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Cuando tenemos sed, nada como un vaso de agua. Y también aunque no la sintamos es necesario beber: el agua es el componente mayoritario del cuerpo humano, supone más del 60% del peso de una persona adulta. Para reponer las pérdidas diarias que se producen a través de la orina, el sudor y las heces es necesario ingerir diariamente entre 1,5 y 2 litros de agua u otras bebidas.
En España el agua del grifo puede cumplir perfectamente esta función porque, según nuestros estudios, está libre de sustancias contaminantes. Sin embargo, en algunas zonas donde el agua corriente es muy dura o tiene un sabor desagradable, es habitual recurrir a las aguas minerales envasadas.
Aunque la primera opción para beber es el agua del grifo, que según nuestros estudios es buena en la mayoría de las poblaciones españolas. En 2009, fecha del último estudio de la OCU, casi todos los contaminantes del agua del grifo habían disminuido con respecto a los estudios anteriores. Sólo había aumentado la presencia de nitratos con un ligero empeoramiento. La presencia de contaminantes no siempre se puede evitar por completo, pero sí se puede reducir.
Las capitales de provincia cuentan, en general, con un buen tratamiento de aguas, pero las localidades pequeñas no están al mismo nivel.
Otra cuestión es la dureza del agua, provocada por el contenido en sales de cal y magnesio en el agua.
En el siguiente mapa puede ver los índices de dureza.

Por tanto, hay zonas en España donde el agua es de mala calidad o, simplemente, donde el agua tiene mal sabor. En ese caso, la mejor opción es consumir aguas minerales embotelladas.
El agua mineral procede de depósitos subterráneos profundos y sale espontáneamente al exterior a través de un manantial o se extrae mediante una perforación.
El origen de estos depósitos es la lluvia que, tras ser absorbida por la tierra, queda retenida por una capa impermeable formando un acuífero. Los terrenos que el agua atraviesa en ese camino actúan como un filtro que elimina los microorganismos y las sustancias extrañas. Además, la lenta circulación del agua dentro de estos depósitos (unos centímetros al día), hace que se cargue de minerales procedentes de las rocas con las que está en contacto. El resultado es un agua pura y con una composición química prácticamente constante, lo que la diferencia de las aguas de ríos, lagos y embalses, que pueden estar contaminadas por vertidos industriales o domésticos.
La pureza de las aguas minerales es natural. Están prohibidos los tratamientos de higienización, como la cloración.
Distintos tipos de aguas minerales
No todo el agua que se vende en embotellada es agua mineral.
El 96% del agua envasada que se vende en España es agua mineral natural, pero en el mercado se pueden encontrar 3 tipos:
Hemos analizado muestras de agua mineral procedentes de distintos manantiales. Publicamos los resultados en OCU-Salud.
Valoramos su composición, variable en función de cada manantial, lo que las hace más adecuadas para uno u otro uso. (Ver ¿Para qué va a usar el agua?)
Analizamos la flora microbiana de cada muestra todas son perfectamente aptas para su consumo. No obstante, es importante señalar que a veces las condiciones de conservación durante la comercialización no sean las más adecuadas y esto puede dar lugar a un aumento de la propia flora proveniente del manantial.
En el análisis identificamos cada marca, pero además encontrará información sobre otras marcas (generalmente de distribución) que comercializan agua procedente del mismo manantial. Puede comparar además sus precios. Análisis comparativo: Aguas minerales
El consumo habitual de agua mineral no tiene efectos ni preventivos ni curativos de ninguna enfermedad, pero sí puede ayudar, en algunos casos, a aliviar determinadas molestias, si se mantiene un consumo habitual durante un cierto tiempo. Aunque nuestro consejo es que, si tiene cualquier problema de salud, busque el asesoramiento de un profesional sanitario, nuestro análisis de aguas minerales nos ha permitido comprobar qué aguas son las más adecuadas, en función del uso que le vaya a dar.
¿No sabe qué agua mineral le conviene más? Piense antes de nada para qué la quiere…
Lo mejor es el agua del grifo. Si el agua de su zona es de mala calidad o tiene mal sabor, mejor opción es consumir aguas de mineralización débil o media: son aptas todas las aguas de nuestro análisis.
¿Qué marcas de agua?
Utilice aguas de mineralización débil o muy débil y bajas en sodio.
¿Qué marcas de agua?
Las aguas con bajos contenidos de sodio se consideran diuréticas y pueden tener efectos laxantes.
¿Qué marcas de agua?
Las aguas gaseosas estimulan la secreción de jugos gástricos y, por tanto, el apetito. Las bicarbonatadas aumentan el vaciado gástrico, producen menos reflujo, alivian las molestias de la hernia de hiato, aumentan la secreción de bilis y favorecen la digestión de las grasas.
¿Qué marcas de agua?
Beber en abundancia agua de mineralización débil o muy débil facilita el trabajo del riñón. El tipo de agua más indicada depende del tipo de cálculo.
¿Qué marcas de agua?
Para los cálculos de ácido úrico son mejores las aguas ricas en bicarbonato.
Para los cálculos oxálicos son adecuadas las cálcicas o bicarbonatadas.
Para los cálculos de fosfato amónico, hay optar por las de mineralización muy débil y evitar las bicarbonatadas.