¿Problemas en el alquiler?
En OCU recibimos cada año miles de consultas relativas a alquileres. La mayoría de los problemas que surgen con el propietario al habitar la vivienda se podrían evitar. ¿Nuestro consejo? Ser cauteloso antes de firmar el contrato y ocupar el piso... y buscar asesoramiento antes de tomar una decisión: en OCU somos tu aliado inmobiliario, ¡compruébalo!
Índice de contenidos
En este artículo encontrarás información sobre:
Cómo evitar problemas con el casero
Cuando vas a alquilar una vivienda es fácil pasar por alto algunos aspectos importantes. Sin embargo, para evitar futuros desacuerdos entre inquilino y arrendador, la experiencia demuestra que lo más eficaz es aclarar y resolver determinados puntos antes de firmar el contrato.
Una vez firmado el acuerdo, entregada la fianza y realizada la mudanza, cualquier modificación contractual o problema relacionado con la vivienda suele ser más difícil y costoso de solucionar.
Volver arribaInquilino protegido con ayuda de OCU
Desde OCU hemos diseñado un servicio exclusivo de asesoramiento, independiente de la suscripción, pensado especialmente para ti como inquilino.
- Te ofrecemos asesoría jurídica personalizada
- Revisamos tu documentación y los contratos
- Te asesoramos fiscalmente
- Te defendemos frente a las exigencias de las inmobiliarias
- Te orientamos para elegir suministros
Descubre el Plan Inquilino Protegido, una propuesta de OCU, independiente de la suscripción a la organización.
Plan inquilino protegido con OCU
Volver arriba5 puntos que no debes pasar por alto
1. Revisa con cuidado el contrato de alquiler
Ahora más que nunca conviene leer el contrato con atención, ya que la Ley de Arrendamientos Urbanos permite que las partes acuerden determinadas condiciones siempre que respeten la normativa vigente. Muchos inquilinos descubren demasiado tarde que su contrato establece condiciones distintas de las que imaginaban. Algunas disposiciones son siempre obligatorias por Ley pero otros puntos sí son "negociables" y dependen del contrato firmado.
- Por ejemplo, en lo relativo al reparto de gastos. La regla general es que los gastos de la comunidad y los impuestos los pague el arrendador, aunque pueden repercutirse al inquilino si existe un pacto expreso y por escrito.
- También hay que prestar atención al sistema previsto en el contrato para la actualización de la renta cada año. Si el contrato no contempla ninguna actualización, el alquiler no podrá incrementarse por este motivo y no podrán subirte la renta cada año. Si el contrato prevé actualizar la renta cada año, revisa qué índice se utilizará según el contrato para esas revisiones. Los contratos más antiguos suelen referirse al IPC. Pero los contratos firmados desde el 26 de mayo de 2023 están sujetos al límite del nuevo índice de referencia de actualización de alquileres (IRAV). El INE publica ambos índices cada mes y el IRAV suele ser ligeramente más bajo.
- En cualquier caso, si encuentras una cláusula que no entiendes, te parece abusiva o no estás de acuerdo con ella, no firmes sin pedir aclaraciones o modificaciones.
OCU te ofrece un modelo de contrato de alquiler basado en un equilibrio de las obligaciones de ambas partes, y con distintas posibilidades de adaptación a la voluntad de las partes.
Si lo que prefieres es que un abogado revise el contrato y te preste asesoramiento legal personalizado con un coste asequible, descubre el Plan Inquilino Protegido, el nuevo servicio de OCU.
2. Comprueba el estado de la vivienda
Nunca entregues dinero antes de visitar personalmente el inmueble y verificar que estás tratando con el propietario o su agente autorizado. Asegúrate de conocer la identidad de tu arrendador (su NIF y la referencia catastral de la vivienda), lo que te permitirá hacer comprobaciones previas y te resultará útil a efectos fiscales (IRPF, deducciones, ayudas al alquiler, etc.).
