El historial de los desplomes bursátiles: lecciones desde 1871
Las Bolsas suben, bajan y, de vez en cuando, se desploman. Es parte del precio que debe pagar quien quiere beneficiarse de la rentabilidad de las acciones a largo plazo. La historia nos ayuda a poner las caídas en perspectiva. Así, basándonos en en los datos del mayor mercado bursátil mundial, el estadounidense, desde 1871 este ha sufrido 19 cracs significativos. Algunos como el de la Gran Depresión de 1929 provocó una caída del 79% de su valor. En los 70, durante la crisis del petróleo, cayó un 48%. Entre 2000 y 2013, el estallido de la burbuja tecnológica y la crisis financiera global se saldó con una caída acumulada del 54%. Ahora bien, a largo plazo los mercados bursátiles han demostrado una notable capacidad de recuperación. Con datos de casi un siglo del mercado estadounidense, quien invirtiese durante solo un mes habría perdido dinero el 40% de las veces. A 12 meses, la proporción baja a algo menos del 30%; a 5 años, al 23%; a 10 años, al 14%; y en los periodos de 20 años analizados no hubo pérdidas en Bolsa.
Probabilidades de éxito: por qué el tiempo es su mejor aliado
Aunque resultados pasados no garantizan resultados futuros, sí podemos extraer una lección útil: en Bolsa, el tiempo es un aliado mucho más fiable y seguro que los nervios. Eso sí, tenga en mente que las caídas fuertes son más habituales de lo que parece. Una caída del 10% puede impresionar, pero en el mercado estadounidense se ha producido en 28 de los últimos 50 años. Sobresaltos pese a los cuales la rentabilidad anual media en ese periodo ha sido del 11%.
Tipos de mercados bajistas: estructurales, cíclicos y por eventos
Podemos distinguir tres grandes tipos de mercados bajistas. Los estructurales suelen estar ligados a burbujas, excesos financieros o crisis bancarias, y son los más dolorosos: caídas medias próximas al 60% y recuperaciones que pueden tardar en llegar hasta una década. Los cíclicos están asociados a subidas de tipos, recesiones y caídas de beneficios, con descensos medios en torno al 30%. Los provocados por un evento – guerra, crisis puntual, pandemia- también pueden rondar caídas medias similares, pero históricamente han sido más breves y con recuperaciones más rápidas. El problema es que esta clasificación solo se ve clara con el paso del tiempo. En plena caída nadie sabe si estamos ante una simple corrección, un mercado bajista pasajero o una crisis prolongada.
A menudo, las mejores jornadas bursátiles aparecen justo después de los peores días. Por ello, para un inversor a largo plazo, la estrategia más recomendable se basa en tres pilares: paciencia, diversificación y disciplina.
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El historial de los desplomes bursátiles: lecciones desde 1871
Las Bolsas suben, bajan y, de vez en cuando, se desploman. Es parte del precio que debe pagar quien quiere beneficiarse de la rentabilidad de las acciones a largo plazo. La historia nos ayuda a poner las caídas en perspectiva. Así, basándonos en en los datos del mayor mercado bursátil mundial, el estadounidense, desde 1871 este ha sufrido 19 cracs significativos. Algunos como el de la Gran Depresión de 1929 provocó una caída del 79% de su valor. En los 70, durante la crisis del petróleo, cayó un 48%. Entre 2000 y 2013, el estallido de la burbuja tecnológica y la crisis financiera global se saldó con una caída acumulada del 54%. Ahora bien, a largo plazo los mercados bursátiles han demostrado una notable capacidad de recuperación. Con datos de casi un siglo del mercado estadounidense, quien invirtiese durante solo un mes habría perdido dinero el 40% de las veces. A 12 meses, la proporción baja a algo menos del 30%; a 5 años, al 23%; a 10 años, al 14%; y en los periodos de 20 años analizados no hubo pérdidas en Bolsa.
