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Windows 8: el último tren de Microsoft

13 octubre 2011

13 octubre 2011

Microsoft apuesta por el sistema operativo Windows 8 para dominar el mercado de tablets y smartphones. Está en juego no perder el tren del futuro. La OCU nunca lo pierde: queda más de un año para que llegue a las tiendas pero ya lo hemos probado.

Los colosos del mercado tecnológico parecen estar de acuerdo: el futuro está en los dispositivos móviles y portátiles, ya sean tablets, smartphones o inventos híbridos. Los sistemas operativos para estas máquinas son fundamentalmente iOs, de Apple, y Android, de Google. Al contrario que en el universo de los ordenadores, aquí Microsoft no es el más fuerte. Precisamente por eso está apostando por Windows 8, el sistema operativo en el que confían para no perder el tren del futuro.

No llega a las tiendas hasta dentro de un año

Windows 8 aún no está en las tiendas (y tardará más de un año en llegar) pero Microsoft ha distribuido una versión previa a fabricantes y desarrolladores para que puedan ir integrando sus productos con el nuevo sistema. 

Todavía no existen en el mercado tablets capaces de funcionar con Windows 8, así que no hemos tenido otro remedio que probar la versión 8102 en un PC. Pudimos instalarlo sin problemas y comprobar su funcionamiento, aunque no hay ninguna garantía de que la versión que salga a la venta sea igual a la que hemos podido usar estos días.

Un Windows para tablets

Microsoft pretende adaptar su Windows al nuevo entorno creado por Apple, su gran competidor: los tablets, con el iPad como padre de todos ellos. No es una tarea sencilla, ya que el tablet sustituye ratón y teclado por una pantalla táctil que sirve para todo.

Para empezar a sentirse cómodo en este nuevo mundo, el Windows 8 introduce Metro, un interfaz válido tanto para ratón/teclado como para pantallas táctiles. 

Una transición entre dos épocas 

Windows 8 no es un puñetazo en la mesa sino más bien una suave transición. El tradicional escritorio de Windows no desaparece del todo: para garantizar la compatibilidad con archivos y programas de versiones anteriores, permanece como opción alternativa al interfaz Metro, aunque las aplicaciones que funcionan con uno no lo hacen con el otro.

En cambio, el navegador de Microsoft, Internet Explorer 10, es accesible tanto desde Metro como desde el viejo escritorio mediante diferentes versiones del mismo. Respecto a Internet Explorer 9, los cambios son mínimos si se accede con el viejo escritorio pero abundantes si se hace con Metro, que ha simplificado mucho el navegador (quizás demasiado).

Entre las novedades más evidentes está Windows Store, una aplicación creada a imitación de la de Apple y que sirve para comprar software de Microsoft.

A primera vista, Windows 8 se ejecuta con mayor rapidez que Windows 7. La malla de iconos de Metro recuerda mucho a la del iPad. El problema es que ojear las diferentes aplicaciones es intuitivo y sencillo con la pantalla táctil de un tablet, pero no lo es tanto con el ratón de un PC.

Veredicto: quien mucho abarca, poco aprieta

Nada impide que Windows 8 sea el futuro competidor de iOs y Android, pero su mayor defecto es tener demasiadas pretensiones. Intenta satisfacer a los usuarios de tablet pero también a los de PC: corre el riesgo de enfurecer a ambos.

Quien sabe si la arriesgada apuesta por entrar en el universo de los tablets no pueda costarle a Microsoft perder su tradicional feudo, los ordenadores, donde Linux y Mac OS son cada vez más seria alternativa al icono de la ventanita.


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