Un verano atípico
Contrariamente a lo que suele ocurrir durante esta época del año, la volatilidad de las principales bolsas mundiales siguió reduciéndose en verano. Nada sorprendente, tras el fuerte impacto de la pandemia en primavera, que dio la vuelta a los mercados e impuso la toma de decisiones rápidas y muchas veces drásticas. Viendo el panorama de recesión al que la crisis sumiría a nuestro país, a finales de abril decidimos abandonar las acciones españolas. Si bien estas ya tenían un reducido peso del 5% en nuestra Cartera Global Flexible. ¿Qué ha pasado desde entonces?
Un verano atípico
Contrariamente a lo que suele ocurrir durante esta época del año, la volatilidad de las principales bolsas mundiales siguió reduciéndose en verano. Nada sorprendente, tras el fuerte impacto de la pandemia en primavera, que dio la vuelta a los mercados e impuso la toma de decisiones rápidas y muchas veces drásticas. Viendo el panorama de recesión al que la crisis sumiría a nuestro país, a finales de abril decidimos abandonar las acciones españolas. Si bien estas ya tenían un reducido peso del 5% en nuestra Cartera Global Flexible. ¿Qué ha pasado desde entonces?
Niveles de hace siete años
La bolsa de Madrid retrocedió con la pandemia a niveles no vistos desde 2013. Dada su fuerte exposición al sector financiero, turístico y energético, la debacle continuó en el periodo estival: se dejó un 3,8% entre julio y septiembre frente al 7,5%, que ganaron en conjunto las bolsas mundiales. En cuanto a acciones concretas, quienes siguieron nuestros consejos habrán respirado con alivio. La que más cayó fue IAG (-36%), cuya venta recomendamos aprovechando el acelerón de mayo; acelerón que se quedó en espejismo. Engrosan esta lista en el sector turismo NH (-23%) o Meliá (-17,13%). Otras como Adolfo Domínguez (-28,62%) o Técnicas Reunidas (-32%) encajaron retrocesos sustanciales que suman a los bajos niveles previos al verano.
• Nuestras previsiones para España (contracción de la economía del 12% en 2020) siguen siendo mucho peores que para el resto de la zona euro (-8,3%) o del mundo (-5%). De ahí, que sólo mantengamos algunas acciones españolas y nos parezca demasiado pronto para una apuesta conjunta a largo plazo.