De la euforia a la corrección
La espectacular salida a Bolsa de SpaceX el pasado 12 de junio, la mayor de la historia, dio paso a una fuerte revalorización inicial. Sin embargo, el entusiasmo ha durado poco. El 20 de julio la acción cerró en 119,85 dólares, por debajo de los 135 dólares fijados en la OPV y muy lejos de los 201,80 dólares que llegó a alcanzar apenas cuatro días después de comenzar a cotizar.
La inteligencia artificial y Starship generan dudas
El mercado empieza a cuestionar algunos de los principales motores de crecimiento de la compañía. Por un lado, la estrategia en inteligencia artificial aún no convence. Sus modelos se perciben como menos avanzados que los de varios competidores y, por ahora, la empresa está optando por alquilar capacidad de cálculo a terceros en lugar de destinarla al desarrollo de sus propios modelos.
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De la euforia a la corrección
La espectacular salida a Bolsa de SpaceX el pasado 12 de junio, la mayor de la historia, dio paso a una fuerte revalorización inicial. Sin embargo, el entusiasmo ha durado poco. El 20 de julio la acción cerró en 119,85 dólares, por debajo de los 135 dólares fijados en la OPV y muy lejos de los 201,80 dólares que llegó a alcanzar apenas cuatro días después de comenzar a cotizar. El mercado empieza a cuestionar algunos de los principales motores de crecimiento de la compañía. Por un lado, la estrategia en inteligencia artificial aún no convence. Sus modelos se perciben como menos avanzados que los de varios competidores y, por ahora, la empresa está optando por alquilar capacidad de cálculo a terceros en lugar de destinarla al desarrollo de sus propios modelos. Esta decisión dificulta que los inversores identifiquen una ventaja competitiva clara en este negocio. Por otro, persisten las incertidumbres sobre Starship. La semana pasada SpaceX canceló en el último momento un nuevo vuelo de prueba, un recordatorio de que el desarrollo espacial continúa sujeto a importantes riesgos técnicos. En una compañía, cuya valoración depende en gran medida de las expectativas de crecimiento futuro, estos retrasos suelen ser mal recibidos por el mercado.
La presión sobre la cotización podría aumentar el próximo mes, cuando venza el periodo de bloqueo (el llamado "lock up"), que limita la venta de acciones por parte de los primeros inversores (fundadores, empleados o inversores previos a la salida a Bolsa). Esos inversores podrían vender hasta 900 millones de títulos; y aunque no tienen por qué venderlos todos, un aumento significativo de la oferta podría provocar nuevas caídas y elevar la volatilidad. Además, el entorno bursátil ya no acompaña tanto a las empresas de crecimiento. Desde mediados de junio el sentimiento hacia el sector tecnológico se ha deteriorado y los inversores se muestran mucho menos dispuestos a pagar valoraciones muy exigentes, cuando aparecen las primeras dudas sobre el crecimiento futuro.
Nuestro consejo
La corrección de SpaceX no nos sorprende. En nuestro editorial "OPV de SpaceX: por qué el precio sí importa" ya advertíamos de que las fuertes subidas registradas tras determinadas salidas a Bolsa no siempre reflejan el valor real de la compañía. Una vez desaparece el entusiasmo inicial, el mercado vuelve a centrarse en los fundamentales. Aunque la acción ha corregido con fuerza desde sus máximos, la valoración continúa siendo muy exigente si se tienen en cuenta las dudas sobre su estrategia en inteligencia artificial, los retrasos de Starship y el riesgo de una importante presión vendedora en las próximas semanas. Creemos que la volatilidad seguirá siendo elevada y que aún es pronto para plantearse una entrada en el valor. Quienes acudieron a la OPV con un objetivo puramente especulativo y aprovecharon las subidas de más de 200 dólares, obtuvieron una rentabilidad muy significativa. Para el inversor de largo plazo, sin embargo, todavía no creemos que haya llegado el momento de comprar.
Cotización en el momento del análisis: 119,85 USD