La acción acumula una caída cercana al 37% en un año.
Valoración: correcta.
Consejo: MANTENGA.
Check Point acusa la debilidad del software
La presión sobre la acción de Check Point no se explica tanto por un deterioro grave del negocio como por el cambio en el estado de ánimo del mercado hacia las empresas de software. La irrupción de la IA está reordenando expectativas, valoraciones y prioridades de inversión, y eso ha penalizado a muchas compañías tecnológicas, incluidas las del segmento de ciberseguridad.
Aun así, la necesidad de proteger sistemas, redes y datos sigue creciendo. De hecho, en un entorno cada vez más digital y marcado por el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, la demanda de soluciones de ciberseguridad debería seguir siendo estructuralmente sólida.
Resultados sólidos, pero previsiones prudentes
Los resultados de 2025 fueron convincentes. La facturación de Check Point creció un 6%, los pedidos recibidos un 9% y el beneficio por acción avanzó un 30%. Son cifras que muestran que el grupo sigue ejecutando bien y conservando capacidad de generar beneficios.
Ahora bien, las perspectivas para 2026 han causado decepción en el mercado. La empresa prevé que sus ingresos aumenten entre un 4% y un 8%, mientras que el beneficio por acción solo crecería entre un 1% y un 9%. Además, estas previsiones podrían verse afectadas por la inestabilidad en Oriente Medio. Ese foco de riesgo añade cautela a corto plazo. Pero también conviene recordar que un escenario internacional más tenso suele reforzar la importancia estratégica de la ciberseguridad, tanto para empresas como para administraciones.
Nuestra valoración sobre la acción
Creemos que Check Point cuenta con argumentos para atravesar las turbulencias actuales sin un deterioro importante. Cuenta con una
base de clientes fieles, una
rentabilidad cómoda y la
ausencia de deuda le dan margen de maniobra en un momento en el que muchas valoraciones del sector se han ajustado con fuerza.
Precisamente esa fortaleza financiera podría convertirse en una ventaja competitiva. Si la debilidad de los valores de ciberseguridad persiste, el grupo podría realizar adquisiciones selectivas a precios razonables y reforzar así su crecimiento a medio y largo plazo.
A los precios actuales, la acción cotiza en torno a 19 veces el beneficio por acción previsto para 2026, un nivel que se sitúa en línea con la media del sector. Por nuestra parte, estimamos un beneficio por acción de 8,05 dólares en 2026 y de 8,80 dólares en 2027. En conjunto, pensamos que el castigo bursátil refleja sobre todo las dudas que rodean al sector del software, más que una fragilidad estructural del negocio. Para el inversor, la clave estará en comprobar si Check Point consigue mantener el crecimiento, aprovechar el contexto para reforzarse y convertir la incertidumbre actual en una oportunidad.
Cotización en el momento del análisis: 153,16 USD
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