Otro elemento diferenciador
El mundo de los fondos de inversión es variopinto. Los hay para todos los gustos. Fondos que pagan dividendos (reparto), que no (acumulación), que invierten en un país o sector determinado, que ponen el foco en las acciones, en las obligaciones, o en ambos, especializados en las acciones de crecimiento, en las de valor… A todos ellos se une otro elemento diferenciador según su gestión sea activa o pasiva. Pues bien, los últimos estudios vuelven a ensalzar la gestión pasiva. Si bien los ETF llegaron para quedarse, no hay que renunciar al valor añadido de una buena gestión activa, que también la hay.
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¿Qué es un fondo de gestión activa?
A grandes rasgos, los fondos gestionados activamente son aquellos que tratan de superar a su mercado de referencia.
• Es el caso del Renta 4 Bolsa R, fondo de acciones españolas que se fija como referencia superar el Ibex 35, el índice más famoso del mercado bursátil patrio que refleja la evolución del precio de las 35 mayores compañías del país, y además hacerlo mejor que este índice con dividendos. Su éxito irá ligado al de la selección de acciones de sus gestores: bien por los distintos pesos (al alza o a la baja) respecto al de las compañías incluidas en el índice, bien por la apuesta por compañías patrias que no forman parte del Ibex 35. Esta selección de acciones será la que marque la diferencia, a favor o en contra, respecto a uno y otro tipo de gestión (vea tabla I).

¿Y uno de gestión pasiva?
Los gestores de un fondo de gestión pasiva no tratan de batir a ningún mercado de referencia, sino de “copiarlo” para tratar de replicarlo lo más fielmente posible.
• Siguiendo el hilo anterior, tomaremos como ejemplo el ETF Acción Ibex 35, cuya cartera reproduce la composición del Ibex 35. Este tipo de fondos también los conocemos como “fondos índice” que son, a su vez, de dos tipos: los fondos índice tradicionales y los fondos cotizados en bolsa o ETF. Los primeros cuentan con la ventaja de poder traspasarse con diferimiento fiscal, pero, por el contrario, suelen tener unos gastos superiores a los ETF, lo que puede acabar decantando la balanza hacia estos últimos.
Recuerde que en el comparador de fondos y ETF puede consultar la ficha detallada de cada uno de los incluidos en nuestra selección.
¿Gestión activa o pasiva?
Existe toda una industria financiera alrededor de los fondos de gestión activa que cada año mueve miles de millones de euros en comisiones y gastos de gestión. Ahora bien, la pregunta del millón es saber si la gestión activa es realmente rentable o no en el largo plazo. O dicho con otras palabras, ¿los fondos gestionados activamente lo hacen mejor, de media, que los gestionados de forma pasiva? La pregunta lleva décadas sobre la mesa y sobre ella ya hay abundante literatura y muchos estudios, a veces contradictorios. Pero para ser justos, lo que sí parece es que los fondos de gestión activa cada vez tienen más difícil justificar su presencia: en general no suelen hacerlo mejor que el mercado pertinente y en muchas categorías de inversión no es tarea fácil encontrar uno que destaque.
• Para poner más luz sobre este asunto, ahora hemos analizado en detalle los dos últimos estudios publicados al respecto por parte de Standard&Poor’s (S&P) y Morningstar. Ponemos la lupa en ellos porque estos estudios están basados en el comportamiento de todos los fondos de inversión en 2020, un año muy particular. En general, se dice que los fondos de gestión activa destacan cuando los mercados financieros van mal. En tales condiciones parece más factible que un equipo de gestores profesionales logre superar al mercado aprovechando las gangas de ciertos sectores, o incluso de acciones u obligaciones individuales que se verían demasiado penalizadas. ¿Se ha cumplido este axioma?
Según el informe SPIVA de S&P…
La agencia de calificación S&P actualiza todos los semestres su informe SPIVA (S&P Indices Versus Active), donde compara la evolución de todos los fondos gestionados activamente con la de sus índices correspondientes. Abarca por tanto miles de fondos de todo el mundo, tanto de acciones como de obligaciones. Una muestra suficientemente representativa y que además cuenta con una particularidad que la hace aún más interesante. Y es que este estudio también tiene en cuenta los fondos que han ido desapareciendo a lo largo de los últimos años. Fondos que, seamos sinceros, en muchos casos llegaron a su fin porque no eran precisamente los mejores de la clase o no lograron atraer el interés de los inversores. En algunos países estos fondos desaparecidos llegan a representar el 20% del total en el último lustro y el 50% a 15 años vista.
… la gestión activa cumple lo justo
En el mapa del mundo adjunto encontrará los resultados del SPIVA a finales de 2020 para los fondos domiciliados en siete grandes regiones: Estados Unidos, Canadá, Brasil, Europa, Japón, India y Australia. Se analizan decenas de categorías por región y se obtiene como resultado agregado tres porcentajes que representan la proporción de fondos de gestión activa que no superaron a su indicador de referencia a 1, 3 y 5 años.
• Cabe resaltar que solo hay una cifra inferior al 50%, que es la que marcaría ese valor añadido de la gestión activa, entre todas las regiones implicadas… y nos toca de cerca: 37% en el último año en Europa. Es decir, en 2020 solo el 37% de los fondos domiciliados en nuestro continente no superaron a su indicador de referencia. Dicho de otro modo, casi 6 de cada 10 fondos europeos superaron a su mercado de referencia el pasado año. Una meritoria actuación que, a medida que ampliamos el horizonte temporal, acaba diluyéndose y empeorando hasta porcentajes similares al resto. En los últimos 5 años, el 75% de los fondos domiciliados en EE. UU. y Europa lo hacen peor que su referencia. En cualquier caso, veremos si esa “buena gestión activa” de los fondos europeos en 2020 se repite en el futuro.

