Que no cunda el pánico
Cuando se habla de estanflación, se hace referencia a un contexto en el que convivirían una elevada inflación y un débil crecimiento económico (incluso negativo). Actualmente, ante el alza de los precios al consumo, de las materias primas y los problemas vinculados a la escasez y crisis de suministros, la preocupación resulta hasta cierto punto lógica.
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Que no cunda el pánico
Cuando se habla de estanflación, se hace referencia a un contexto en el que convivirían una elevada inflación y un débil crecimiento económico (incluso negativo). Actualmente, ante el alza de los precios al consumo, de las materias primas y los problemas vinculados a la escasez y crisis de suministros, la preocupación resulta hasta cierto punto lógica. En nuestro país p.ej., con una inflación que en junio se situó en el 10,2% y un crecimiento económico revisado a la baja tanto por parte del gobierno (ahora prevé un crecimiento del 4,3% para este año) como de distintos organismos internacionales (4,1% según el Banco de España y la OCDE), el debate sobre si nuestra economía entrará en una fase de estanflación está encima de la mesa. Así queda reflejado por ejemplo en el Consenso Económico correspondiente al segundo trimestre de 2022 que elabora la consultora PwC a partir de la opinión de un panel de más de 400 expertos, directivos y empresarios. Según este, cerca del 64% de ellos creen que es demasiado pronto para saberlo. Pero llama la atención que, entre el resto, son más los que creen que nuestra economía sí entrará en una fase de estanflación (cerca del 22% de los encuestados) frente a los que descartan por completo tal posibilidad (cerca del 15%). En cualquier caso, para la gran mayoría de ellos la inflación es actualmente el gran problema de la economía española, seguido de las subidas de tipos, para la que prevén mayoritariamente un empeoramiento dentro de un año (un 46% suscriben esta idea).
• Desde nuestro punto de vista el panorama se presenta complicado con precios al alza, que tiene pocos visos de solución, mientras dure el conflicto bélico en Ucrania, que tensiona al alza materias primas y especialmente las energéticas. La amenaza de una recesión se incrementa. No obstante, creemos que en estos momentos la estanflación no supone un peligro inminente, aunque ya no es totalmente descartable.