La situación operativa sigue siendo difícil y las previsiones para 2026 no invitan al optimismo. A nuestro parecer la acción sigue mereciendo un consejo de venta, dado el escaso dinamismo de las actividades del grupo, su situación financiera poco brillante y la actual crisis en Oriente Medio.
Valoración: Acción correcta.
Consejo: VENDA.
Tres años seguidos de pérdidas
Por tercer año consecutivo Bayer ha registrado pérdidas. El grupo cerró 2025 con -3,68 euros por acción. Un resultado aún lastrado por los litigios relacionados con el glifosato (un herbicida procedente de la compra de Monsanto y acusado de ser cancerígeno). A esta complicada situación se ha añadido la crisis de Oriente Medio, que, de prolongarse pesará sobre los costes de producción de su división agroquímica (Crop. Science), que utiliza derivados del petróleo para sus pesticidas.
El glisofato continúa siendo el gran lastre de Bayer
El grupo químico-farmacéutico se afana por resolver o contener la elevada factura de estos litigios. Ya ha conseguido que el Tribunal Supremo estadounidense examine el asunto, con la esperanza de que adopte de aquí a junio una decisión que podría poner fin a numerosas demandas (actuales y futuras), por falta de advertencia. La compañía ha presentado ante el tribunal de Misuri una solicitud de acuerdo por un importe que podría alcanzar los 7.250 millones de dólares, y que podría resolver una gran mayoría de las más de 65.000 demandas presentadas, así como las futuras (hasta 21 años). Pero no hay nada seguro. El tribunal debe validar el acuerdo (podría ser en el mes de julio) y el acuerdo debe beneficiarse del apoyo de un número suficiente de demandantes. Por otra parte, la decisión del Tribunal Supremo debe ser favorable a Bayer.
Pero incluso sin estos litigios, Bayer no se encuentra en una situación cómoda.
Un negocio bajo presión con poco impulso operativo
En 2025, su EBITDA, sin contar con elementos no recurrentes, cayó un 4,5%, penalizado por los efectos del tipo de cambio. Sus tres divisiones se vieron involucradas en ese retroceso. La de Crop Science se vio afectada por la bajada de los precios de venta del glifosato (competencia de genéricos). En la división de Farmacia los gastos aumentaron por los lanzamientos de novedades. Y en la de Salud de Gran Público hizo mella la fuerte competencia.
Este año el impacto de los efectos del tipo de cambio volverá a pesar sobre la facturación, que debería situarse entre 44.000 y 46.000 millones de euros (45.600 millones en 2025). El EBITDA sin elementos no recurrentes debería alcanzar entre 9.600 y 10.100 millones frente a 9.700 millones en 2025.
En Crop Science, la factura del glifosato seguirá imponiéndose. En Farmacia, la presión de la competencia de genéricos continuará sobre el anticoagulante Xarelto y sobre el tratamiento oftalmológico Eylea. Afortunadamente, los nuevos productos Nubeqa (cáncer) y Kerendia (insuficiencia renal) continúan su progresión. Y el grupo espera que los lanzamientos recientes de Beyonttra (miocardiopatía) y Lynkuet (menopausia) tengan el mismo éxito.
Las buenas noticias de finales de 2025, relativas al anticancerígeno, Hyrnuo, y al anticoagulante, Asundexian, deberían además sostener el crecimiento de la división en los próximos años, si son aprobados por las autoridades sanitarias. Por último, Salud de Gran Público debería recuperar algo de crecimiento este año: prevé alcanzar entre un 0 y un 4 %, sin contar con los efectos del tipo de cambio.
Cotización en el momento del análisis: 37,77 EUR
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