Probabilidades de éxito: por qué el tiempo es su mejor aliado
Aunque resultados pasados no garantizan resultados futuros, sí podemos extraer una lección útil: en Bolsa, el tiempo es un aliado mucho más fiable y seguro que los nervios. Eso sí, tenga en mente que las caídas fuertes son más habituales de lo que parece. Una caída del 10% puede impresionar, pero en el mercado estadounidense se ha producido en 28 de los últimos 50 años. Sobresaltos pese a los cuales la rentabilidad anual media en ese periodo ha sido del 11%.
Tipos de mercados bajistas: estructurales, cíclicos y por eventos
Podemos distinguir tres grandes tipos de mercados bajistas. Los estructurales suelen estar ligados a burbujas, excesos financieros o crisis bancarias, y son los más dolorosos: caídas medias próximas al 60% y recuperaciones que pueden tardar en llegar hasta una década. Los cíclicos están asociados a subidas de tipos, recesiones y caídas de beneficios, con descensos medios en torno al 30%. Los provocados por un evento – guerra, crisis puntual, pandemia- también pueden rondar caídas medias similares, pero históricamente han sido más breves y con recuperaciones más rápidas. El problema es que esta clasificación solo se ve clara con el paso del tiempo. En plena caída nadie sabe si estamos ante una simple corrección, un mercado bajista pasajero o una crisis prolongada.
A menudo, las mejores jornadas bursátiles aparecen justo después de los peores días. Por ello, para un inversor a largo plazo, la estrategia más recomendable se basa en tres pilares: paciencia, diversificación y disciplina.
Claves para proteger sus inversiones ante un crac
· Mantenga su plan. Vender por pánico suele ser una mala decisión. Volvamos a la historia: quien liquidó sus inversiones tras la primera caída del 25% en 1929 habría tardado hasta 1963 en recuperar lo perdido. En cambio, quien permaneció invertido lo habría hecho a inicios de 1945.
· Sea paciente. Si el 1 de enero de 2000 hubiera invertido 1.000 euros en un fondo pasivo que replicase las bolsas mundiales, habría acumulado 4.350 euros a finales de abril de 2026, pasando la burbuja puntocom, la crisis financiera, el COVID, la guerra en Ucrania, el cierre de Ormuz y pese a haber sufrido pérdidas cercanas al 50% en dos ocasiones. La diferencia entre ganar y perder no estuvo en adivinar donde estaba el punto más bajo, sino en no abandonar.
· Diversifique. No concentre su cartera en unos pocos valores, sectores o países. Una cartera global reduce el riesgo de depender de un único foco de problemas. Y no olvide los activos defensivos (oro, fondos de minas de oro, monetarios en euros…) que pueden servir de contrapeso a las acciones.
· Invertir periódicamente una cantidad fija es una estrategia interesante para mitigar la volatilidad. Al hacerlo, usted promedia el coste de compra, adquiriendo más acciones o participaciones cuando los precios bajan y menos cuando suben.
· La Bolsa exige aceptar caídas temporales para poder participar en sus recuperaciones. Quien invierte con un horizonte temporal lejano (10 años o más), diversifica y no se deja arrastrar por el pánico tiene más probabilidades de sobrevivir al próximo crac.
Consulte nuestras estrategias de inversión
| Crisis / Evento | Año | Tiempo de recuperación |
|---|---|---|
| COVID | 2020 | 6 meses |
| Guerra de Ucrania / mercado bajista | 2022 | 2 años |
| Crisis financiera global, 2008 | 2008 | 5 años y 6 meses |
| Burbuja puntocom, 2000 | 2000 | 7 años y 2 meses |
| Crisis del petróleo y Watergate, 1973-74 | 1973-74 | 7.años y 6 meses |
| Gran Depresión, 1929 | 1929 | 25 años y 1 mes |
| Basado en el análisis de datos históricos del S&P 500 | ||