21 millones
Una de las principales características del bitcoin (BTC) es que cuando se diseñó en el año 2009 se fijó un número limitado de bitcoins a emitir. En concreto, no pueden superar los 21 millones. Pues bien, actualmente ya circulan el 90% de estos, nada menos que 19 millones de BTC ¿qué pasará ahora?
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21 millones
Una de las principales características del bitcoin (BTC) es que cuando se diseñó en el año 2009 se fijó un número limitado de bitcoins a emitir. En concreto, no pueden superar los 21 millones. Pues bien, actualmente ya circulan el 90% de estos, nada menos que 19 millones de BTC ¿qué pasará ahora?
La minería y los límites
La tecnología blockchain – que podríamos traducir como cadena de bloques- es la que da soporte al bitcoin, y otras criptomonedas. En realidad, y a grandes rasgos, es un registro que contiene información codificada de todas las transacciones que se realizan con el bitcoin.• La minería es el proceso de confirmar, a través de complejos cálculos matemáticos, la legitimidad de cada transacción. Cada una se añade a un bloque y cuando este se completa, se añade a la cadena. Y por esta labor, que requiere de un gran poder computacional y mucho consumo eléctrico, los “mineros” reciben una recompensa en bitcoins.
• Esta recompensa se reduce a la mitad cada cuatro años (es lo que se conoce como "Bitcoin Halving", vea a continuación), lo que hace que cada vez se tarde más en poner nuevos bitcoins en circulación. De hecho, se han tardado unos 12 años para minar 19 millones de bitcoins… ¡y harán falta otros 118 años para alcanzar los 21 millones!
¿Bitcoin Halving?
Cuando un bloque es minado, su minero es recompensado en forma de nuevos bitcoins. Pero esta recompensa se reduce a la mitad cada 4 años aproximadamente (cada 210.000 bloques exactamente), lo que implica que los mineros reciben un 50% menos de bitcoins por verificar las transacciones. Cuando se creó el bitcoin en el año 2009, la recompensa por minar un bloque era de 50 bitcoins, en 2012 de 25, en 2016 de 12,5, en 2020 de 6,25… en 2024 será de 3,125 bitcoins, y así sucesivamente hasta que la red haya generado una oferta máxima de 21 millones.
Una criptomoneda finita
El bitcoin es por lo tanto un bien limitado y una vez que se alcancen esos 21 millones, sólo será posible comprar y vender los BTC que ya existen. Así, los defensores del bitcoin argumentan que, ante la escasez de la oferta actual y fu-tura, este podría experimentar un gran aumento de precio en algún momento a medida que esté cada vez menos disponible.• Nosotros tenemos nuestras dudas. A pesar de ser una moneda con más de una década a sus espaldas y prácticamente el 90% de su masa ya en circulación, se puede considerar que como medio de pago es un experimento fallido. De hecho, allí donde se ha intentado imponer como medio de pago, como ocurrió en el Salvador hace ahora un año, puede considerarse que ha sido un rotundo fracaso.
• Su demanda es especulativa. Bien por los especuladores de corto plazo que sueñan con poder venderla más cara, bien por los “holders”. Estos son creyentes que ven al bitcoin en el futuro como un medio de pago y los mantienen (hold significa mantener) a la espera de poder sacarles jugo entonces. Entre los holders más famosos se encuentran empresas tecnológicas, como p.ej. MicroStrategy, Galaxy Digital o Tesla.
Nuestro consejo
La oferta de bitcoins es limitada pero no la de criptomonedas, de las que hay cerca de 10.000 monedas virtuales diferentes que tratan de encontrar su sitio; y los bancos centrales podrían sumarse a esta oferta ya que estudian emitir sus propias criptomonedas. Ni la labor de drenaje de estos holders que retiran bitcoins del mercado para guardarlos en sus arcas electrónicas, ni la teórica escasez futura, logran que el bitcoin levante cabeza. Si en noviembre del año pasado un bitcoin alcanzó un valor que sobrepasaba los 58.000 euros, a finales de mayo apenas valía la mitad. Puede consultar su cotización en nuestro conversor online de criptodivisas.• Ya se lo hemos advertido: las criptomonedas no tienen valor ni hay entidad alguna detrás que las respalde. Se compran y venden por el precio que aquellos que quieran comprarlas estén dispuestos a pagar en función de la fe que en ellas pongan. La gran volatilidad del bitcoin y la falta de respaldo hacen que nos sea imposible recomendar la inversión en él.