En nuestro país los tipos de interés a largo plazo, los de las obligaciones a 10 años, siguen mostrando una tendencia alcista, al igual que lo que sucede en el resto de la eurozona y en EE.UU. Sin embargo, en China se desinflan levemente...
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España: deuda y tipos
Las últimas estimaciones dadas a conocer por Eurostat, la oficina de información estadística europea, corroboran y contextualizan los datos de crecimiento del primer trimestre del año. Aunque la contracción del PIB fue algo menos pronunciada que la del conjunto de la zona euro (-0,5% frente al -0,6%) en términos trimestrales, el descenso de la actividad económica en un año sigue siendo muy superior a la media (-4,3% frente a -1,8% en la zona euro). La contracción de la economía española sólo es superada por la de la economía portuguesa (-5,4%). Los dos países tienen un largo camino por recorrer antes de que sus economías vuelvan a los niveles de actividad anteriores a la pandemia. Y para promover esta recuperación, será esencial contar con un crédito barato. De ahí el temor a una reducción gradual de la intervención del BCE (Banco Central Europeo) en los mercados de deuda conforme se vaya normalizando la situación y, por ende, al aumento de tipos, al endurecimiento de las condiciones del crédito y los mayores intereses a pagar por la deuda que ello conllevaría, sobre todo en un país como el nuestro en el que la deuda pública alcanzó el 125,3% del PIB en marzo, según el Banco de España. En este sentido, en nuestro país los tipos de interés a largo plazo, los de las obligaciones a 10 años, siguieron mostrando una tendencia alcista llegando incluso a superar a lo largo de la semana el 0,6% por primera vez en lo que va año, aunque siguen estando en niveles extremadamente bajos en términos históricos.
China, un refugio
En China, contrariamente a la tendencia alcista que se percibe de forma generalizada en la zona euro o en EE.UU, los tipos de interés a largo plazo, los de las obligaciones a 10 años, tienden a la baja. Desde que hace tres meses alcanzaran su máximo anual del 3,3%, han ido menguando hasta el 3,12% actual. Además de no depender de la inversión extranjera para poder financiarse, las autoridades chinas han optado por restringir el crédito y conten-tarse con un menor crecimiento en 2021 con el fin de poder hacer frente a los excesos de los últimos años. Al mismo tiempo, no dudan en intervenir en los mercados financieros para garantizar una liquidez suficiente. Y si a todo ello le añadimos la relativa estabilidad de la divisa, el yuan, frente al euro, la deuda pública china va adquiriendo tintes de refugio seguro resistente a los choques externos. En la cartera mixta defensiva mantenemos un 5% en obligaciones chinas.