El informe de Morningstar…
También Morningstar publica cada semestre su informe Barómetro Activo/Pasivo, en el que compara la evolución de los fondos de inversión gestionados de forma activa con los de gestión pasiva de su misma categoría.
Este informe cuenta con un plus frente al informe SPIVA, objeto de críticas por comparar los fondos de gestión activa con unos índices que son teóricos y libres de gastos. Y es que aquí se comparan unos fondos con otros. En total, unos 21.000 fondos de 65 categorías diferentes de entre los comercializados en Europa. Y también tiene en cuenta los fondos que han ido desapareciendo con el paso del tiempo.
… también penaliza la gestión activa
Según este informe, solo la mitad (50,2%) de los fondos gestionados activamente lograron batir en 2020 a los fondos de gestión pasiva con los que compiten. Un porcentaje que empeora con el paso de los años, en línea con lo que ya mostraba el informe de S&P. Así, considerando un plazo de 10 años, el 75% de los fondos de gestión activa no logra superar a los de gestión pasiva. Es decir, en tres de cada cuatro ocasiones con un fondo de gestión activa al azar habría obtenido peores resultados que con uno de gestión pasiva. Casi nada.
Fondos pasivos e índices, ojo
Las conclusiones de ambos estudios son similares, sobre todo cuando se contempla el largo plazo: los fondos de gestión pasiva, de media, superan a los de gestión activa y obtienen rendimientos similares a los de su indicador de referencia. Pero ojo con esto. Hay mucho que decir al respecto.
• Por un lado, lo normal es que obtengan rendimientos algo inferiores a los de su referencia. Y es que “copiar” un índice no es tan sencillo. Deben reinvertirse los cupones y dividendos cobrados con los gastos que ello conlleva, amén de los gastos de gestión y otros inherentes al fondo (constitución, auditoría…). Además, hay otro elemento diferenciador a tener en cuenta: dentro de una misma categoría puede haber fondos de gestión pasiva que sigan distintos indicadores de referencia. P.ej. en el caso de las acciones españolas, los resultados del ETF Acción Ibex 35 (5,4% en el último lustro) son algo peores a los del ETF Xtrackers Spain (6,3%), que trata de seguir el índice Solactive Spain 40, con las 40 compañías más grandes de la bolsa española.
Físicos frente a sintéticos
Para remedar un índice se pueden comprar de forma física las acciones (u obligaciones) que lo conforman, bien todas y en la misma proporción (replica directa) o sólo la mayoría (replica optimizada). Ahora bien, también los hay que los remedan de forma sintética con derivados, de los cuales huiríamos por sus mayores costes y riesgo.
Por qué la gestión activa decepciona
Hay varias razones detrás del peor comportamiento de la gestión activa:
• Gastos muy elevados. En general, los fondos tradicionales suelen ser caros. En muchos casos, la diferencia entre los gastos totales (TER) de un fondo tradicional y un ETF se sitúa en torno al 2% anual, desventaja muy difícil de compensar en el largo plazo.
• Poca gestión activa. Muchos de los fondos supuestamente gestionados de forma activa en realidad no lo son tanto. Sus gestores más bien se limitan a seguir su índice de referencia… pero cobrando como si ofrecieran valor añadido. Algo que se traduce en gastos muy elevados que suponen un lastre imposible de recuperar.
• Malas elecciones. También hay gestores, reconozcámoslo, que con más frecuencia de la deseada yerran con sus decisiones de inversión, lo que merma sus rendimientos.
• Condiciones de los mercados. Los gestores de fondos se topan con frecuencia con serias dificultades para seguir el paso de su mercado de referencia cuando los mercados tiran al alza. Especialmente cuando esta subida se debe a un determinado nicho de acciones que puede considerase caro (p.ej. las grandes tecnológicas). En estos casos los errores en la selección de valores o la tenencia de efectivo se castigan severamente.
¿Renunciar a la gestión activa?
Ambos estudios son duros con los fondos de gestión activa, con independencia de los horizontes de inversión, la categoría donde inviertan o los países o regiones en los que estén domiciliados. En la práctica, nosotros también hemos venido constatando que en muchas de las categorías los fondos de gestión pasiva (a través de ETF) son los mejores alumnos de la clase. Ahora bien, conviene matizar un poco todas estas conclusiones.• Tenga en cuenta que todos los resultados atañen a comportamientos pasados, que no tienen por qué repetirse en el futuro. Y lo más importante, que los fondos de gestión activa decepcionen como grupo no significa que no haya excelentes fondos de este tipo que bien merezcan una apuesta. De hecho, 1 de cada 4 fondos de gestión activa baten sistemáticamente a los de gestión pasiva y aportan, por tanto, un valor añadido. La cuestión es dar con ellos. En las tablas que publicamos en nuestra revista mensual (que puede descargarse en este enlace) y en el comparador de fondos y ETF online p.ej. encontrará muchos de ellos en la cima de sus categorías. Como inversor puede elegir en cada caso lo que más le convenga. Y como socio de OCU Inversiones usted tiene el lujo de poder acceder en condiciones ventajosas a lo mejor de los dos mundos con un solo fondo, el Beka Optima Global. Consulte nuestro análisis: Lo mejor de la gestión activa y pasiva en un fondo.
