A la hora de plantearse una inversión siempre aparecen en liza conceptos como la rentabilidad, el riesgo, el tiempo que dispongamos, la diversificación, etc. Y cuando se trata de una inversión en inmuebles, la cosa no cambia. Invertir en inmuebles puede tener sentido para quien la aborde con un horizonte de 10 o 20 años al menos y siempre que lo haga con cabeza, es decir, no dejándose cegar por un “calentón” del mercado o vaya buscando “pelotazos” sino quien busque la estabilidad en sus inversiones sin renunciar a una interesante rentabilidad. ¿Cómo lograrlo?
Qué inmuebles incluir en la cartera
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A la hora de plantearse una inversión siempre aparecen en liza conceptos como la rentabilidad, el riesgo, el tiempo que dispongamos, la diversificación, etc. Y cuando se trata de una inversión en inmuebles, la cosa no cambia. Invertir en inmuebles puede tener sentido para quien la aborde con un horizonte de 10 o 20 años al menos y siempre que lo haga con cabeza, es decir, no dejándose cegar por un “calentón” del mercado o vaya buscando “pelotazos” sino quien busque la estabilidad en sus inversiones sin renunciar a una interesante rentabilidad. ¿Cómo lograrlo?
Qué inmuebles incluir en la cartera
Si la crisis tras las Olimpiadas de Barcelona ya fue una advertencia, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en 2008 dejó bien claro que el dicho de que el ladrillo nunca baja de precio no es cierto. Hay quien sostiene que esos baches son pasajeros, y a largo plazo sí es cierto que el precio sube. Pero a los ojos de nuestros colegas de Fincas y casas las viviendas siguen sobrevaloradas. A medio plazo debiera verse antes su estancamiento o corrección a la baja que nuevas subidas. Por ello, incluso con unos tipos de interés rozando el 0% que hacen de la renta fija -su eterno competidor- poco atractiva, la inversión en inmuebles urbanos no resulta actualmente recomendable. Excepción claro está de que obtengan descuentos muy significativos en el precio, o de algunos inmuebles específicos como pueden ser determinadas plazas de garaje.
La opción de las fincas rústicas
Donde se centra la inversión en inmuebles para nuestros colegas de Fincas y casas es en determinadas fincas rústicas. En concreto en tierras poco especulativas y destinadas a cereal de secano. Son tierras relativamente abundantes (suponen el 43% del total de superficie agraria útil, SAU, en España) que no ofrecen rendimientos anuales espectaculares pero que en contrapartida muestran una tendencia estable de aumento de precio al mismo tiempo que un precio de compra relativamente accesible.
En 2019, últimas estadísticas disponibles, el precio medio de la tierra en España bajó un 0,3% mientras que el de los cultivos herbáceos de secano en Castilla y León, donde se centran las preferencias de nuestros técnicos, subió un 0,4% (Vea gráfico).

Cómo rentabilizar las fincas
Pero la rentabilidad de las fincas rústicas no solo viene por su revalorización, sino también por su explotación, incluidas las posibles ayudas europeas de la Política Agraria Común (PAC). Para quien no sea agricultor profesional lo más frecuente es que ceda la finca en arrendamiento o aparcería a quien explote la tierra.
En el caso de los cereales de secano los rendimientos anuales no son muy elevados, pero constituyen un plus de rentabilidad anual para el inversor (en torno a un 1% anual). En Fincas y casas también han estudiado otros ejemplos de cultivos de alto rendimiento como el pistacho o la almendra, aunque no centran en ellos sus recomendaciones en estos momentos para las carteras a largo plazo.
Unos perfiles para el seguimiento
Al igual que para las viviendas, el análisis en Fincas y casas no se limita a la escasa información oficial disponible. Realizan el seguimiento periódico de varios perfiles de inversión compuestos de fincas reales. Uno de ellos, que incluye una finca de secano y otra de regadío en Castilla y León, ofrece una rentabilidad anual conjunta (secano y regadío) desde su creación en 2008, de la nada despreciable cifra de 6,2%, considerando los arrendamientos en ambas fincas.
Si está interesado en incluir inmuebles en su cartera, desde Fincas y casas proponen dos carteras modelo: una pensada para un capital menor, de en torno a 500.000 euros, y otra para un patrimonio superior a esa cifra e idealmente de 2 millones de euros.