Dimisión de la primera ministra británica
En el Reino Unido, tras sólo 44 días en el cargo, Liz Truss ha dimitido como primera ministra. Este mandato, el más corto de la historia británica, es la consecuencia de su programa de recortes fiscales, muy mal recibido por los inversores, preocupados por la sostenibilidad de la deuda pública, y que ha provocado una profunda crisis financiera haciendo que la libra cediera terreno en el mercado de divisas (consulte nuestro conversor de divisas) y que los tipos de interés alcanzaran máximos históricos. A esta crisis financiera se suma ahora una nueva crisis política. El sucesor de Liz Truss heredará una situación financiera inestable y una profunda crisis económica.
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Dimisión de la primera ministra británica
En el Reino Unido, tras sólo 44 días en el cargo, Liz Truss ha dimitido como primera ministra. Este mandato, el más corto de la historia británica, es la consecuencia de su programa de recortes fiscales, muy mal recibido por los inversores, preocupados por la sostenibilidad de la deuda pública, y que ha provocado una profunda crisis financiera haciendo que la libra cediera terreno en el mercado de divisas (consulte nuestro conversor de divisas) y que los tipos de interés alcanzaran máximos históricos. A esta crisis financiera se suma ahora una nueva crisis política. El sucesor de Liz Truss heredará una situación financiera inestable y una profunda crisis económica.
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La entrada oficial de la economía británica en recesión es cuestión de meses y no se espera una recuperación real en 2024. Sin embargo, este sombrío panorama económico no nos echa para atrás en nuestra apuesta por las acciones británicas, presentes en todas nuestras estrategias de inversión. A sus niveles actuales la Bolsa de Londres nos parece barata, tiene un carácter defensivo y, sobre todo, está compuesta por grandes grupos internacionales que dependen más de la economía mundial que del crecimiento nacional.