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Informes

Sal y salud

Sal y salud

La sal forma parte de nuestra dieta. Sin embargo un consumo excesivo de sal puede ser perjudicial para la salud. Identificar los alimentos con mayor contenido en sal es muy importante para reducir su consumo. La OCU le ayuda a lograrlo.

Sal: necesaria... en su justa medida

La sal común o cloruro sódico (NaCl) es un compuesto mineral.

  • El sodio (cada gramo de sal contiene entre un 40% y un 60% de sodio) es un nutriente esencial que permite al organismo mantener el equilibrio iónico y retener el agua para conseguir un buen nivel de hidratación.
  • Gracias a la sal, es posible realzar el sabor de los alimentos.
  • La sal se ha usado desde la antigüedad para conservar los alimentos y realzar su sabor.

Sin embargo, como ocurre con otros nutrientes, un consumo excesivo de sal es perjudicial para la salud.

Es necesario un consumo mínimo de sal de 3 g diarios... pero en la práctica tomamos mucha más sal.

La OCU ha colaborado con la Universidad Complutense de Madrid y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición en la elaboración de un estudio que tiene como objetivo analizar el contenido en sal de más de 1.200 productos de la dieta habitual de los españoles.

El estudio permite conocer cuánta sal nos proporcionan y qué productos son los que más contribuyen a la ingesta de sal, con lo que es posible plantearse alternativas de productos que aporten menos sal.

¿Cuánta sal tomamos?

Las necesidades mínimas de sal al día se establecen en unos 3 g de sal al día, cantidad que es suficiente para cubrir los requerimientos mínimos del cuerpo.

El consumo de sal recomendado por la AESAN y por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 5 gramos de sal. Sin embargo, el estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid sobre el consumo de sal cifra la ingesta diaria de sal de la población española en 9,7 gramos al día ¡casi el doble de lo que recomienda la OMS, y tres veces más del mínimo necesario!).

Sal en los alimentos

En el marco del estudio sobre el consumo de sal de los españoles de la AESAN, la OCU ha analizado el contenido en sal en 1.200 productos.

El estudio concluye que algunos alimentos, ya sea por su contenido en sal o por la frecuencia de su consumo, contribuyen más que otros a la ingesta de sal. Los alimentos que más aportan son, por orden, el embutido curado, el pan y el queso.

Por tanto, consumir menos sal no es simplemente usar menos sal al cocinar los platos o no usar el salero: alimentos de consumo frecuente son ricos en sal. Además, la mayoría de la sal que tomamos (el 72%) procede de alimentos elaborados.

¿Quiere saber el contenido en sal de los distintos tipos de alimentos? Véalo en la siguiente tabla: le aconsejamos que la imprima y ponga en un lugar visible...

Consejos para reducir el consumo de sal

¿Quiere tomar menos sal?

  • Disminuya el consumo de alimentos elaborados o procesados y aumente el de productos elaborados en casa a partir de ingredientes frescos, evite las comidas precocinadas.
  • Identifique con ayuda del cuadro los alimentos que, por su consumo frecuente, pueden suponer un importante aporte de sal, como el pan, los cereales o el tomate frito... Si quiere tomar menos sal, debe moderar su consumo.
  • Limite el consumo de alimentos ricos en sal como embutidos curados, quesos, salazones de pescado, sopas deshidratadas, aceitunas, salsas...
  • Disminuya la adición de sal en el cocinado: es preferible añadir sal en el último momento, en la mesa, da más sabor a los alimentos con lo que se usa menos cantidad.
  • Utilice especias, limón, vinagre y hierbas aromáticas para sazonar sus comidas.
  • En los alimentos preparados que no pueda sustituir elija, en lo posible, las marcas que tengan el contenido en sal (sodio) más bajo: fíjese en la información nutricional de la etiqueta. Aunque el etiquetado nutricional no es obligatorio está presente en muchos productos y nos permite compararlos, lo cual es interesante y que hay grandes diferencias como ha puesto de relieve el estudio de la OCU.

Sal y salud

Un consumo elevado de sal en un momento concreto (por ejemplo, darse un atracón de anchoas o de aceitunas) no produce efectos perjudiciales para la salud de forma inmediata. Sin embargo, un consumo elevado de sal de forma continuada está relacionado con el incremento de algunas enfermedades.

La sal influye en...

  • Un consumo excesivo de sal se relaciona con un aumento de la tensión arterial: vea Consumo de sal e hipertensión
  • El abuso de sal también se ha relacionado con el cáncer gástrico.
  • Puede influir en la osteoporosis: el consumo de cloruro sódico aumenta la excreción de calcio por la orina en mujeres posmenopáusicas, lo cual podría favorecer un agravamiento del cuadro de osteoporosis de estas mujeres.

Además, en las poblaciones con menor consumo de sal, hay menos riesgo de muerte por ictus o accidentes cerebrovasculares.

Comer sin sal

Todos debemos limitar el consumo de sal. Reducir la sal en la dieta beneficia a toda la población, pues consumimos demasiada sal, y eso aumenta el riesgo de padecer enfermedades.

Pero hay algunas personas que padecen determinadas afecciones que deben seguir, obligatoriamente, una dieta con un contenido muy bajo en sal.

  • Todos los pacientes con hipertensión deben seguir una dieta baja en sal. En algunos casos la restricción del sodio es suficiente para normalizar la tensión arterial, y cuando esta medida no basta y se requiere medicación, la limitación del sodio mejora de todas formas la eficacia de los fármacos facilitando el control de la tensión con dosis menores de medicamentos.
  • Quienes padecen insuficiencia cardiaca deben seguir una dieta baja en sal, puesto que, debido al deficiente trabajo del corazón, la sangre circula mal y tiende a salir líquido de los vasos. Para compensar esta pérdida de volumen sanguíneo, el cuerpo retiene sodio y agua. Cuando se consume mucho sodio, esta retención de líquidos se agrava.
  • Los pacientes con insuficiencia renal deben seguir una dieta pobre en sal. El sodio favorece la retención de líquidos en los tejidos e impide que se eliminen por la orina. Este fenómeno es contraproducente en personas con insuficiencia renal, ya que para poder eliminar los residuos, sus riñones necesitan tener disponible la mayor cantidad posible de agua.
  • En caso de cirrosis hepática con retención de líquidos también se aconseja una reducción de sal.
  • Los pacientes que siguen un tratamiento a base de cortisona, que también favorece la retención de líquidos, deben tomar poca sal.

Objetivo: consumir menos sal

Las autoridades son conscientes de que si se consigue moderar el consumo de sal, se producirá un descenso en la incidencia de hipertensión arterial en la población, un importante factor de riesgo para la salud cardiovascular.

Las agencias alimentarias de los países de la Unión Europea (en el caso de España, la AESAN) se han comprometido a actuar para intentar disminuir el consumo de sal en la población. ¿Cómo?

  • A través de campañas informativas.
  • Animando a los fabricantes a moderar la cantidad de sal que añaden a sus productos. Para ello se trabaja con las asociaciones de fabricantes de alimentos. En España esta iniciativa ha empezado a dar frutos: los fabricantes de pan, a través de su asociación CEOPAN, se comprometieron a disminuir la sal añadida al pan y lo han hecho.

Ahora y a raíz de los resultados del estudio que la OCU y la UCM han hecho para la AESAN esta quiere llegar a acuerdos similares con otras asociaciones de productores de alimentos para intentar que disminuya la cantidad de sal añadida a los alimentos, una muy beuna solución para que todos pudiéramos bajar nuestra ingesta de sal casi sin darnos cuenta.


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