Además, en los contratos de vivienda habitual firmados por intermediación de una agencia, los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato corresponden al arrendador, no al inquilino.
Muchos conflictos nacen por defectos de la vivienda o por averías que existían antes de entrar a vivir en ella y que no se detectaron a tiempo. Si observas cualquier problema, solicita que se resuelva antes de firmar.
- Nuestro consejo es que en la primera visita te tomes tu tiempo, sin tener miedo a parecer un poco quisquilloso, para comprobar todo y señalar los problemas que veas.
- En algunas ciudades hay poca oferta de alquiler a precio asequible y meten prisa al inquilino para que se decida y entregue una señal: no te dejes llevar por las prisas. A veces, también resulta útil hacerse acompañar en la visita de un tercero que no va a vivir allí y que no tiene reparo en señalar los defectos que vea.
- Evidentemente, en la primera visita al piso no se puede comprobar si todos y cada uno de los grifos, cisternas, electrodomésticos, puertas, cajones, etc., funcionan correctamente. Hay que intentar tocar lo máximo posible, también las ventanas y si es posible la calefacción o el aire acondicionado.
- En ese momento, el arrendador o la agencia suelen estar mejor dispuestos (en muchos casos) a hacer los arreglos oportunos para cerrar el alquiler. Lo mejor es que al firmar se incluya un inventario de todo lo que existe y dejar constancia de su estado de conservación ya que, una vez pagados el primer mes y la fianza, en muchas ocasiones nadie querrá hacerse cargo del problema.
3. Ten claras las responsabilidades sobre reparaciones
Las reglas sobre la responsabilidad de las reparaciones en casas alquiladas son más o menos claras, aunque siempre se plantean dudas.
- La regla básica es que el arrendador se compromete a entregar una vivienda en buen estado de habitabilidad y que, durante el alquiler, será el encargado de mantener la casa en buen estado de conservación.
- El inquilino es responsable de las pequeñas reparaciones ligadas al uso ordinario de la vivienda y sus instalaciones. También de todos los daños causados por ti o por las personas que vivan contigo o visiten la vivienda.
- En el caso de los electrodomésticos, si la avería se debe al paso del tiempo o a la obsolescencia del aparato, normalmente corresponde al arrendador repararlo o sustituirlo. Si se trata de una incidencia menor relacionada con el uso cotidiano o con un mal uso, la responsabilidad puede recaer en el inquilino.
- Siempre que detectes una avería importante, comunícalo cuanto antes y por escrito (correo electrónico, wasap, mensaje o burofax, según la importancia del problema). Guardar prueba de las comunicaciones puede evitar muchos conflictos posteriores. En caso de urgencia, puedes realizar las reparaciones tú mismo, previa comunicación al arrendador, y exigirle de inmediato el reembolso.
4. Contrata un seguro de hogar para inquilinos
Contratar un seguro de hogar para inquilinos que te cubra la responsabilidad civil con el objetivo de evitarte gastos enormes es muy importante y poca gente lo hace. ¿Un ejemplo? Un inquilino fue condenado a pagar unos 60.000 euros a su arrendadora y al local de abajo, como consecuencia de un incendio provocado por las hijas de su pareja que fumaban en la habitación. También son frecuentes los daños producidos por inundaciones de las que se hace responsable al inquilino. Más vale estar asegurado, las primas no suelen ser caras.
5. Confía en OCU, el mejor aliado de tus decisiones inmobiliarias
Como última recomendación, te aconsejamos que te fíes de tu instinto. Si el propietario no te da ninguna confianza desde el principio y quieres ahorrarte preocupaciones cuando surja algún problema, búscate otra casa. Sabemos que en ciudades con mucha demanda de alquiler no es fácil para el inquilino encontrar la mejor casa. Pero no tomes decisiones precipitadas. Leer bien el contrato, documentar el estado del inmueble y dejar constancia por escrito de cualquier acuerdo son las mejores herramientas para proteger tus derechos como inquilino.
