Todo apunta a una recuperación de la economía china este año, algo de lo que podrían sacar buen partido las acciones chinas, presentes en todas nuestras estrategias de inversión. Pero no son las únicas.
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Vientos a favor
En China la economía da cada vez más señales de vitalidad. El índice PMI que mide la actividad del sector manufacturero pasó de 50,1 puntos en enero a 52,6 puntos en febrero, una clara aceleración que aleja el índice de los 50 puntos que marcan la frontera entre contracción y expansión y sitúa la actividad de este sector en su nivel más alto desde 2012. Y no es el único que se ha recuperado. Tras las últimas medidas de apoyo a los promotores inmobiliarios, los precios residenciales han frenado la tendencia a la baja de los últimos meses y se han estabilizado en su conjunto. En algunas de las principales ciudades del país, los precios vuelven a subir. Esto está ayudando a la actividad de la construcción, que también se ve respaldada por la fuerte inversión promovida por el Estado. Y como los servicios también se recuperan a buen ritmo (56,3 puntos para el índice no manufacturero), el PMI compuesto, que tiene en cuenta el conjunto de la economía china, sube hasta los 56,4 puntos.
Nuestro consejo
Todo apunta a una recuperación de la economía china este año, algo de lo que podrían sacar buen partido las acciones chinas, presentes en todas nuestras estrategias de inversión. Pero no son las únicas. En Asia-Pacífico, mercados como el de Australia e Indonesia -ambos proveedores de materias primas a China- también podrían beneficiarse de ello, al igual que Corea del Sur y Japón, países cuyas cadenas de suministro y producción están muy integradas con China. Mantenemos una exposición a todos o a algunos de estos países, dependiendo de la estrategia de inversión con la que se identifique.