Electricidad y alimentos, los propulsores
El IPC adelantado del mes de diciembre ha marcado un inquietante 6,7%, espoleado de nuevo por el tirón de los precios de la electricidad al que se ha sumado en esta ocasión la subida de los precios de los alimentos. Tal es así que la inflación subyacente, es decir la que no tiene en cuenta los alimentos elaborados ni los productos energéticos, se ha quedado en el 2,1%.
Este mazazo al poder adquisitivo de los hogares es algo que nos temíamos y....
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Electricidad y alimentos, los propulsores
El IPC adelantado del mes de diciembre ha marcado un inquietante 6,7%, espoleado de nuevo por el tirón de los precios de la electricidad al que se ha sumado en esta ocasión la subida de los precios de los alimentos. Tal es así que la inflación subyacente, es decir la que no tiene en cuenta los alimentos elaborados ni los productos energéticos, se ha quedado en el 2,1%.
Este mazazo al poder adquisitivo de los hogares es algo que nos temíamos y que ya no puede considerarse como algo transitorio. Las subidas de precios seguirán presionando el bolsillo de los hogares en 2022, pero deberían reducir su presión conforme avance el año y la base de comparación precedente sea más alta, de forma que la inflación se sitúe más cerca de la inflación subyacente hacia mediados de año.
Las presiones sobre los bancos centrales aumentan para que empiecen a subir sus tipos de interés, pero no creemos que vayan a modifiquen sus actuales hojas de ruta. En este entorno de tipos todavía bajos y precios disparados las acciones de calidad siguen siendo la baza a jugar, ya sea directamente o a través de los fondos recomendados.
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