Una inflación esperada... y sorpresiva
Era natural. Tras un parón económico global en 2020, con la posterior reactivación económica los precios de las materias primas tenían que subir este año. Y con un crudo que se ha triplicado desde los mínimos de 2020, también debían verse impulsados los costes del transporte. Un escenario alcista de precios que, no obstante, a medio plazo debería calmarse tal y como han reconocido muchos analistas e instituciones en los últimos meses.
• Ahora bien, con el fin del verano se ha acelerado la subida del coste de la energía. Los precios del gas y la electricidad se han triplicado y duplicado respectivamente, y la amenaza inflacionaria ha adquirido otra dimensión más preocupante. La inflación despega y no todas las inversiones reaccionarán de igual manera en función de cómo evolucione en el futuro. ¿Hay algo que hacer respecto a nuestras inversiones?
Una inflación esperada... y sorpresiva
Era natural. Tras un parón económico global en 2020, con la posterior reactivación económica los precios de las materias primas tenían que subir este año. Y con un crudo que se ha triplicado desde los mínimos de 2020, también debían verse impulsados los costes del transporte. Un escenario alcista de precios que, no obstante, a medio plazo debería calmarse tal y como han reconocido muchos analistas e instituciones en los últimos meses.• Ahora bien, con el fin del verano se ha acelerado la subida del coste de la energía. Los precios del gas y la electricidad se han triplicado y duplicado respectivamente, y la amenaza inflacionaria ha adquirido otra dimensión más preocupante.
Energía cara, malo para todos
La energía es un bien escaso. En China algunas empresas están parando sus máquinas, rompiendo así las cadenas de suministro de componentes, provocando a su vez una escasez de los mismos y un aumento de su precio. En Europa, empresas con uso intensivo de energía como varios productores de amoniaco (componente esencial de los fertilizantes) también cierran temporalmente sus fábricas ante la incapacidad de trasladar la creciente factura energética a sus clientes. El resto empieza a trasladarles en mayor o menor medida este aumento de costes de materias primas, transporte, componentes y energía.• La inflación ya es del 4% en España, 3,4% en la zona euro y del 5,3% en los Estados Unidos. Y aún podría aumentar más, aunque ahora ya no se considera una tendencia tan temporal, sino que se baraja la posibilidad de que pudiera mantenerse elevada durante más tiempo. De ahí que el consumo, uno de los pilares de la incipiente recuperación económica, podría tambalearse ante tal escenario inflacionista.
Los inversores preocupados
Tras unos meses en los que los inversores han mantenido la calma ante el aumento de la inflación, ahora parece que empiezan a cambiar de opinión. En el mercado de obligaciones, los tipos de interés a largo plazo están subiendo. En la mayoría de países europeos han vuelto a territorio positivo y en los Estados Unidos la deuda a 10 años ofrece ahora cerca del 1,5%. Por su parte, los bancos centrales, que ya habían anunciado estar dispuestos a acabar con los estímulos económicos, se encuentran ahora ante la encrucijada de pisar este freno -y poner en peligro la recuperación económica- o seguir inyectando fondos a la economía y dejar volar la inflación.Cuentas y depósitos ¡Cuidado!
El dinero en efectivo es el principal damnificado ante un escenario de inflación prolongado. Su sensibilidad a la inflación es extrema ya que, conforme suben los precios, el dinero simplemente pierde poder de compra y vale cada vez menos. Sensibilidad muy similar a la del dinero depositado en cuentas corrientes, de ahorro e imposiciones a plazo fijo cuya retribución es prácticamente nula (consulte nuestros comparador de depósitos para ver lo que ofrecen actualmente)• Cuanto menos dinero tenga en estos productos, respetando por supuesto lo que necesite para sus pagos del día a día y una reserva para imprevistos -que a lo sumo debiera representar tres meses de sus ingresos mensuales-, mucho mejor… aunque la inflación no sea problemática.
Bonos, obligaciones, no se salvarían
Los títulos que, como bonos y obligaciones, ofrecen un cupón fijo periódico y devuelven a su vencimiento una cuantía también prefijada, tampoco se salvarían de la quema en caso de que la inflación se enquistara. La razón es sencilla. Si esos pagos futuros comprometidos pierden valor es el producto en sí el que pierde valor. • En un escenario de inflación durante varios años por encima del 2%, el problema de estos títulos no solo sería que aquellos que hoy no alcanzan esa TIR ofrecerían tipos reales -una vez des-contada la inflación- negativos; sino que además la reacción natural del mercado sería pedir una subida de rendimiento a las nuevas obligaciones, lo que haría subir los tipos de interés a largo plazo y castigaría el valor de las que ya estuvieran en circulación. Así pues, no es muy aconsejable andar muy cargado de obligaciones cuando la inflación es persistente.Bonos ligados a la inflación
Algunas obligaciones cuentan con cupones que aumentan con la inflación. Su problema, y el de los fondos que en ellas invierten (véalos en el comparador de fondos en la categoría obligaciones “euro inflación “y “globales inflación”) es que cargan costes elevados, su precio no valora la inflación actual sino la que se prevé y, debido a su cobertura, ofrecen a priori menores rendimientos. Así, salvo largos periodos con inflación persistente, su rendimiento no es meritorio. Además, cuando llega la inflación su precio ya ha subido tanto que lo más interesante es venderlas. P.ej. las de la eurozona subieron un 8% en el último año frente al -1% que se dejaron las de cupón fijo.
