Informe

Pérdidas de orina, involuntarias e inoportunas

26 febrero 2018
Pérdidas de orina

26 febrero 2018

Si sufres pérdidas involuntarias de orina, por favor no te avergüences y sobre todo no te conformes. En cuanto empieces a notar ciertos síntomas, acude a tu médico para que te informe sobre todas las posibilidades que existen para afrontar la situación. Muchas mujeres mejoran con ejercicio o cambiando algunos hábitos, sin necesidad de pastillas o cirugía.

La cirugía ¿vale o no vale?

La cirugía ¿vale o no vale?

Si nada de lo anterior te ha valido, ni los ejercicios, ni los fármacos, hay otras opciones disponibles, más o menos definitivas, que según sea el caso, tu médico valorará. A continuación vemos algunas de ellas.

  • Para la incontinencia de urgencia
  • Inyecciones en la vejiga de toxina botulínica. Como es paralizante hay riesgo de que la vejiga deje de evacuar completamente la orina y derive en infecciones, además de que te tengas que sondar para vaciar la vejiga.
  • Colocar un implante en el glúteo. Estimulación de los nervios sacros mediante un implante en el glúteo. Pero puede producir dolores, el implante puede moverse, hay que cambiar las pilas y volver a operar cada 5 años...
  • Estimulación percutánea del nervio tibial. Se ponen unas agujas (parecidas a las de acupuntura) en el talón, conectadas a un aparato que emite descargas eléctricas. Tendrás que acudir una vez a la semana durante tres meses a recibir estas descargas en el talón durante 30 minutos y luego una vez al mes.
  • Para la incontinencia de esfuerzo
  • Colocar un pesario en la vagina. Se trata de colocar como un anillo de silicona, parecido a un diafragma, que presiona sobre el conducto de salida de la orina (la uretra), tiene una eficacia modesta y no se suele recomendar. Su buen funcionamiento depende de cómo se coloque, se lave...
  • Colocar unas cintas libres de tensión por debajo de la uretra. La técnica más popular para la incontinencia de esfuerzo consiste en operar para colocar unas cintas libres de tensión por debajo de la uretra. Las tasas de éxito son elevadas (entre 84 y 99 %), pero como toda intervención quirúrgica también tiene sus riesgos: sangrado, infección, retención urinaria, fallo al tratamiento... No obstante da excelentes resultados, hay estudios que demuestran que a los 11 años de la intervención, un 90% de las pacientes ya no sufren de incontinencia de esfuerzo ni padecen de efectos adversos a largo plazo causados por la intervención.