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El resultado puede ir desde el envejecimiento prematuro, al cáncer de piel. Uno de los más graves es el melanoma. Entre las campañas que tienen como finalidad sensibilizar a la población, destaca la que anualmente emprende Euromelanoma.
En 2009 ha llegado a su décima edición, incidiendo en la importancia de la prevención y la detección precoz para evitar el cáncer.
El sol tiene indudables beneficios para nuestra salud y bienestar, pero si se abusa de él, puede resultar peligroso: un exceso de sol debilita la piel y la deja más expuesta. La prevención del melanoma pasa por tener cuidado con el sol. Si no quiere correr riesgos, debe evitar las exposiciones en las horas centrales del día, protegerse con sombrero y gafas de sol y recurrir a las cremas de protección solar.
Hay que tener un cuidado especial con los niños pequeños, cuya piel es aún más sensibles: protéjalos con todos los medios a su alcance, incluso si están a la sombra.
Está comprobado que el sol tiene un efecto beneficioso sobre nuestro estado de ánimo y es indispensable para realizar algunas funciones corporales, como la síntesis de la vitamina D. Sin embargo, la excesiva exposición a los rayos solares provoca un envejecimiento precoz de la piel y puede ser perjudicial.
Además, el sol en exceso es el responsable de la aparición de lesiones cancerosas.
De ahí la importancia de protegerse del sol, evitando la exposición en las horas de mayor calor (entre las 12 y las 16 horas), y repitiendo la aplicación de cremas solares.
También es muy importante conocer su tipo de piel, para poder calcular el tiempo máximo de exposición al sol y el índice de protección que necesitará.
En el caso de los niños, hay que extremar las precauciones: protector solar de índice elevado (o pantalla total) y mejor aún, gorro y camiseta cuando el sol aprieta.
Una familia de 4 miembros (2 adultos y 2 niños) en 1 día de playa (4 horas), que se hiciera 2 aplicaciones de protector solar (30 ml por adulto, 15 ml por niño), consumiría 180 ml de producto, casi un bote, que cuesta entre 4 y 30 euros.
Analizamos 17 protectores solares, y hemos podido comprobar que más caro no es mejor. Consulte los resultados.
Realizamos una encuesta sobre los hábitos de uso de los productos de protección solar. Para ello, se escogió una muestra representativa de la población española entre 18 y 64 años, a quienes se les entrevistó por teléfono sobre distintos aspectos.
Según la encuesta, el 29% de los españoles nunca utiliza cremas u otros productos de protección solar para protegerse del sol.
De los que dicen que nunca usan cremas para protegerse del sol, la respuesta mayoritaria (un 51%) dice que no lo hace porque "nunca se exponen a los rayos del sol".
A quienes respondieron que utilizan protectores solares, les preguntamos en qué situaciones los utilizan. Como vemos, en general se usa la crema en la playa, en la piscina… cuando se va a tomar el sol, pero el hábito se descuida al realizar otro tipo de actividades al aire libre.
Preguntamos también qué criterios eran los que más tenían en cuenta a la hora de elegir un protector solar: el factor de protección, que sea resistente al agua y que filtre los rayos UVA son los criterios más citados.
El factor de protección de una crema solar indica el número de veces por el que se multiplica el tiempo que puede permanecer al sol sin quemarse. Hemos preguntado a los españoles si conocen exactamente eso, si conocen qué significa exactamente ese "numerito" que aparece en las cremas y que se denomina factor de protección: muchos no lo sabían. El porcentaje es superior entre los que no utilizaban protector.
Además, preguntamos por otras cuestiones.
El factor de protección solar que utilizan cuando toman el sol por primera vez (uno de cada tres encuestos dusa el correcto)
Sobre si reiteran la aplicación de crema (apenas la mitad de los usuarios lo hacen).
Nuestra encuesta revela que el no se utiliza el protector tanto como sería necesario, y que incluso quienes lo usan no siempre lo hacen bien: no repiten la aplicación, se exponen al sol más de lo que deberían o no utilizan el protector en circunstancias en que es necesario.
Un protector solar debe contener filtros específicos para los rayos UVA y los UVB, porque ambos tipos de radiación llegan a la superficie terrestre. La intensidad con la que estos rayos llegan a la superficie terrestre depende de:
El sol no dura todo el año, y con la idea obsesión por mantener el mayor tiempo posible el favorecedor tono moreno de la piel mucha gente no duda en recurrir a medios artificiales para broncearse.
Los centros de rayos UVA (en salones de belleza, gimnasios, etc.) proporcionan un bronceado artificial a partir de una fuente artificial de rayos UVA o, en menor medida, UVB, pero recurrir a ellos resulta tan nocivo para la piel como la exposición directa al sol, o aún más.
La exposición sistemática a las lámparas bronceadoras tiene consecuencias claras, como el envejecimiento prematuro de la piel, daño ocular y del sistema inmunológico. Además, la última revisión de la Organización Mundial de la Salud asegura que la radiación UVA también produce cáncer de piel.
Por tanto, el sol en exceso no es el único que puede tener efectos nocivos para nuestra piel: el bronceado artificial puede producir los mismos efectos y las mismas lesiones que el sol.
Es imprescindible que el usuario tenga a su disposición una información clara y completa sobre los riesgos que entraña la exposición a la radiación UVA para la salud antes de decidir si recurre, o no, al bronceado artificial.
Resulta evidente que no todos reaccionamos al sol de igual manera. Los variados tonos de piel que presenta la especie humana se han clasificado a efectos prácticos en seis grupos (del I al VI), llamados fototipos. Cada uno de ellos tiene diferentes características, reacciona a la exposición solar de distinta forma. En cualquier caso, la piel siempre debe exponerse al sol adecuadamente protegida (al menos con un protector con índice 15).
| Fototipo | Características | Reacción al sol |
|---|---|---|
| I | Piel muy clara, con pecas. Cabello rubio o pelirrojo. |
Extremadamente sensible al sol. Nunca se broncea. Siempre se quema |
| II | Piel clara, a menudo con pecas. Cabello rubio dorado. | Muy sensible al sol. Puede broncearse ligeramente. Siempre se quema. |
| III | Piel clara, a veces con pecas, cabello castaño. | Sensible a sol. A veces se broncea, a veces se quema. |
| IV | Piel algo tostada. Cabello castaño. |
Se broncea gradualmente, bien, de forma duradera. A veces se quema. |
| V | Piel morena. Cabello castaño oscuro o negro. |
Nunca se quema. |
| VI | Piel negra. Cabello negro. |
Nunca se quema. |