Abordar su inversión en acciones desde una perspectiva lo más amplia posible es más que saludable. No solo añadirá una mayor diversificación al conjunto de su estrategia, sino que además la enriquecerá ampliando su espectro hacia otras oportunidades que podrían haberle pasado desapercibidas. En su conjunto, a la postre, tendrá una cartera más completa y, en definitiva, con unas mayores probabilidades de cosechar mejores rentabilidades en el futuro.
Enfoques tradicionales
A la hora de encarar la apuesta por el mundo bursátil el inversor de a pie suele hacerlo con una cartera de acciones individuales. Del acierto en la selección de estas compañías dependerá el éxito de su inversión. Lo normal es que, salvo si hablamos de volúmenes de cierta envergadura, estas carteras le salgan algo “caras” y pequen de falta de diversificación, tanto a nivel geográfico como a nivel sectorial.
• Otra puerta de entrada tradicional al mundo de las acciones es con un fondo de inversión dejando así que sea un gestor quien elija las acciones a invertir por nosotros. El gestor recolecta el dinero de múltiples inversores y con él compra y gestiona una cartera de acciones de la que podemos ser partícipes. Bajo esta alternativa podrá optar, desde un importe asequible, a una mayor diversificación ya que las carteras de los fondos cuentan con muchas acciones diferentes. Pero también hay un hándicap importante. Por muy bueno que sea el fondo elegido, hasta el mejor escribano hace a veces un borrón.
• Buena parte de los problemas anteriores se solucionan con otra forma de invertir en acciones como la que siguen nuestras carteras globales, donde nos decantamos por los mercados geográficos más interesantes en cada momento (en función de su rentabilidad esperada, volatilidad y correlación con otras inversiones) a través de los mejores fondos de cada categoría (acciones británicas, canadienses, suecas…).
Abordar su inversión en acciones desde una perspectiva lo más amplia posible es más que saludable. No solo añadirá una mayor diversificación al conjunto de su estrategia, sino que además la enriquecerá ampliando su espectro hacia otras oportunidades que podrían haberle pasado desapercibidas. En su conjunto, a la postre, tendrá una cartera más completa y, en definitiva, con unas mayores probabilidades de cosechar mejores rentabilidades en el futuro.
Enfoques tradicionales
A la hora de encarar la apuesta por el mundo bursátil el inversor de a pie suele hacerlo con una cartera de acciones individuales. Del acierto en la selección de estas compañías dependerá el éxito de su inversión. Lo normal es que, salvo si hablamos de volúmenes de cierta envergadura, estas carteras le salgan algo “caras” y pequen de falta de diversificación, tanto a nivel geográfico como a nivel sectorial.
• Otra puerta de entrada tradicional al mundo de las acciones es con un fondo de inversión dejando así que sea un gestor quien elija las acciones a invertir por nosotros. El gestor recolecta el dinero de múltiples inversores y con él compra y gestiona una cartera de acciones de la que podemos ser partícipes. Bajo esta alternativa podrá optar, desde un importe asequible, a una mayor diversificación ya que las carteras de los fondos cuentan con muchas acciones diferentes. Pero también hay un hándicap importante. Por muy bueno que sea el fondo elegido, hasta el mejor escribano hace a veces un borrón.
• Buena parte de los problemas anteriores se solucionan con otra forma de invertir en acciones como la que siguen nuestras carteras globales, donde nos decantamos por los mercados geográficos más interesantes en cada momento (en función de su rentabilidad esperada, volatilidad y correlación con otras inversiones) a través de los mejores fondos de cada categoría (acciones británicas, canadienses, suecas…).
30% Es el porcentaje de su inversión en acciones que podrían representar estas tendencias de futuro,
pudiendo llegar hasta el 50%.
Afine su apuesta sectorial
En este punto, nosotros creemos que es posible ir un paso más allá. De ahí que veamos con buenos ojos complementar nuestra inversión en acciones, en la que ya hemos tenido en cuenta una diversificación territorial, con una apuesta decidida por aquellos sectores donde veamos mayores oportunidades de cara al futuro.