Y ahí entra también OCU, que te ofrece un plan específico: el Plan Inquilino Protegido, un servicio de asesoramiento inmobiliario exclusivo que te ayuda a estar más tranquilo: revisamos por ti la documentación , te asesoramos y orientamos.
Descubre el Plan Inquilino protegido
Volver arribaCuando vas a alquilar una vivienda es fácil pasar por alto algunos aspectos importantes. Sin embargo, para evitar futuros desacuerdos entre inquilino y arrendador, la experiencia demuestra que lo más eficaz es aclarar y resolver determinados puntos antes de firmar el contrato.
Una vez firmado el acuerdo, entregada la fianza y realizada la mudanza, cualquier modificación contractual o problema relacionado con la vivienda suele ser más difícil y costoso de solucionar.
Desde OCU hemos diseñado un servicio exclusivo de asesoramiento, independiente de la suscripción, pensado especialmente para ti como inquilino.
- Te ofrecemos asesoría jurídica personalizada
- Revisamos tu documentación y los contratos
- Te asesoramos fiscalmente
- Te defendemos frente a las exigencias de las inmobiliarias
- Te orientamos para elegir suministros
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Plan inquilino protegido con OCU
1. Revisa con cuidado el contrato de alquiler
Ahora más que nunca conviene leer el contrato con atención, ya que la Ley de Arrendamientos Urbanos permite que las partes acuerden determinadas condiciones siempre que respeten la normativa vigente. Muchos inquilinos descubren demasiado tarde que su contrato establece condiciones distintas de las que imaginaban. Algunas disposiciones son siempre obligatorias por Ley pero otros puntos sí son "negociables" y dependen del contrato firmado.
- Por ejemplo, en lo relativo al reparto de gastos. La regla general es que los gastos de la comunidad y los impuestos los pague el arrendador, aunque pueden repercutirse al inquilino si existe un pacto expreso y por escrito.
- También hay que prestar atención al sistema previsto en el contrato para la actualización de la renta cada año. Si el contrato no contempla ninguna actualización, el alquiler no podrá incrementarse por este motivo y no podrán subirte la renta cada año. Si el contrato prevé actualizar la renta cada año, revisa qué índice se utilizará según el contrato para esas revisiones. Los contratos más antiguos suelen referirse al IPC. Pero los contratos firmados desde el 26 de mayo de 2023 están sujetos al límite del nuevo índice de referencia de actualización de alquileres (IRAV). El INE publica ambos índices cada mes y el IRAV suele ser ligeramente más bajo.
- En cualquier caso, si encuentras una cláusula que no entiendes, te parece abusiva o no estás de acuerdo con ella, no firmes sin pedir aclaraciones o modificaciones.
OCU te ofrece un modelo de contrato de alquiler basado en un equilibrio de las obligaciones de ambas partes, y con distintas posibilidades de adaptación a la voluntad de las partes.
Si lo que prefieres es que un abogado revise el contrato y te preste asesoramiento legal personalizado con un coste asequible, descubre el Plan Inquilino Protegido, el nuevo servicio de OCU.
2. Comprueba el estado de la vivienda
Nunca entregues dinero antes de visitar personalmente el inmueble y verificar que estás tratando con el propietario o su agente autorizado. Asegúrate de conocer la identidad de tu arrendador (su NIF y la referencia catastral de la vivienda), lo que te permitirá hacer comprobaciones previas y te resultará útil a efectos fiscales (IRPF, deducciones, ayudas al alquiler, etc.).
Además, en los contratos de vivienda habitual firmados por intermediación de una agencia, los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato corresponden al arrendador, no al inquilino.
Muchos conflictos nacen por defectos de la vivienda o por averías que existían antes de entrar a vivir en ella y que no se detectaron a tiempo. Si observas cualquier problema, solicita que se resuelva antes de firmar.
