Informe

Helicobacter pylori y úlcera péptica

17 enero 2018

17 enero 2018

La úlcera gastroduodenal o péptica consiste en una erosión de la mucosa que recubre el estómago o el duodeno. Si bien la acidez gástrica favorece la formación de la úlcera, la causa principal es la bacteria Helicobacter pylori. También, el uso de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) puede fomentar su aparición.

Diagnóstico de úlcera por Helicobacter pylori

Ante la sospecha de úlcera péptica, el médico llevará a cabo una serie de pruebas para detectar la presencia de Helicobacter pylori y después de realizar el tratamiento.

Estas pruebas pueden ser:

  • Análisis de sangre: detecta la presencia de anticuerpos antes de comenzar el tratamiento. No sirve para confirmar su eliminación, ya que los anticuerpos frente a esta bacteria siguen estando presentes durante meses y la prueba daría positivo.
  • Test del aliento: se realiza para averiguar la presencia de esta bacteria antes de iniciar el tratamiento, así como para confirmar después que ha desaparecido. Eso sí, y una vez finalizado el tratamiento, hay que esperar al menos cuatro semanas para poder volver a realizarse la prueba.
  • Prueba de detección de antígenos de Helicobacter en heces: se emplea para detectar la infección y para confirmar su desaparición. Es especialmente útil en los pacientes de más corta edad, donde la prueba del aliento es más complicada de llevar a cabo.
  • Endoscopia: además de visualizar el tubo digestivo, esta prueba permite recoger muestras de tejido que serán sometidas a posteriores análisis de laboratorio.