Informe

Francisco Fonseca (CE): "No vamos a negociar nada que vaya en contra de los consumidores"

10 febrero 2015
Francisco Fonseca (CE): "No vamos a negociar nada que vaya en contra de los consumidores"

Se está negociando un tratado de libre comercio entre Europa y Estados Unidos. Se llama TTIP y te importa porque te cambia la vida. Hablamos con Francisco Fonseca, director de la representación de la Comisión Europea en España: defiende el tratado porque cree que traerá puestos de trabajo. 


  • ¿Qué es el TTIP?

Una asociación de libre comercio transatlántica, entre Europa y Estados Unidos, que está negociando la Comisión Europea. 

Y no vamos a negociar nada que vaya en contra de los consumidores.  

Pueden dar miedo algunas cuestiones, como por ejemplo los organismos genéticamente modificados. Y mi respuesta es: lo sabemos y lo tenemos muy claro. Pero si yo quiero pelearme ahora con los americanos es para que los organismos genéticamente modificados tengan allí los mismos estándares que tenemos aquí. Y si lo hacemos, los transpacíficos tendrán que ponerse al mismo nivel. Y cuando digo transpacíficos digo China, Japón, Corea del Sur, Vietnam... 

Es una negociación con riesgos y decir lo contrario sería engañar a la gente. Pero tenemos la garantía de que el Parlamento Europeo, los 28 parlamentos nacionales y la opinión pública van a fiscalizar todo lo que hagamos.  

  • ¿Cómo nos cambiaría la vida?

Hablemos de datos objetivos y de sectores que cualquier español identifica como claves para nuestra economía. Por ejemplo, la moda. ¿Cuáles son los aranceles para que Zara pueda vender una blusa en Estados Unidos? El 45%. Y si queremos exportar vino hay aranceles de en torno al 25% de media. Para los coches, el 23%.  

Los expertos nos dicen que cuando una economía se abre genera 1.500 puestos de trabajo por cada mil millones de euros de intercambio comercial. Y el TTIP supondrá 120.000 millones al año según los estudios más modestos. Cualquiera puede hacer cuentas.  

  • ¿Por qué se está negociando en secreto, sin informar a los ciudadanos? 

Está siendo una negociación complicada como el póquer y no podemos descubrir nuestras cartas. Pero en estas condiciones, hay una transparencia completamente razonable. 

Las principales fuerzas políticas españolas tienen representantes en el Parlamento Europeo. Y nosotros informamos de la negociación a los diputados de la Comisión de Comercio Internacional. Obviamente no pueden ir contándolo porque aún estamos negociando.

  • La negociación del TTIP incluye la posibilidad de que las grandes multinacionales puedan demandar a los estados ante unos tribunales que no estarían compuestos por jueces. ¿Nos lo puede explicar?

Este mismo sistema funciona en 1.300 acuerdos bilaterales firmados por países de la Unión Europea. Y todos estos acuerdos te van a proteger menos que uno global, porque evidentemente yo negocio mejor como la Unión Europea que si voy como un país aislado. 

También hemos aceptado este arbitraje en el acuerdo de comercio entre Europa e India. Nadie ha protestado. ¿Qué pasa, que estamos obsesionados con el Séptimo de Caballería? 

Está todo aún por negociar, pero de lo que hablamos es de un acuerdo global que sustituya a esos 1.300 acuerdos bilaterales. Y con la posibilidad de recurrir ante la justicia lo que diga ese arbitraje. 

Estas son las garantías que ofrecemos, pero si el Parlamento Europeo, los parlamentos nacionales o la opinión pública consideran que esto es peligroso, estamos dispuestos a renunciar a estos arbitrajes. Pero en ese caso, si yo fuese una multinacional no me preocuparía mucho: seguiría teniendo los 1.300 acuerdos bilaterales. 

  • Otro de los aspectos polémicos del TTIP son las restricciones a ciertos ingredientes de los cosméticos. En Europa hay 1.328 sustancias prohibidas, pero en Estados Unidos solo 11. ¿Cómo crear un mercado único?

