El papel tecnológico del grupo
Air Liquide no es una compañía espacial. El grupo químico francés es uno de los líderes mundiales en gases industriales licuados – oxígeno, hidrógeno, helio, nitrógeno y otros gases especiales – esenciales para sectores tan diversos como la industria, salud, energía, electrónica o los semiconductores. En consecuencia, no depende de un único cliente, sino de necesidades recurrentes en muchas actividades económicas. El espacio es solo una pequeña parte de su negocio. El grupo lleva más de 60 años participando en el desarrollo espacial europeo mediante su colaboración en los programas Ariane de la Agencia Espacial Europea (ESA). Una colaboración, que acaba de renovar con el franco-alemán ArianeGroup mediante dos contratos ligados a la fase operativa de Ariane 6. El primero cubre el suministro de equipos criogénicos necesarios para la fabricación y propulsión del lanzador hasta su vuelo número 42. El segundo garantiza durante tres años el suministro de gases y fluidos necesarios para la propulsión y para las operaciones en tierra. Con estos acuerdos, Air Liquide confirma su papel tecnológico clave en el aumento del ritmo de actividad del nuevo cohete europeo.
Un negocio muy especializado
El suministro de gases criogénicos para cohetes exige contar con una tecnología muy especializada. El hidrógeno líquido debe mantenerse a temperaturas extre-madamente bajas de cerca de -253 °C y el oxígeno líquido en torno a -183 °C, lo que requiere infraestructuras específicas y una gran experiencia técnica que pocos grupos tienen. Estas exigencias hacen que sea un mercado con barreras de entrada en el que solo pueden operar unos pocos grupos especializados.
Siga leyendo este análisis de OCU Inversiones para valorar el verdadero peso del negocio espacial en Air Liquide y cómo le afecta la salida a Bolsa de SpaceX.
El papel tecnológico del grupo
Air Liquide no es una compañía espacial. El grupo químico francés es uno de los líderes mundiales en gases industriales licuados – oxígeno, hidrógeno, helio, nitrógeno y otros gases especiales – esenciales para sectores tan diversos como la industria, salud, energía, electrónica o los semiconductores. En consecuencia, no depende de un único cliente, sino de necesidades recurrentes en muchas actividades económicas. El espacio es solo una pequeña parte de su negocio. El grupo lleva más de 60 años participando en el desarrollo espacial europeo mediante su colaboración en los programas Ariane de la Agencia Espacial Europea (ESA). Una colaboración, que acaba de renovar con el franco-alemán ArianeGroup mediante dos contratos ligados a la fase operativa de Ariane 6. El primero cubre el suministro de equipos criogénicos necesarios para la fabricación y propulsión del lanzador hasta su vuelo número 42. El segundo garantiza durante tres años el suministro de gases y fluidos necesarios para la propulsión y para las operaciones en tierra. Con estos acuerdos, Air Liquide confirma su papel tecnológico clave en el aumento del ritmo de actividad del nuevo cohete europeo.
Un negocio muy especializado
El suministro de gases criogénicos para cohetes exige contar con una tecnología muy especializada. El hidrógeno líquido debe mantenerse a temperaturas extremadamente bajas de cerca de -253 °C y el oxígeno líquido en torno a -183 °C, lo que requiere infraestructuras específicas y una gran experiencia técnica que pocos grupos tienen. Estas exigencias hacen que sea un mercado con barreras de entrada en el que solo pueden operar unos pocos grupos especializados. En este terreno Air Liquide compite con grandes especialistas como la alemana Linde.
• Para Air Liquide, el espacial es un negocio que solo representa una parte marginal de su facturación. Sin embargo, es una actividad atractiva por sus elevados márgenes, la escasa competencia, debida a las barreras de entrada y la visibilidad que aportan los contratos plurianuales. Además, las perspectivas son favorables. El atractivo del negocio espacial no reside tanto en su tamaño actual dentro del grupo, sino en sus características: contratos de larga duración, márgenes potencialmente elevados, clientes exigentes y una demanda que podría aumentar con la puesta en marcha de Ariane 6, el desarrollo de constelaciones de satélites y los programas institucionales con el aumento del número de lanzamientos en todo el mundo.
SpaceX, aumenta su interés
La reciente salida a Bolsa de SpaceX ha vuelto a poner el foco en toda la cadena de valor espacial. Los lanzamientos no solo elevan la demanda de cohetes, motores o satélites. También requieren grandes volúmenes de oxígeno líquido, metano líquido, nitrógeno, helio y otros gases de propulsión, refrigeración, purga e inertización. Air Liquide podría beneficiarse de esta tendencia de forma indirecta, especialmente a través de su filial estadounidense Airgas. Sin embargo, no conviene exagerar el impacto. El grupo está más vinculado a programas institucionales como Ariane y la NASA, que a SpaceX. Además, incluso si la cadencia mundial de lanzamientos aumenta, el efecto directo sobre el beneficio por acción de Air Liquide será limitado mientras el negocio espacial mantenga un peso reducido en el conjunto del grupo. En cambio, Linde (mayor proveedor mundial de gases industriales en términos de cuota de mercado) parece estar mejor posicionada, sobre todo por sus inversiones recientes en Florida y Texas. En este último está construyendo una planta de separación de aire de 100 millones de dólares, destinada a producir oxígeno líquido y nitrógeno líquido para las operaciones de Starship de SpaceX en Starbase. Pero el mercado ya ha reconocido parte de ese atractivo en la cotización de Linde. Para el inversor, Air Liquide sigue siendo una opción más diversificada y menos dependiente de una sola temática.
Nuestro consejo
Con un PER cercano a 27 veces los beneficios, Air Liquide es una acción correcta, incluida en nuestra cartera Experto en acciones en la que cuenta con un peso del 3,6%. Más que una apuesta pura por el espacio, Air Liquide es una compañía de calidad a través de la que el inversor puede estar presente en grandes tendencias industriales: transición energética, hidrógeno, semiconductores y salud. Además, el grupo sigue apoyándose en programas de eficiencia para mejorar sus márgenes de forma gradual. Por lo que respecta al negocio espacial, no cambiará por sí solo la trayectoria financiera del grupo químico francés. Pero sí refleja bien los puntos fuertes del grupo: una tecnología difícil de copiar, actividades indispensables para muchos sectores económicos y exposición a tendencias de crecimiento a largo plazo. Claro que, tampoco hay que obviar algunos riesgos en este negocio: retrasos en Ariane 6, menor ritmo de lanzamientos del previsto, presión competitiva de Linde, posible escaso impacto financiero por el bajo peso del negocio espacial y riesgo de que el mercado exagere el atractivo de cualquier compañía relacionada con SpaceX.
• Con un sólido modelo de negocio, con capacidad para mejorar su rentabilidad de forma duradera, nuestro consejo para la acción de Air Liquide sigue siendo de compra.
Cotización en el momento del análisis: 169,72 EUR
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