A nuestro juicio, la ecuación entre rentabilidad esperada y riesgo asumido se ha deteriorado. Por tanto, creemos que el riesgo que se asume con la aerolínea ya no merece la pena. Cambiamos nuestro consejo a vender.
Acción correcta.
VENDA.
Qué riesgos afronta la aerolínea
IAG llega a esta nueva crisis con una base operativa sólida. Su posición financiera sigue siendo saneada, con una deuda neta/EBITDA de 0,8 veces, y unos resultados de 2025 buenos: el beneficio aumentó un 22,4% y alcanzó los 0,695 euros por acción. Ese desempeño le permite proponer a la junta un dividendo total de 0,098 euros por acción con cargo a 2025, un 8,9% más, del que prevé abonar 0,05 euros por acción el 29 de junio de 2026.
Sin embargo, el entorno ha cambiado de forma significativa. La escalada del conflicto en Oriente Medio y sus consecuencias sobre el sector aéreo obligan a ser más cautos. IAG mantiene suspendidos varios vuelos: los de Londres a Oriente Medio hasta el 12 de marzo de 2026, la ruta Madrid-Doha hasta el 15 de marzo y la conexión Madrid-Tel Aviv hasta el 28 de marzo.
A ello se suma la subida del Brent, que supera los 106 dólares por barril por el efecto de la guerra y de las disrupciones en la región. Para las aerolíneas, un petróleo más caro implica una presión directa sobre los costes, justo en un contexto en el que también pueden resentirse las reservas y la demanda si la incertidumbre geopolítica se prolonga.
Nuestra conclusión para el inversor
En definitiva, aunque IAG conserva fortalezas operativas y financieras, el aumento del riesgo externo aconseja adoptar una posición más prudente. Tras la fuerte subida del valor, creemos sensato recoger beneficios.
Cotización en el momento del análisis: 4,016 EUR
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