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Nuestro termómetro de riesgo de los fondos

Pongamos el foco en los fondos de in-versión y cómo interpretar la relación rentabilidad-riesgo.

Pongamos el foco en los fondos de in-versión y cómo interpretar la relación rentabilidad-riesgo.

Publicado el  15 enero 2026
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Pongamos el foco en los fondos de in-versión y cómo interpretar la relación rentabilidad-riesgo.

Pongamos el foco en los fondos de in-versión y cómo interpretar la relación rentabilidad-riesgo.

No todos los fondos de inversión tienen el mismo riesgo ni la misma expectativa de rentabilidad. Le ayudamos a interpretarlos con nuestro termómetro de riesgo.

Rentabilidad y riesgo

Hablar de inversiones es, inevitablemente, hablar de riesgo. En un contexto de inflación persistente, tipos de interés cambiantes y una oferta creciente de productos financieros, muchos ahorradores buscan fórmulas para obtener rentabilidad sin sobresaltos, a menudo bajo la etiqueta de inversiones “seguras”. Sin embargo, la seguridad absoluta no existe en los mercados financieros y comprender qué se gana, qué se puede perder y por qué es clave para invertir con criterio. Y los semáforos de riesgo, llamados a ayudar al pequeño inversor en esta tarea, nublan la visión. Por ello le ayudamos en esta ocasión a interpretar la relación entre riesgo y rentabilidad en los fondos de inversión con nuestro termómetro de riesgo.

Lo primero, inversiones “seguras”

La rentabilidad y el riesgo de una inversión van de la mano. A mayor riesgo mayor rentabilidad y viceversa. Esta es una máxima a tener en cuenta a la hora de invertir. No hay inversión que le permita duplicar su dinero en poco tiempo sin que usted también asuma que puede perderlo todo en un plazo todavía más corto. Por ello, evite todas  aquellas inversiones que prometan rendimientos desorbitados sin entender muy bien en qué consisten como le mostramos en las páginas 6 y 7 con algunos anuncios de productos de bajo riesgo, o los famosos chiringuitos financieros, que son intermediarios que operan en paraísos fiscales a través de páginas web generalmente donde los clientes pueden abrir una cuenta y operar de manera virtual aunque en realidad no se realiza ningún tipo de inversión. De hecho, son sociedades que prestan servicios de inversión sin estar autorizadas y sin control alguno. 

Cuidado con los chiringuitos
La CNMV lanza advertencias continuamente, pero es tan abundante la proliferación de los chiringuitos que no dan abasto. Nadie vigila sus actividades o solvencia y tampoco cuentan con respaldo institucional alguno en caso de quiebra o fraude. Evite confiar su dinero a cualquiera de estas sociedades. Recuerde que en nuestra web, en la sección Invertir, en Otras Inversiones “El fraude y sus derechos” puede consultar nuestras advertencias al respecto.

Los semáforos de riesgo

Dentro de la amplia variedad de productos financieros disponibles para invertir, el nivel real de riesgo no siempre es evidente. La experiencia ha demostrado que muchos ahorradores contrataron productos que no comprendían plenamente como las participaciones preferentes, las hipotecas en otras divisas como el yen japonés, los fondos estructurados, etc. lo que puso de relieve la necesidad de reforzar la protección del inversor minorista. En este contexto surge el semáforo de riesgo de la Ley del Mercado de Valores, introducido en 2016 y posteriormente adaptado a los cambios normativos europeos (MiFID II). Este sistema obliga a las entidades a incorporar en determinados productos bancarios un indicador visual sencillo, que combina: una escala de riesgo numérica, y advertencias sobre complejidad, posible pérdida del capital o dificultad de reembolso anticipado. Su objetivo es ofrecer una primera señal de alerta a los inversores con menos conocimientos financieros, facilitando una comparación básica entre productos.

· Ahora bien, este semáforo no se aplica a todos los productos financieros ni es el único existente. Por ejemplo, los fondos de inversión utilizan su propio indicador de riesgo (de 1 a 7) basado principalmente en la volatilidad histórica, mientras que los seguros de ahorro o los productos de inversión empaquetados (PRIIPs) cuentan con sus propios documentos de datos fundamentales (KID) y métricas específicas. El resultado es que el inversor se enfrenta a distintas escalas, metodologías y colores según el producto, lo que en ocasiones genera confusión más que claridad sobre el riesgo real asumido.

· Esto no debería ser un obstáculo para invertir con criterio. Más allá de cualquier semáforo, la mejor protección sigue siendo la información: comprender cómo funciona el producto, qué factores pueden provocar pérdidas, en qué escenarios se gana o se pierde dinero y si encaja, o no, con el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo de cada inversor. Los semáforos ayudan, pero no sustituyen al análisis ni al juicio crítico. Pongamos el foco en los fondos de inversión y cómo interpretar la relación rentabilidad-riesgo.

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