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Móviles y cáncer: cautela sí, pero no alarma

21 octubre 2011
Móviles y cáncer: cautela sí, pero no alarma

¿Los móviles provocan cáncer? La OMS ha clasificado las radiaciones que emiten como posibles causantes, pero un reciente estudio danés no ha encontrado pruebas. Hacen falta más estudios: sin caer en el alarmismo, hay que adoptar ciertas precauciones. 

Una cuestión polémica

Hace unos meses, un grupo de expertos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomendaba clasificar los teléfonos móviles como un "posible" agente carcinogénico (grupo 2B), tras analizar y valorar la evidencia científica acumulada hasta la fecha (tanto estudios epidemiológicos en humanos como hallazgos experimentales en animales).

Ahora se ha hecho público un nuevo estudio, el más amplio hasta la fecha. Un grupo de científicos de Dinamarca, especializados en epiemiología del cáncer, no han encontrado una relación significativa entre el uso de móviles y el incremento de tumores cerebrales haciendo un análisis retrospectivo hasta diez años atrás.

En realidad, los resultados de este nuevo estudio no contradicen los de los anteriores, en los que tampoco se había encontrado evidencia significativa, sino simplemente se se habían detectado ligeros aumentos no estadísticamente significativos de algunos tumores, que impedían descartar con total certeza que existiera una relación. El nuevo estudio que valorar lo sucedido tras diez años de exposición, arroja resultados tranquilizadores, pero tampoco permite descartar con absoluta seguridad la existencia de una relación, sobre todo contemplando tiempos más largos. Por ello la clasificación de la OMS, que se limita a calificar a estos dispositivos como "posibles" agentes carcinógenos, sigue siendo válida. A fin de cuentas, el nuevo estudio concluye, como la OMS, que hay que seguir investigando.

Radiaciones del móvil: posible carcinógeno

La OMS clasifica las sustancias, según el riesgo que tengan para la salud humana, en cuatro grupos: el grupo 1 define los productos probadamente carcinógenos para las personas. El grupo 2 engloba a compuestos sobre cuyo potencial carcinogénico hay cierta evidencia, aunque no concluyente (en estudios en animales, por ejemplos); el grupo 3 recoge a productos que no se pueden considerar carcinógenos para los humanos pues no hay pruebas de ello y en el grupo 4, las sustancias de cuya seguridad hay evidencias.

El grupo 2 se divide en dos categorías, agentes probables carcinógenos (2A) y posibles carcinógenos (2B). Es en esta categoría 2B en la que la OMS coloca las radiaciones de los móviles.

Clasificar así a los móviles supone simplemente una consideración de "posibilidad": hay indicios que señalan que podría ser así para determinados tipos de tumores cerebrales, pero esos indicios no tienen la suficiente "potencia" para poder afirmarlo con seguridad. En cierto modo, la clasificación como grupo 2B significa que no puede asegurarse tajantemente que el uso de los teléfonos móviles no produzca cáncer… pero tampoco se puede afirmar que lo cause.

Por otro lado, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer no establece niveles de peligrosidad ni da recomendaciones específicas de uso, con lo que se acrecienta la confusión y la alarma entre los usuarios.

La OCU ha advertido sobre el tema

Pese al alarmismo con que los medios de comunicación han recibido la noticia, la situación no defiere demasiado de la existente hasta ahora: de hecho, la posible relación entre el uso de móviles y el desarrollo de tumores viene investigándose desde hace años.

En el artículo que en OCU-Salud dedicamos a los tumores cerebrales en 2009 hacíamos referencia a la polémica sobre el riesgo de cáncer y el uso de móviles. Pese a la ausencia de una relación evidente, (que sigue sin ser demostrada), aludíamos a que algunos estudios apuntaban a un ligero incremento del riesgo de sufrir un glioma o un neurinoma del nervio acústico (dos tipos de tumores cerebrales ) en personas que llevaban usando teléfonos móviles desde hacía más de diez años. Estos datos vienen de estudios como el Interphone, que se lleva realizando desde hace años simultáneamente en varios países, y que entre otros estudios han sido ahora tenidos en cuenta por la OMS para establecer su recomendación. El estudio danés que se ha conocido ahora también concluye que es necesario hacer más estudios...

Precaución, la justa

En definitiva: nada ha cambiado respecto a lo que ya sabíamos, y a la espera de que futuros estudios confirmen o desmientan esta posibilidad, adoptando un razonable principio de precaución, conviene adoptar algunas medidas preventivas. Te recordamos nuestros consejos para prevenir las radiaciones del móvil.

  • Usa el teléfono fijo siempre que sea posible.
  • Cuando uses el móvil, procura no alargar demasiado la conversación. Esto es aún más importante cuando la comunicación es mala, pues entonces el teléfono está trabajando a plena potencia.
  • Una solución es conectar auriculares al móvil o usar a función de manos libres: basta separar el móvil unos centímetros de la cabeza para que el nivel de radicaciones disminuya sensiblemente.
  • Mantén el móvil lejos de la cabeza mientras marcas y esperas que te respondan. En ese momento el terminal también está funcionando a tope.
  • Procura que los niños no usen el teléfono móvil: a su edad están desarrollando el sistema nerviosos y son más sensibles a las radiaciones.


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