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LOS SITIOS DE OCU

Fabricantes y Ayuntamientos no garantizan el reciclaje, aunque cobran por ello

20 sep 2011
La mayoría de aparatos no termina en una planta de reciclaje sino abandonados o desmembrados. Los consumidores financian un sistema que no funciona. Los fabricantes se quedan con el dinero y los Ayuntamientos miran hacia otro lado.

 

Madrid, 20 de septiembre de 2011. En el último número de su revista Compra Maestra la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha hecho público un estudio en el que se pone en evidencia la realidad de la gestión de residuos eléctricos y electrónicos: a los consumidores se les cobra desde hace 6 años por un servicio que se lleva a cabo de forma muy deficiente.

Siguiendo la pista de los residuos

Para comprobar si el reciclaje de electrodomésticos y aparatos electrónicos se está haciendo como es debido, la OCU instaló diferentes localizadores GPS con transmisión móvil en varios electrodomésticos usados (televisores, lavadoras, frigoríficos y ordenadores) en diferentes partes del país y procedió a deshacerse de ellos siguiendo las distintas formas previstas para su reciclaje: entrega en punto limpio, retirada a domicilio y entrega en tienda.

Durante 3 meses, a través de los localizadores, se hizo un seguimiento de los mismos comprobando que la gran mayoría no cumplieron el itinerario lógico del sistema, sino que fueron despedazados en el punto limpio o abandonados en descampados, chatarrerías, etc.

Este inadecuado tratamiento de los residuos tiene un fuerte impacto ambiental por el potencial peligro que suponen algunos de los componentes y materiales de este tipo de equipos. Por ejemplo, es importante que los frigoríficos se descontaminen antes de reciclarse para retirar los gases refrigerantes que contienen, que se limpie el aceite mineral de los condensadores de las lavadoras (puede contener bifelinos policlorados, PCBs), o se tenga cuidado con ciertas partes de los antiguos televisores por su alta cantidad de minerales pesados (plomo). A día de hoy, esto no se hace con la mayor parte de los residuos que entregamos.

El negocio del reciclado

En el precio de todos los productos que se compran hay una cantidad destinada a financiar su reciclaje para el día en que se conviertan en residuos. Este importe lo pagan los consumidores en la misma tienda y lo reciben fabricantes y distribuidores. Estos últimos deben pagar al Sistema Integrado de Gestión al que están adheridos, pero lo hacen solo por cada producto reciclado, lo que significa que si los residuos no entran en plantas autorizadas el dinero se queda para siempre en manos del productor.

En el estudio de la OCU, el 60% de los residuos no ha llegado a plantas de reciclado autorizadas, es decir, que los fabricantes y distribuidores se estarían quedando con más de la mitad del dinero que se ha pagado para el reciclado de esos 15 residuos.

Nadie sabe nada

Mientras tanto las administraciones permanecen ajenas al problema. Una vez conocido el destino de los productos investigados por la OCU, la última fase del estudio consistió en contactar con los responsables de los puntos limpios, los Ayuntamientos y las tiendas a quienes habíamos entregado el residuo. La idea era determinar el grado de conocimiento del destino de los residuos que recogen, el control y seguimiento que hacen de los mismos y el nivel de transparencia informativa.

Los resultados son tan esclarecedores como preocupantes. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid puso todas las pegas posibles para facilitar esta información, obstruyendo el derecho del ciudadano a la información ambiental. Otros, como los Ayuntamientos de Plasencia y Ribadesella, niegan tener puntos limpios, pese a que la OCU entregó residuos en ellos. Un caso llamativo es el de la planta de reciclado vizcaína de Berziklatu: afirman llevar 2 años sin recibir un residuo del punto limpio de Muskiz, mientras que las autoridades responsables aseguran llevar a esa planta todo lo que recogen.

A la falta absoluta de control por parte de las administraciones se suma el completo desconocimiento que tienen los distribuidores sobre lo que sucede con los residuos que recogen y el despropósito de los Sistemas Integrados de Gestión, opacos e imprecisos ante la absoluta pasividad de la Administración.

Trabas ilimitadas

Las tiendas están obligadas a recoger de forma gratuita el electrodoméstico antiguo en caso de adquisición de uno nuevo, aunque las trabas para que esto suceda son ilimitadas, bien sea por el desconocimiento del personal encargado o por las dificultades que ponen para intentar ahorrarse el hacerlo.

Cuando se opta por la opción del punto limpio, la tarea tampoco resulta fácil. Las instalaciones están casi siempre alejadas y mal señalizadas. Además, lo normal al llegar a un punto limpio es tener que tirar el aparato en un contenedor, lo que, en ocasiones, provoca que se rompa y se anule toda posibilidad de un correcto descontaminado y reciclaje, que es justamente lo que se persigue. Tampoco se custodian los residuos como corresponden: algunos fueron desmembrados en los propios puntos limpios.

El dato más ilustrativo de este caos es que alguno de los residuos que hemos seguido ha llegado a hacer más de 1.200 kilómetros hasta llegar a una planta autorizada en Vizcaya, partiendo desde Plasencia y pasando por Sevilla durante su recorrido. Aunque acabara en una planta autorizada, el proceso de reciclado en sí mismo debe ser lo más limpio posible y, por tanto, se debe llevar a la planta autorizada más cercana.

La OCU exige

Este estudio, ha sido puesto en conocimiento de las distintas administraciones implicadas y de la Fiscalía del Medio Ambiente para que determinen las responsabilidades de las actividades que se denuncian. Ante esta situación, la OCU exige: 

  • Que se audite el sistema actual del reciclado y se dé transparencia informando con claridad de cuánto se paga por el mismo, cuánto se invierte en él y cuánto se recicla. 
  • Que se profesionalice el sistema y se garantice un correcto reciclado para proteger el medio ambiente y la seguridad ciudadana. 
  • Que se controle el cumplimiento de la Ley y el correcto funcionamiento de los puntos de entrega, eliminando circuitos alternativos que no garantizan una descontaminación antes de proceder al reciclado.

Para más información (medios de comunicación):

Eva Jiménez Tfno: 91 722 60 61 ; prensa@ocu.org

Para más información (consumidores):       

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