- Nuestro consejo es que en la primera visita te tomes tu tiempo, sin tener miedo a parecer un poco quisquilloso, para comprobar todo y señalar los problemas que veas.
- En algunas ciudades hay poca oferta de alquiler a precio asequible y meten prisa al inquilino para que se decida y entregue una señal: no te dejes llevar por las prisas. A veces, también resulta útil hacerse acompañar en la visita de un tercero que no va a vivir allí y que no tiene reparo en señalar los defectos que vea.
- Evidentemente, en la primera visita al piso no se puede comprobar si todos y cada uno de los grifos, cisternas, electrodomésticos, puertas, cajones, etc., funcionan correctamente. Hay que intentar tocar lo máximo posible, también las ventanas y si es posible la calefacción o el aire acondicionado.
- En ese momento, el arrendador o la agencia suelen estar mejor dispuestos (en muchos casos) a hacer los arreglos oportunos para cerrar el alquiler. Lo mejor es que al firmar se incluya un inventario de todo lo que existe y dejar constancia de su estado de conservación ya que, una vez pagados el primer mes y la fianza, en muchas ocasiones nadie querrá hacerse cargo del problema.
3. Ten claras las responsabilidades sobre reparaciones
Las reglas sobre la responsabilidad de las reparaciones en casas alquiladas son más o menos claras, aunque siempre se plantean dudas.
- La regla básica es que el arrendador se compromete a entregar una vivienda en buen estado de habitabilidad y que, durante el alquiler, será el encargado de mantener la casa en buen estado de conservación.
- El inquilino es responsable de las pequeñas reparaciones ligadas al uso ordinario de la vivienda y sus instalaciones. También de todos los daños causados por ti o por las personas que vivan contigo o visiten la vivienda.
- En el caso de los electrodomésticos, si la avería se debe al paso del tiempo o a la obsolescencia del aparato, normalmente corresponde al arrendador repararlo o sustituirlo. Si se trata de una incidencia menor relacionada con el uso cotidiano o con un mal uso, la responsabilidad puede recaer en el inquilino.
- Siempre que detectes una avería importante, comunícalo cuanto antes y por escrito (correo electrónico, wasap, mensaje o burofax, según la importancia del problema). Guardar prueba de las comunicaciones puede evitar muchos conflictos posteriores. En caso de urgencia, puedes realizar las reparaciones tú mismo, previa comunicación al arrendador, y exigirle de inmediato el reembolso.
4. Contrata un seguro de hogar para inquilinos
Contratar un seguro de hogar para inquilinos que te cubra la responsabilidad civil con el objetivo de evitarte gastos enormes es muy importante y poca gente lo hace. ¿Un ejemplo? Un inquilino fue condenado a pagar unos 60.000 euros a su arrendadora y al local de abajo, como consecuencia de un incendio provocado por las hijas de su pareja que fumaban en la habitación. También son frecuentes los daños producidos por inundaciones de las que se hace responsable al inquilino. Más vale estar asegurado, las primas no suelen ser caras.
5. Confía en OCU, el mejor aliado de tus decisiones inmobiliarias
Como última recomendación, te aconsejamos que te fíes de tu instinto. Si el propietario no te da ninguna confianza desde el principio y quieres ahorrarte preocupaciones cuando surja algún problema, búscate otra casa. Sabemos que en ciudades con mucha demanda de alquiler no es fácil para el inquilino encontrar la mejor casa. Pero no tomes decisiones precipitadas. Leer bien el contrato, documentar el estado del inmueble y dejar constancia por escrito de cualquier acuerdo son las mejores herramientas para proteger tus derechos como inquilino.
Y ahí entra también OCU, que te ofrece un plan específico: el Plan Inquilino Protegido, un servicio de asesoramiento inmobiliario exclusivo que te ayuda a estar más tranquilo: revisamos por ti la documentación , te asesoramos y orientamos.
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