Las acciones, sí
Las acciones globalmente consideradas tienen buenas cartas en la mano para capear con solvencia una tormenta inflacionaria. La razón es que son valores reales, es decir, son títulos que implican la propiedad de la parte alícuota (proporcional) de una empresa real. Empresa dueña de patentes, inmuebles, flotas, inventario… cuyo valor no debiera verse penalizado, sino que incluso debiera subir ante un alza de precios. Y si bien deberán soportar mayores costes, también pueden repercutir a sus clientes precios de venta más altos. Además, aquellas más endeudadas a largo plazo verían cómo el principal de su deuda (lo que tienen que devolver) se disuelve en términos reales como un azucarillo en agua caliente, saneándose sin realizar esfuerzo real por su parte. Al menos así ha ocurrido históricamente, haciendo de las acciones en su conjunto un magnifico refugio en caso de inflación.
• Ahora bien, puede haber un cierto desfase temporal hasta que el mercado interprete el alcance de la inflación, pues no a todas les afecta de igual manera. Aquellas empresas con negocios que generan caja de forma recurrente, con una cierta ventaja competitiva que las hace menos susceptibles de ser sustituidas entre sus clientes -mejor si son bienes de primera necesidad-, endeudadas a largo plazo y cuyo valor contable tangible es más ventajoso en estos momentos, son las que reúnen los ingredientes ideales para poder verse más beneficiadas en un escenario de inflación elevada. Consulte nuestro comparador de acciones.
Los inmuebles también
Los inmuebles, tanto urbanos como rústicos, son otro baluarte contra la inflación. Son el valor real por excelencia, su valor aumenta conforme aumentan los precios pues son capaces de generar rentas al alza tanto por el alquiler de los primeros como por las cosechas de los segundos. Es más, muchos de los contratos de alquiler, p.ej. los de vivienda habitual, están referenciados anualmente a la inflación por lo que la subida es automática con la mera notificación. Eso sí, no todo vale y, al igual que las acciones, hay que elegirlos con tino y pagando un valor razonable .
Metales preciosos
El oro es tradicionalmente un elemento defensivo contra la inflación, pero a diferencia de otros activos reales como las acciones o los inmuebles cuyos rendimientos pueden ser meritorios ante un escenario no inflacionario, el oro no produce rentas de ningún tipo y su único interés reside en la subida de precio que puede experimentar ante un escenario de crisis o de subida desbocada de precios.
• La plata comparte esta función defensiva, pero debido a su uso industrial es una materia prima con demanda creciente en la que las subidas de precios le inciden doblemente: como activo refugio y como materia prima, por lo que, además de poder mostrar un comportamiento meritorio en caso de no llegar la inflación, puede experimentar alzas aún más acentuadas en caso de que sí lo haga. Consulte el comparador de materias primas.
Conclusión
Con una inflación al alza, la situación no es tranquilizadora, pero con la subyacente (excluidos sus elementos más volátiles) todavía por debajo del 2% en la zona euro, creemos que es pronto para calificarla de preocupante. A nuestro entender, la postura más sensata pasa por una cartera diversificada a la que, en todo caso, se le añada un pellizco (no más de un 5%) de un metal precioso como la plata p.ej. a través del ETF WisdomTree Physical Silver(DE000A0N62F2). La cartera diversificada bien podría incluir inmuebles si su patrimonio es lo suficientemente elevado (a partir de unos 300.000 euros) como proponen nuestros colegas de OCU Fincas y casas. Y en cualquier caso siga nuestras carteras globales, cuyos resultados en sus largos años de experiencia las avalan. Así, en los últimos veinte años han cosechado rendimientos anuales medios que han ido desde el 4,6% de la Mixta Defensiva hasta el 6,8% de la Mixta Dinámica, pasando por el 6,5% de la Global Flexible. Y ello si no ha optado por la cartera para el Experto en acciones, cuyo rendimiento ha superado el 13% anual en sus más de 30 años de vida. Unas defensas en toda regla contra la inflación.