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Los cigarrillos electrónicos, de moda

09 febrero 2011 Archivado

09 febrero 2011 Archivado

La ley antitabaco ha hecho renacer un nuevo interés por los métodos y sistemas para dejar de fumar… y ha supuesto un gran impulso para los fabricantes de cigarrillos electrónicos, que tratan de colocar su producto como una alternativa “legal”. Sin embargo, los cigarrillos electrónicos suscitan muchas dudas, además del claro rechazo de organizaciones médicas: no son para dejar de fumar.

Debido a la nueva ley antitabaco, se ha despertado un elevado interés por todos los métodos para dejar de fumar, demostrados o no, y estamos viendo salir al mercado muchos mas cigarrillos electrónicos (ecig). Hace unos meses la OCU se hizo eco de una investigación realizada por la FDA americana, que alertaba del uso de estos cigarros electrónicos.

A día de hoy varias organizaciones médicas como Semfyc (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria) o el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) se han pronunciado al respecto de estos dispositivos, desaconsejándolos.

Por otra parte la Consejería de salud de Andalucía ha comunicado su intención de analizar estos dispositivos, mientras se crea a nivel europeo una regulación de los cigarrillos electrónicos, que por ahora no tienen establecida.

Hasta entonces, si quieres saber más de los cigarros electrónicos, qué son, para qué sirven, de qué están hechos, qué efectos tienen en los fumadores... sigue leyendo.

Un producto polémico

No se ha demostrado que los cigarrillos electrónicos sirvan para dejar de fumar.

E incluso hay quien opina que es contraproducente: el  CNPT considera que puede haber personas que se planteen el utilizar estos dispositivos (que alegan ser menos peligrosos para la salud)  en vez de dejar de fumar, por lo que el uso de los ecig podría retrasar el cese o impedir los intentos de dejar de fumar. Además sugieren que estos dispositivos pueden retener a fumadores en el consumo de nicotina, y mantienen la dependencia gestual del cigarrillo.

Lo cierto es que el reclamo “pemitido por la Ley Antitabaco” puede llevar a muchos usuarios a empezar a consumir estos productos… sobre los que hay muchas dudas.

¿De qué están hechos los cigarrillos electrónicos?

Los fabricantes no suelen aportar, en su etiquetado o página Web, información clara para el consumidor sobre la composición exacta del líquido que contienen los cartuchos y sobre la seguridad de inhalar estas sustancias, por tanto no se sabe a ciencia cierta lo que contienen ni los efectos que pueden producir sobre todo a medio o largo plazo.

Además la FDA en 2010 denunció a cinco grandes distribuidores de cigarrillos electrónicos por irregularidades en el proceso de fabricación y control de calidad, y por atribuirse efectos sobre la salud que no han demostrado.

Algunos llevan nicotina

Aunque en los canales habituales, como farmacias y parafarmacias, los cigarrillos electrónicos no se venden con cartuchos de nicotina, lo cierto es que pueden conseguir por Internet en las numerosas tiendas on line. También venden líquidos con nicotina para rellenar los cartuchos. Nos llama la atención que en algunos sitios la dosis se denomina baja, media, o alta, pero no indican la cantidad de nicotina exacta.

En España, todo producto que contenga nicotina, (a excepción del tabaco claro) debe estar catalogado como medicamento ya que se trata de una sustancia con actividad farmacológica. Por tanto, esta sometido a todos los controles que se exigen a estos productos, que son ensayos clínicos de seguridad y eficacia. Sin embargo, quienes venden cigarrillos electrónicos con nicotina especifican en la Web que no es un medicamento ni pretende serlo. ¿Es posible? De momento los fabricantes de estos productos se acogen a un vacío legal, ya que no están regulados ni como medicamentos ni como productos sanitarios.

Lo que pide la OCU

Desde la OCU inisitimos en que estos cigarrillos electrónicos no son la solución para dejar de fumar.

Además, pedimos que se regulen estos dispositivos, pueden llevar a confusión y así dificultar que se cumpla la ley antitabaco en los espacios públicos cerrados. En concreto pedimos que los cigarrillos electrónicos:

  • No aleguen beneficios para la salud, sólo porque el tabaco sea peor.
  • Si se perfilan como un método para la deshabituación (como puedan ser las terapias de reemplazo con nicotina, parches y chicles) deben ser sometido a los mismos controles y requerimientos que cualquier medicamento: para ello deben hacerse estudios clínicos controlados. 

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