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15 de febrero, Día del niño con cáncer

14 febrero 2020
enfermo

El diagnóstico de cáncer a un niño es algo difícil de asumir, y que afecta a la familia y al entorno. El 15 de febrero, Día Mundial contra el cáncer infantil, es una buena ocasión para pensar también en los menores del entorno del enfermo, y aportar unas claves que ayuden a la convivencia entre iguales.

La dura realidad del cáncer pediátrico

Que un niño o adolescente sufra una enfermedad grave como el cáncer es muy duro. Aunque dentro de esta difícil realidad hay datos esperanzadores (como las elevadas tasas de supervivencia, en torno al 80%)m lo cierto es que es que una experiencia así afecta a todo su entorno, que la vive con una gran sensación de indefensión, incertidumbre, enfado y miedo, mucho miedo. Y esto afecta a los adultos… pero también a los otros niños, hermanos, primos, amigos, que no siempre saben cómo tratar al niño o enfermo.

Cómo comunicar la enfermedad a los menores del entorno

Aunque resulte complicado hacerlo, es importante y necesario para los más pequeños. Por supuesto, con la familia más cercana, con los hermanos o primos del niño enfermo, pero también en otros contextos que no siempre reciben atención, como los compañeros de clase o del equipo de deportes, por ejemplo. En cualquier caso, lo importante es que los niños cuenten con referentes y cierta seguridad: los niños necesitan comprender, en su nivel, qué está ocurriendo, por qué o qué se puede esperar; de lo contrario, el miedo, la sensación de indefensión, aislamiento o soledad puede ser mucho mayor.

Te damos algunas recomendaciones que pueden ayudarte a abordar la situación:

  • Antes de nada pregunta al niño qué es lo que sabe sobre el cáncer, sus tratamientos y progresión. 
  • No dudes en preguntarle por lo que quiere saber, cada uno lleva su propio ritmo... Eso sí, transmítele tu disponibilidad para abordar el tema cuando el niño quiera o se encuentre preparado para ello.
  • Es preferible no mentir nunca, sino transmitir la información gradualmente y en un lenguaje que el niño pueda entender.
  • Confirma siempre qué es lo que el niño ha entendido.
  • Si el niño quiere desahogarse o notas que necesita hacerlo, no minimices ni rechaces su sufrimiento: dale cariño y apoyo.

Los hermanos del niño enfermo de cáncer

Ante una enfermedad así que trastoca los planes y las expectativas de toda la familia, los hermanos del niño enfermo suelen ser “los grandes olvidados”… por razones que se imponen por su evidencia, la atención, cariño o tiempo recibidos suelen disminuir considerablemente.

Es importante incorporar a los hermanos en el proceso de enfermedad que se está viviendo y ayudarles a manejar la sensación de indefensión, miedo o desconcierto que produce el diagnóstico de un cáncer en un igual, como es el hermano:

  • Contar con referentes de seguridad, los padres u otros allegados, y ofrecer una buena comunicación, abierta y fluida: que los niños sientan que pueden contar con ellos para aclarar dudas o compartir sus miedos.
  • Procurar mantener cierta estabilidad y rutinas: entrenamientos de fútbol, clases de música o quedadas con sus amigos, etc.
  • Mantener el contacto con su red social y familiar: seguir viendo a sus primos o amigos, asistiendo a los cumpleaños de sus compañeros de clase, etc.
  • Intentar reservar un tiempo y espacio propio con los padres, para hacer cualquier actividad, no solo hablar de lo que está sucediendo.
  • Cuando los hermanos son adolescentes, es necesario mantener un equilibrio entre el apoyo y acompañamiento de los padres, y la cesión de un espacio propio para que lo manejen de forma individual o con sus amigos.

Por supuesto, para cualquier duda o dificultad, no dudes en recurrir a tu equipo sociosanitario de referencia.