Pongamos un ejemplo. En Europa decidimos que el ingrediente X es mejor no usarlo en productos de maquillaje. Porque no hay evidencia científica de que sea negativo, pero tenemos algunas dudas. Entonces los americanos nos dicen que ellos lo usan porque no tienen ningún ejemplo de problemas médicos relacionados con el ingrediente X. Bueno, pues a lo mejor hay soluciones. 

Por ejemplo: advertir en el etiquetado de que este producto americano entra sin barreras, pero ¡ojo! porque hay divergencias científicas. No da alergias, pero tenemos dudas. Escoja usted, porque también tiene este otro producto que cuesta 1 euro más y no lleva ese ingrediente X. 

Eso es darle responsabilidad al consumidor, ¿o acaso eso es derogar nuestros estándares?

  • También se ha hablado de la presión de las farmacéuticas.

Estamos negociando y se dicen muchas cosas. Lo que no se dice es que una vez firmemos, ese tratado tendrán que ratificarlo los 28 parlamentos nacionales más el Parlamento Europeo.

  • Sobre la mesa está también la privacidad y el tratamiento de los datos personales.

Con o sin TTIP, ya existen acuerdos con Estados Unidos para compartir los datos de los pasajeros aéreos y de los datos bancarios.

Y hay que recordar que fuimos nosotros quienes conseguimos que solo el FBI o el Departamento de Seguridad puedan acceder a esos datos bancarios. Porque antes cualquier policía de cualquier condado americano podía hacerlo.      

  • ¿Cómo afectaría el TTIP a los trabajadores europeos?

Tenemos estudios que nos hablan de un crecimiento mínimo de 1,5 millones de puestos de trabajo y también de mayores ingresos para las familias. Hay estudios que dicen que España sería uno de los países más beneficiados en ingresos por familia. 

Y después hay cosas que me parecen elementales: desde el siglo XVIII, las exportaciones hacen crecer el empleo.

  • ¿Y cómo afectaría a las pequeñas empresas?

Una PYME de Murcia que tiene 200 cerdos y produce un bacon de la misma calidad que el que se produce en California, no va a exportar. Ni con TTIP ni sin TTIP.

Pero ¿qué ocurre si es una PYME innovadora que encuentra un bacon con una grasa mucho más sana y que interesa en California? Hoy en día, sin TTIP, no puede exportar. Por los aranceles, sí, pero también por por los obstáculos regulatorios. 

Porque para exportar esa panceta tendría que conocer los 50 sistemas diferentes de comercialización de panceta que hay en los 50 estados americanos. Una multinacional puede hacer frente a 50 administraciones, pero una PYME no. 

  • ¿Quién decide si se aprueba o se rechaza el TTIP? 

Hay una parte de la negociación que es competencia exclusiva de la Unión Europea: en la política puramente comercial los Estados no tienen ninguna competencia. En esa parte, la Comisión negocia y el acuerdo es ratificado por el Parlamento Europeo y por el Consejo, que son los gobiernos de los 28 países.   

Pero todos los temas de privacidad, inversiones, derecho de los consumidores, derechos laborales… Ahí estamos hablando de competencias nacionales que se coordinan a nivel europeo. Y todo eso tiene que ser ratificado por los 28 parlamentos nacionales.  

  • En Grecia el nuevo Gobierno ya ha dicho que no va a aceptar el TTIP, venga como venga.  

No somos un club de 28 Estados en que cada uno dice ‘esto me gusta, esto no’. Tenemos que cooperar para llegar a acuerdos mayoritarios.   

La ratificación del TTIP la harían los 28 gobiernos por mayoría cualificada. Significa que un Estado o dos o tres se pueden oponer… y a pesar de eso se aprobaría.  

Luego quedaría el obstáculo del Parlamento griego… pero Grecia es la cuna de la democracia y todos sabemos cuáles son las obligaciones en el contexto internacional político y jurídico del siglo XXI. La democracia decidirá.  

  • Para terminar, defina el TTIP en una breve frase. 

Una oportunidad para fijar los estándares del comercio internacional.