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Estudios científicos y evidencia: qué creer en salud

30 diciembre 2017
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30 diciembre 2017

Lamentablemente, no todos tenemos un profesional que nos resuelva las dudas que nos surgen cuando leemos las informaciones sobre temas de salud que aparecen en los medios de comunicación. Con este informe, queremos ayudarte a tener una idea más clara de qué creer en salud y qué no.

Estudios epidemiológicos

Las investigaciones científicas que se llevan a cabo en el ámbito de la salud se conocen por el nombre de estudios epidemiológicos. Los estudios más importantes a la hora de obtener resultados científicos que permitan hacer recomendaciones de manera sólida sobre temas de salud son:

Estudios observacionales (no experimentales)

Los estudios observacionales o no experimentales se denominan así porque los investigadores se limitan a observar lo que le sucede o le ha sucedido a la población a la que se está estudiando. Dependiendo del momento en que se inicia esa observación, se habla de estudios observacionales prospectivos (observas lo que le va a suceder a tu población de estudio y registras lo que les va sucediendo) o estudios observacionales retrospectivos (observas lo que le sucedió a una determinada población en el pasado mediante el estudio de registros clínicos).

Estas investigaciones permiten establecer asociaciones. Si un investigador observa que en una población un determinado factor, sustancia o situación está presente en la vida de esas personas antes de que suceda un evento y eso sucede siempre en todas las ocasiones que se repite un estudio, se concluye que hay una asociación positiva. Entonces se dice que ese factor presente es un factor de riesgo. O, también puede ser que se descubra que la presencia de un determinado factor, sustancia o situación disminuya el riesgo de aparición de una determinada enfermedad. Entonces se dice que la asociación es negativa y se habla de factor protector, por ejemplo, hacer ejercicio es un factor protector frente a las enfermedades cardiovasculares.

Estudios de intervención (experimentales)

Los estudios experimentales o de intervención son, en líneas generales, más complejos de desarrollar que los anteriores. Estos estudios se denominan de este modo porque aquí el papel del investigador no se limita a observar lo que le sucede a la población de estudio, sino que aquí el investigador ahora interviene. Y, ¿cómo interviene el investigador? Lo que el investigador hace es dividir al azar a la población a estudio en 2 grupos. A uno de los grupos les administrará la intervención sanitaria experimental (ya sea un nuevo medicamento, un nuevo dispositivo, una nueva dieta, un nuevo alimento, una nueva terapia psicológica etc.) y al otro grupo se le administrará un placebo o se le tratará de la forma habitual en que se haga en la práctica clínica. Estos grupos en jerga científica reciben el nombre de grupo experimental y grupo control, respectivamente.

En estos estudios, al final de un periodo de seguimiento se miden los resultados de eficacia y de seguridad en los 2 grupos y se comparan los resultados. El diseño de estos estudios permite, a diferencia de los estudios observacionales, establecer relaciones de causalidad. Ya que, si los 2 grupos son iguales (y precisamente eso se consigue con la división al azar) y si la única diferencia entre los grupos está en la intervención terapéutica que los los 2 grupos reciben, al final se puede concluir que la diferencia en los resultados estará causada por la intervención experimental.

Si los resultados del grupo experimental son mejores que los del grupo control se dice que la nueva intervención es eficaz y segura. Pero puede ocurrir, y así ocurre a veces, que el grupo experimental obtenga resultados en salud similares al grupo control o incluso puede suceder que obtenga peores resultados que el grupo control, entonces se dice que la intervención experimental no era eficaz.

El paradigma de estudio experimental o de intervención es el famoso , a través del cual se evalúa la eficacia y la seguridad de aquellas nuevas moléculas que se quieren autorizar como medicamentos.

Los resultados de un ensayo clínico con un gran número de pacientes, metodológicamente bien hecho y bien ejecutado y sin conflictos de intereses por parte de los autores del estudio aportan una evidencia muy sólida, ya sea a favor o en contra, en función de los resultados obtenidos, de la intervención experimental.

Revisiones sistemáticas y meta-análisis

No obstante, a veces en la literatura científica encontramos múltiples ensayos clínicos sobre un mismo tratamiento o intervención, no todos de buena calidad metodológica y, además, mostrando resultados diferentes. Es por ello que existe otro tipo de estudio o metodología científica que se encarga de revisar todos los ensayos clínicos existentes para una intervención concreta y, mediante un método de ponderación estadística, “sumar” los resultados de cada uno de esos ensayos clínicos para obtener un único resultado sobre eficacia y seguridad de dicha intervención: son las denominadas revisiones sistemáticas y meta-análisis.

En ciencias de la salud se otorga mayor confianza a los resultados de una revisión sistemática y meta-análisis que a los resultados de un solo ensayo clínico individual. Y, a su vez, a los resultados de un ensayo clínico se les otorga mayor confianza que a los resultados de un estudio de tipo observacional.