Informe

Helicobacter pylori y úlcera péptica

17 enero 2018

17 enero 2018

La úlcera gastroduodenal o péptica consiste en una erosión de la mucosa que recubre el estómago o el duodeno. Si bien la acidez gástrica favorece la formación de la úlcera, la causa principal es la bacteria Helicobacter pylori. También, el uso de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) puede fomentar su aparición.

Síntomas de la úlcera péptica

El síntoma más característico es dolor en el epigastrio, es decir, la zona central y superior del abdomen. Suele describirse como una sensación de ardor o de hambre, el cual suele empeorar 2-3 horas después de haber comido y por las noches cuando el estómago está vacío. En la mayoría de las ocasiones, se alivia al ingerir alimentos o tomar un antiácido.

Otros posibles síntomas de la úlcera son:

  • Sensación de saciarse rápidamente en las comidas.
  • Sensación de hinchazón y ganas de eructar.
  • Acidez de estómago o reflujo.
  • Náuseas y vómitos.

Sin embargo, no todas las personas con úlcera tienen síntomas evidentes. Esto ocurre con mayor frecuencia en las personas mayores.

Úlcera y riesgo de hemorragia

Hay úlceras que no presentan síntomas y que se manifiestan únicamente cuando hay una complicación grave como es el caso de una hemorragia del tracto gastrointestinal. Cuando ésta se produce, la persona vomita sangre o sus heces la contienen, o ambas cosas a la vez. Esta complicación es la causa más común de muerte por úlcera péptica y puede llegar a requerir intervención quirúrgica.

Si los AINE ya de por sí aumentan el riesgo de sufrir una úlcera péptica, existen otros factores adicionales que también favorecen que la situación se complique, dando lugar a una úlcera hemorrágica. Algunos de ellos son:

  • Tener 60 años o más.
  • Haber tenido una úlcera péptica en el pasado.
  • Tomar AINE, junto con ácido acetilsalicílico, con medicación anticoagulante o con corticoesteroides.
  • Tener Helicobacter pylori en la mucosa gastrointestinal.

Aunque la hemorragia del tracto gastrointestinal es la más habitual de las complicaciones, pueden aparecer otras como, por ejemplo, son la perforación o la obstrucción gástrica. Afortunadamente, éstas son menos frecuentes.