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Persianas, toldos y cortinas: aliados para ahorrar

29 julio 2015
energia

29 julio 2015

Ahorrar es uno de los objetivos de la mayoría de hogares. A veces, medidas básicas y tan cotidianas como sacar todo el partido a las persianas o el toldo pueden reducir hasta en un 10% el consumo de energía de tu vivienda: haz la prueba.

Toldos para todos los gustos

Con un buen toldo logramos mejorar tanto el confort como la eficiencia energética. Un simple toldo puede reducir la temperatura de una habitación entre 2 y 5 °, dependiendo del color, el material y el momento del día en el que ha sido abierto, siendo una interesante medida de ahorro energético. ¿En qué hay que fijarse a la hora de elegir un toldo?

La ubicación

Es básico elegir bien el lugar dónde conviene colocarlo, optimizando la eficiencia, para posteriormente escoger la medida adecuada para cada tipo de toldo. El lugar donde se vaya a colocar es un factor determinante en la elección de la gama y el modelo de toldo. En el mercado hay gran variedad de productos, adaptados para ventana, balcón, terraza, jardín, interior o exterior de cristales o cerramientos.

Para ventana: 

  • De brazos articulados: Se trata de los toldos enrollables y extensibles, que pueden alcanzar hasta una inclinación de 90°, logrando una gran precisión y estabilidad. La diferencia entre estos tipos de toldos y un toldo extensible es que este tiene un tipo de brazos que funcionan de manera que a la vez que se va recogiendo el toldo, se van plegando los brazos y así al quedar el toldo recogido, quedan prácticamente escondidos ahorrando espacio en la fachada.
  • De capota: Es el sistema más utilizado para la instalación en ventanas pequeñas. De forma semicurva o cuadrada, encontramos a su vez dos tipos: fijos, mantienen siempre la misma posición; móviles, tiene la posibilidad de recogerse, ya que se componen de varios aros.
Para ventana o balcón:
  • De telón: Indicados para ventana o balcón, se trata de los toldos cuyos brazos abatibles colocados en el tubo de caída del toldo y fijados a la barandilla. Un sistema que además nos permite colocar el toldo en dos posiciones: vertical o proyectada. La primera que nos proporciona la máxima protección y resistencia contra la lluvia y el viento, y la segunda, para facilitar la visión hacia el exterior y la entrada de aire, además de evitar el sobrecalentamiento en el balcón.
  • De brazos articulados: al igual que los toldos exclusivos para ventana, se trata de los toldos que funcionan gracias a un sistema de regulación y extensión, pudiendo cubrir áreas de hasta 4 metros.

Luz y sombra 

Otro de los objetivos que se persigue con la instalación de un toldo es la de reducir la intensidad luminosa excesiva.

El área de sombra es la superficie cubierta por un toldo completamente abierto. La sombra creada por el toldo reduce la sensación de deslumbramiento al no dejar pasar más que de un tercio de la luz solar. Es fundamental calcular correctamente la sombra que aportará el toldo para asegurar una protección óptima durante todo el día y todo el año. Un toldo demasiado pequeño no nos protegerá bien de los rayos solares. Comprueba la sombra del toldo fijándote en la salida (es el tamaño del toldo abierto), el largo (de la fachada) y la inclinación.

Protección solar: se trata de la protección frente a los rayos ultravioleta e infrarrojos. El objeto del toldo es que actué como pantalla entre el sol y nosotros, con una lona o tela de buena calidad que bloquee entre el 90 y el 99% de los rayos UV e infrarrojos, evitando la sensación de calor, con lo que lograremos regular y limitar la temperatura y conseguir un mayor ahorro de energía. Por ejemplo, con un tejido de amplia densidad (en torno a 280 g/cm2) podemos reducir la sensación de calor y proporcionar mayor bienestar en aquellos momentos en que lo necesitemos. 

El tipo de sujeción 

La sujeción adecuada se determina según la zona de instalación, las características de la pared, la accesibilidad, etc. Básicamente se distingue entre sujeción frontal, sujeción a techo o entre paredes.

Cómo se recoge

Según la forma en que se recoge, se pueden distinguir varios tipos de toldo:

  • Con cofre: se trata del mecanismo que cubre la lona cuando está recogida, de tal forma que proporciona una mayor protección de la tela, preservándola del polvo, la contaminación, el sol y la lluvia.
  • Con semicofre: al igual que el cofre, se trata de un mecanismo que, cuando el toldo está recogido, protege la estructura y tela, pero dejando fuera el faldón final del toldo.
  • Sin cofre: en este caso la lona queda recogida, pero no protegida por ninguna estructura o carcasa.

Ten en cuenta todo ello si piensas proteger tus ventanas con un toldo: gastarás dinero, pero a la larga, el ahorro energético hará que te compense.