Aquí encajaría la apuesta por alguno de esos sectores tradicionales con un mayor potencial y en los que queramos aumentar el peso que, de manera indirecta, ya teníamos en él. Pero, sobre todo, nos estamos refiriendo con ello a la posibilidad de invertir en aquellos nichos sectoriales con mayor potencial, lo que podríamos denominar tendencias de futuro que, al tratarse de apuestas tan específicas, difícilmente estarán representadas con una inversión en acciones bajo los enfoques tradicionales. En el complemento que estos nichos de mercado pueden aportar a su cartera de acciones es donde encontramos un mayor valor añadido para usted.
• Una vez llegados a este punto, probablemente sean muchas las preguntas que le vengan a la cabeza. ¿Cuáles son esas tendencias de futuro por las que apostar? ¿Por qué son tan interesantes con la vista puesta en el largo plazo? ¿Qué peso deberían tener en el conjunto de mis inversiones? ¿Cómo puedo invertir en ellas? ¿Qué rendimientos han obtenido en el pasado? No se preocupe, a lo largo de estas páginas encontrará respuesta a todas ellas.
Son acciones, no lo pierda de vista
Lo primero y más importante es que no debe perder de vista que apostar por estas tendencias de futuro implica invertir en acciones, con el riesgo que ello supone. Razón por la que deberá abordarlas siempre con un horizonte de largo plazo y bajo una correcta diversificación. Este último punto lo logrará ampliando, por un lado, el abanico de los nichos de mercados por los que apostar. Y por otro, bajo el prisma de los fondos de inversión con los que, desde una cantidad asequible, logrará una exposición variada en cada una de esas tendencias de futuro. Un aspecto capital porque abordar la apuesta en estas tendencias con una compañía en concreto, por buenas perspectivas que pueda tener, implica un riesgo desorbitado.
Invierta según su perfil de riesgo
A la hora de integrar estas tendencias de futuro en su cartera es fundamental que tenga en cuenta que habrán de compartir espacio con otras inversiones en acciones. De ahí que deba poner especial cuidado para que en la foto final el peso total de las mismas no se dispare por encima de los límites que usted, por su perfil de riesgo, pueda llegar a tolerar. Dicho esto, ¿qué peso debería representar el conjunto de estas apuestas por los sectores de futuro dentro de la parte dedicada a las acciones? Un porcentaje que se mueva en un rango de entre el 30 y el 50% del total que destine a las acciones, según el mayor o menor apetito sectorial de cada inversor, podría ser adecuado.
Para todos los públicos
La inversión en tendencias de futuro es apta para cualquier inversor que se precie. Eso sí, el perfil de riesgo de cada inversor determinará que el protagonismo de estas sea mayor o menor sobre el conjunto de sus inversiones. Un inversor con un mayor apetito por el riesgo, y por ende con un mayor protagonismo de las acciones en el total de sus inversiones, podrá dedicar a estos nichos de mercado un peso mayor que un inversor de un perfil más defensivo, donde la parte de acciones sea más residual. Con un sencillo ejemplo le resultará más fácil de entender (vea a continuación).
Cómo integrarlas en su cartera
Alberto tiene 40 años y dispone de un patrimonio de 200.000 euros. No le asustan los altibajos y con el propósito de maximizar su rendimiento invierte el grueso de su dinero, 150.000 euros, siguiendo una estrategia como la propuesta por nuestra cartera global flexible (45% en acciones, vea pág.22). Tiene también 10.000 euros repartidos a partes iguales entre el Metavalor Dividendo y el Beka Optima Global, dos fondos de acciones globales donde se mezcla la gestión activa (selección de títulos individuales) y la pasiva. Y está pensando destinar los 40.000 euros restantes para aprovechar el tirón de las tendencias del futuro, una apuesta acertada con la que tratar de sacar partido del elevado potencial que tienen en común todos estos nichos de mercado.
Así pues, Alberto estaría invirtiendo en acciones un total de 117.500 euros (117.500= 67.500 +10.000 +40.000), algo menos de un 60% de su patrimonio y de los que la apuesta especifica sectorial ronda una tercera parte (40.000/117.500 = 34%). Unos porcentajes razonables a tenor de su perfil.