+5,4% en julio
En julio, la inflación estadounidense se mantuvo en el mismo nivel que en junio, registrando un aumento anual del 5,4%. Aunque de un mes a otro los precios al consumo solo subieron un 0,5%, por el momento, la inflación estadounidense sigue anclada en niveles que pueden calificarse de preocupantes y le cuesta bajar. No es de extrañar que la subida del 41,2% de los precios de los carburantes y del 23,8% de los precios de la energía en general figuren entre los principales impulsores de la subida de precios. Pero aunque la energía cara es un factor importante en la inflación actual, no es ni mucho menos el único.
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+5,4% en julio
En julio, la inflación estadounidense se mantuvo en el mismo nivel que en junio, registrando un aumento anual del 5,4%. Aunque de un mes a otro los precios al consumo solo subieron un 0,5%, por el momento, la inflación estadounidense sigue anclada en niveles que pueden calificarse de preocupantes y le cuesta bajar. No es de extrañar que la subida del 41,2% de los precios de los carburantes y del 23,8% de los precios de la energía en general figuren entre los principales impulsores de la subida de precios. Pero aunque la energía cara es un factor importante en la inflación actual, no es ni mucho menos el único. Los problemas de suministro de semiconductores pesan sobre la capacidad de producción del sector del automóvil, por lo que los precios de los coches de segunda mano se disparan (+41,7% interanual). Los precios del transporte aéreo subieron un 19% y los del alojamiento turístico un 24,1%.
No obstante, no todo es tan negro como puede parecer. Esta tendencia alcista de la inflación, más que a un problema fundamental de sobrecalentamiento de la economía, apunta a una capacidad de producción que tarda en volver a arrancar tras la parada por la pandemia. Esto queda ilustrado por el sector del ocio, uno de los sectores en los que tardan en cubrirse millones de puestos de trabajo, y por la producción de petróleo, que no ha seguido el ritmo del repentino aumento de la demanda, pero que ahora se está recuperando.
El desajuste entre la oferta y la demanda se resolverá en parte con el fin de la temporada de vacaciones (que impulsa la demanda de coches, combustible y viajes en avión). Con la estabilización de los precios del petróleo, hay muchas razones para creer que las cosas volverán a la normalidad en otoño.
Las obligaciones estadounidenses siguen estando presentes en todas nuestras estrategiasy con distintos pesos en las mismas en función de su emisor (deuda pública, corporativa…). En cambio, el potencial de las acciones estadounidenses es relativamente limitado y sólo son atractivas como fuente de diversificación en una estrategia dinámica.