productos, la toma de decisiones de inversión y la ejecución de operaciones de su cuenta. A cambio, usted asume un coste explícito por dicho servicio.• A bote pronto, parece que con ella se abre la puerta de una banca privada low cost (de bajo coste) a los inversores. Pero ¿y si no es oro todo lo que reluce?
Como un tiro
La gestión discrecional de carteras es la modalidad estrella de los últimos años: en 2021 ha superado por vez primera el umbral de los 100.000 millones de euros bajo gestión y el número estimado de contratos está en torno a 1 millón. Ambas cifras duplican las registradas apenas dos años atrás. Siendo los grandes bancos los que se reparten el 90% del pastel. Caixabank, tras la integración de Bankia, domina claramente este segmento con un volumen de unos 42.000 millones de euros, algo más del 40% del total. Le siguen bastante más lejos BBVA (16.000 millones), Santander (13.000 millones) y Kutxabank (10.000 millones), y todavía unos pasos por detrás Ibercaja (5.000 millones), Sabadell (3.000 millones) y Bankinter (1.000 millones).La realidad puede ser otra
En teoría, los clientes tienen el gancho del acceso, a cambio de un coste razonable, a una gestión personalizada, profesional, activa y en la que tienen cabida productos que no están al alcance del pequeño inversor. Como le decíamos, una suerte de banca privada low cost. Pero en la práctica dista bastante de ser así. Ya lo habíamos comprobado en el pasado y hemos vuelto a confirmarlo ahora, una vez que hemos puesto la lupa en este servicio y hemos mandado de incógnito a nuestros “agentes” a las oficinas de las principales entidades bancarias.• Lo que en realidad hay detrás del servicio de gestión de carteras es algo mucho más estandarizado, que se traduce en tres, cuatro o cinco carteras modelo con diferentes perfiles de riesgo en las que le encasillarán en función de aquel que a usted le asignen en su perfil de idoneidad. Es decir, carteras con un mayor o menor peso en acciones en función del riesgo asumido y constituidas principalmente por fondos de inversión de acciones, obligaciones o mixtos. Y aquí radica otra de las medias verdades en lo que a este servicio se refiere: son fondos exclusivos para los clientes adheridos a este servicio sí, pero hay mucho más detrás.
Asesoramiento, no es lo mismo
Asesoramiento y gestión discrecional de carteras tienen en común el coste explícito que ha de asumir el cliente por acceder a ellos. Con el servicio de asesoramiento la entidad “solo” cobra por dar recomendaciones personalizadas sobre productos de inversión, siendo el propio cliente quien tiene la última palabra. Con la gestión discrecional es la entidad quien, conocido el perfil del cliente, toma la decisión, compra y vende. Los robo advisor serían por su parte un modelo de gestión discrecional donde las decisiones las toma un algoritmo o robot.El “truco” de los fondos
Usted podría llegar a pensar que cuando contrata este servicio la entidad va a buscar para usted los mejores fondos, y los más baratos, con los que canalizar cada una de las inversiones en las que se desglosará su cartera. Pero nada más lejos de la realidad.• Lo que en realidad hacen las entidades es canalizar las inversiones a través de fondos del propio banco creados para dar cobertura a este servicio (las denominadas clases cartera). Es decir, cada entidad tiene una gama de fondos propia con cuyas combinaciones construirá esas carteras estándar. Son compartimentos, reservados a los clientes de este servicio, de los mismos fondos de la entidad pero con comisiones algo menores a los de su versión retail o minorista. Un ahorro de costes que de media estaría por encima del 1% frente a la versión minorista del mismo fondo pero que se reduciría bastante si la comparativa es con los mejores y más baratos fondos de su categoría que puede encontrar en otras entidades. En cualquier caso, todo queda en casa: lo que le abaratan con una mano vía fondos acaban compensándolo con la otra por el coste del propio servicio en sí, que no es barato precisamente.
¿Cuánto cuesta este servicio?
Además de los costes inherentes a esos fondos del propio banco con los que confeccionan las carteras (de media, en torno al 1% anual), usted ha de pagar un coste explícito a la entidad por acceder al servicio de gestión de carteras en sí que, en general, se desglosa en un coste fijo y otro variable si obtiene ganancias. El primero abarca desde el 0,35% anual de Kutxabank hasta el 1,5% en la entidad más gravosa, el Santander. Mientras que el segundo puede llegar a alcanzar el 10% de las ganancias anuales. Y ojo, tenga en cuenta que este servicio conlleva un IVA del 21% a asumir por usted, lo que incrementará de facto el porcentaje a pagar en ambas comisiones (vea tabla).• Con todo, si su cartera se revalorizara, que es lo que persigue, podría llegar a pagar hasta cerca de un 2% cada año solo por acceder al servicio de gestión de carteras en sí, por lo que el coste total una vez sumados los gastos de los fondos que componen la cartera podría estar en torno al 3% anual en las entidades más caras, y difícilmente por debajo del 2% anual en las más baratas.
Son muchos los inconvenientes
Nosotros no recomendamos contratar la gestión discrecional de carteras en los términos a los que se ofrece al pequeño inversor. No es una gestión personalizada, sino más bien dirigida a una cartera estandarizada para diversos perfiles que cuenta con sus inconvenientes, como una escasa flexibilidad una vez se le encasilla en un perfil o respecto a los cambios en la distribución de las inversiones dentro de cada perfil para adaptarse a la evolución de los mercados (tipos de interés, bolsas más caras o baratas…), distribución más bien estática.
• Y ello por no hablar de que destinan el dinero recolectado a los fondos del propio banco que, como es lógico, no siempre son la mejor alternativa, por lo que no parecen ser sinónimo de una gestión que busque el mayor beneficio del cliente sino más bien el del propio banco. Así, ya irá adivinando que tampoco será una gestión muy eficiente. Hay mucha opacidad al respecto y son relativamente nuevas, pero las rentabilidades de las carteras de las pocas entidades que nos las han facilitado, y eso que es posible que las menos transparentes sea porque obtienen peores resultados, tampoco son para tirar cohetes: en el último lustro las de un perfil equilibrado rentan, antes de gastos, en torno al 4% anual. Un rendimiento final que para el inversor será menor porque, ya hemos contratado, tampoco es un servicio barato: no pase por alto que el coste total medio difícilmente bajará del 2% anual.
• Antes de atarse de pies y manos a una entidad pude salirle más a cuenta construirse su propia cartera basándose en consejos independientes. Optando a una distribución de las distintas categorías de fondos (acciones, renta fija, divisas…) que mejor se adapte a su nivel de riesgo, y cuya composición varíe en función de las circunstancias cambiantes de los mercados o de las suyas propias, al estilo de lo que hacen nuestras estrategias globales. Optando para ello con los mejores instrumentos (fondos) allá donde estén. Y mejor si puede contratarlos con ventajas especiales, como las que ofrece nuestro Convenio de Fondos.
