Informe

Tabaco y salud

31 mayo 2018
ciharros

31 mayo 2018

Cada año, millones de personas mueren en el mundo a causa del tabaco. Bajo la frialdad de esa cifra se esconde el sufrimiento de los enfermos fallecidos y de sus familias, por no hablar de un enorme perjuicio económico.

Con ayuda médica, más posibilidades de éxito

Cuando un fumador hace un intento serio de dejar el tabaco recurriendo sólo a su fuerza de voluntad, sus posibilidades de éxito se cifran entre un 5% y un 10%. Si ese intento se acompaña de un tratamiento médico adecuado, las posibilidades se triplican. Como hemos visto, entre un 35% y un 45% de las personas que han recibido uno de estos tratamientos contra el tabaquismo siguen sin fumar pasado un año. Por supuesto, los fármacos que hemos mencionado no son las únicas opciones que se le presentan al aspirante a ex fumador. El bombardeo con información sobre tratamientos novedosos es constante pero, por el momento, métodos como la acupuntura, la laserpuntura, la electroauriculopuntura, la hipnoterapia, la fitoterapia y otros similares no han podido demostrar de forma científica que sean eficaces.

Sin embargo, el éxito no depende sólo del tratamiento elegido, sino también de que se realice correctamente y bajo supervisión sanitaria. Es fundamental acudir a un profesional sanitario que diagnostique el tipo de tabaquismo y el grado de dependencia que padece el fumador. Una vez realizado el diagnóstico, aplicará la opción de tratamiento que se ajuste mejor a las características de la enfermedad y del paciente.

Repercusión social

Los beneficios del tratamiento no alcanzan sólo al propio fumador, que experimentará una notable mejoría de salud, sino que se pueden medir también en términos sociales. Las enfermedades asociadas al consumo del tabaco provocan un alto coste sanitario. Diversos informes de la Organización Mundial de la Salud y de otros organismos han determinado que los gastos directos e indirectos derivados del tabaquismo son significativamente superiores a los beneficios que el negocio del tabaco aporta a la economía mundial. Por tanto, el coste de los tratamientos antitabaco se ve ampliamente superado por el ahorro que se consigue al evitar enfermedades que requieren gastos mucho mayores. La relación entre coste y beneficio es, en efecto, superior a la de otros tratamientos de enfermedades crónicas y también es mayor la eficacia. Sorprendentemente, mientras que los tratamientos para la hipertensión o la hipercolesterolemia están financiados por el Sistema Público de Salud, no ocurre lo mismo con los tratamientos antitabaco. Puede que ésta sea una de las razones por las que no se recurre a ellos con tanta frecuencia como sería necesario.

Asistencia sanitaria antitabaco insuficiente

Más de la mitad de los fumadores españoles ha intentado dejar de fumar en alguna ocasión y ha fracasado por padecer los síntomas del síndrome de abstinencia a la nicotina. La mayoría de ellos lo intentó por su cuenta, sin recibir ayuda de un profesional sanitario. Diversas encuestas realizadas en nuestro país demuestran que el número de médicos y otros profesionales sanitarios que aconsejan el abandono del tabaco a sus pacientes debe incrementarse. Los neumólogos (87%) y los médicos de atención primaria (80%) son los que hacen esta recomendación con más frecuencia. No obstante, sólo un pequeño porcentaje de ellos proponen un plan concreto y realizan el seguimiento adecuado.

Además de la labor imprescindible de los sanitarios que están en contacto directo con los pacientes, es necesario aumentar la implantación de Unidades Especializadas de Tabaquismo (UET). Estos centros, coordinados por médicos especialistas en tabaquismo, dan asistencia a fumadores con problemas clínicos especiales al tiempo que realizan tareas de docencia e investigación. En nuestro país, son muy escasas las UET que, actualmente, pueden cumplir esas funciones.