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Ojo seco: cuando faltan las lágrimas

11 mayo 2018
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11 mayo 2018

El síndrome de ojo seco (SOS), también conocido como queratoconjuntivitis sicca o lagrimal, es un proceso inflamatorio no infeccioso que afecta a la película lagrimal y a la superficie del ojo. Éste provoca molestias, afecta a la agudeza visual, altera la estabilidad de la película lagrimal y produce inflamación en la superficie ocular.

Lágrimas artificiales

Las lágrimas artificiales no constituyen un tratamiento curativo del síndrome de ojo seco, sino tan sólo sintomático. Su principal característica es que reemplazan la falta de contenido acuoso produciendo un efecto humectante y lubricante. No obstante, y a pesar de su nombre, las lágrimas artificiales no son como las naturales, ya que no contienen el resto de los componentes presentes en éstas (proteínas, electrolitos, enzimas, etc.).

Tipos de lágrimas artificiales

Existen dos tipos de lágrimas artificiales:

  • Los colirios
  • Los geles o las pomadas.

No existen diferencias entre ellas en cuanto a la eficacia, pero sí en cuanto a su tiempo de permanencia y viscosidad. Los geles y las pomadas presentan un mayor tiempo de permanencia en el ojo frente a los colirios, puesto que tienen una mayor viscosidad. Sin embargo, esto puede interferir con la visión del paciente. Por eso, a veces es necesario usar una combinación de presentaciones: más viscosas por las noches antes de acostarse y colirios durante el día.

Mejor sin conservantes

En caso de uso frecuente (más de 4-6 veces al día), se recomienda usar colirios sin conservantes. Esto es debido a que los conservantes, como el cloruro de benzalconio, pueden empeorar el síndrome del ojo seco, ya que contribuyen a una mayor pérdida de agua del ojo.

Financiación de las lágrimas artificiales

Las lágrimas artificiales fueron excluidas de la financiación del Sistema Nacional de Salud en septiembre del 2012, excepto para las personas con síndrome de Sjögren. Se trata de una enfermedad donde el propio sistema inmune ataca a las glándulas secretoras externas del organismo, especialmente, a la glándula lagrimal y a la glándula salivar, produciéndose una situación característica de sequedad en los ojos y en la boca.