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La Seguridad Social deja de financiar más de 400 medicamentos

31 agosto 2012
La Seguridad Social deja de financiar algunos medicamentos

La crisis no da tregua y el sistema recorta gastos en todos los frentes. La sanidad no se salva y cientos de medicamentos se quedan sin financiación pública desde este 1 de septiembre. En lugar de servir para ahorrar, esta medida puede tener el efecto contrario y terminar incrementando el gasto público. Repasamos la situación.

Época de crisis, tiempo de recortes. A partir de este 1 de septiembre el Sistema Nacional de Salud dejará de pagar por 426 medicamentos. Un ahorro para las arcas del Estado y un gasto para los pacientes que usen estos fármacos: ahora desembolsarán el 100% de su precio. 

¿Por qué unos y no otros? 

La Administración ha elegido los medicamentos excluidos porque están indicados para síntomas menores o por su relación coste/efectividad. También se ha dicho que para que los ciudadanos disfruten de fármacos más nuevos, es necesario reducir gastos.  

Que un medicamento sea nuevo no implica que sea más eficaz, pero sí que es más caro. Según nuestros estudios, menos de la cuarta parte de los medicamentos que salen al mercado son innovadores y muchos no aportan ventajas frente a los que ya existen. 

Desde la OCU defendemos que el único criterio debe ser la relación coste/efectividad y que no hay que excluir medicamentos solo por ser para síntomas menores. ¿Por qué? Porque si el Sistema Nacional de Salud no cubre estas medicinas, es posible que las prescripciones se desvíen hacia otros más caros o menos seguros. El resultado sería así el opuesto al perseguido: aumentaría el gasto público.   

¿De verdad se ahorra?

El argumento que respalda estas medidas es que estamos inmersos en una crisis sin precedentes y necesitamos recortar gastos. Pero al retirarse la financiación pública de algunos medicamentos para síntomas menores, se abre la posibilidad de que suba su precio (al no estar controlados por la Administración pasan a tener precio libre).

La OCU exige un control mediante un observatorio de precios y que todos los medicamentos lleven el precio en su envase.

Lo que se queda fuera: laxantes, antiácidos...

Gran parte de los medicamentos excluidos son de baja utilidad terapéutica, por lo que es razonable retirar su financiación. Pero en algunos casos la cosa no está tan clara y pedimos que se revise:

  • Laxantes: aunque no deben sustituir a una dieta rica en fibra, son útiles para muchos pacientes. Resulta preocupante la posibilidad de que, al no financiarse estos medicamentos, se produzca un trasvase de sus usuarios hacia otros menos seguros que se venden en farmacias, herbolarios o supermercados (como los laxantes a base de plantas). Los laxantes formadores de volumen deberían mantenerse por su utilidad en ancianos y hay motivos más que suficientes para mantener la financiación a los laxantes antagonistas de opiáceos, destinados a pacientes terminales y que suponen un remedio al estreñimiento causado por los opiáceos.
  • Antiácidos: su eficacia es dudosa, pero al retirarles la financiación muchos pacientes pueden desviarse hacia el omeprazol, esomeprazol, pantoprazol... que tienen más efectos adversos. 
  • Codeína: queda únicamente incluida para la tos persistente en pacientes con cáncer.
  • Antitusivos y mucoliticos: no debería excluirse la acetilcisteina en pacientes con fibrosis quística.

¿Interesa a la industria o a la sanidad?

Las políticas de sanidad tendrían que estar claramente separadas de los intereses de la industria y las empresas. El nuevo Real Decreto parece no compartirlo del todo: como criterio de inclusión de un medicamento en el Sistema Nacional de Salud se menciona el que contribuya positivamente al PIB. Esto no es defendible desde el punto de la vista de la salud.

Todos estamos de acuerdo en que los recursos son limitados, pero es posible desfinanciar algunos medicamentos para que los recursos se destinen a otros más efectivos. Actualmente hay medicamentos que se financian y no aportan un beneficio terapéutico significativo. 

Por ejemplo: revisar los diferentes principios activos de las familias de las estatinas (para el colesterol), inhibidores de la bomba de protones (para la acidez) o los antidiabéticos orales. Hay diferencias de precio entre los distintos principios activos que no siempre aportan una mejora en términos de seguridad, calidad o eficacia. En igualdad de condiciones debería de financiarse la opción más económica, que suele coincidir con la que lleva más tiempo en el mercado.

También confiamos en que grupos de medicamentos que en las últimas revisiones científicas han demostrado una dudosa eficacia dejen de ser financiados (por ejemplo: algunos fármacos para la artrosis de rodilla).

Calcula cuáles son

Con nuestro buscador de medicamentos desfinanciados puedes consultar si el medicamento que tomas ha sido excluido de la lista de medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud, según el BOE de 17 agosto 2012.

Además, tienes la posibilidad de ver una valoración del mismo por parte de la OCU y el Precio Venta al Público que tenía el medicamento desfinanciado hasta esa fecha.


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