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¿Cómo tener un embarazo saludable?

26 octubre 2017
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26 octubre 2017

La gestación es un periodo en el que la alimentación debe ser completa, ya que hay un aumento de las necesidades nutritivas de la madre para asegurar el correcto desarrollo del futuro bebé. Por tanto, se trata de un momento ideal para cuidarse y aprender a comer de manera sana y equilibrada y, por qué no, dejar de fumar.

Más ácido fólico, hierro y yodo

Cuando una mujer está embarazada, llevar a cabo una dieta saludable es más importante que nunca. Durante este periodo, necesitará aumentar la cantidad de nutrientes energéticos (hidratos de carbono, proteínas y grasas), así como incrementar las vitaminas y minerales. En general, con una alimentación variada y equilibrada es suficiente para cubrir estas necesidades, a excepción de:

  • El hierro: conviene incrementar las reservas de este mineral porque la mujer tiene que hacer frente a las necesidades del feto y a las pérdidas que se producirán durante el parto. Con la alimentación no siempre se cubre el aporte requerido, por lo que el médico puede prescribirle la toma de suplementos, aunque no siempre se toleran bien.
  • El ácido fólico: está demostrado que es útil para prevenir las malformaciones congénitas del tubo neural. Su médico se lo prescribirá al menos durante el primer trimestre. Si se planifica el embarazo, se recomienda comenzar un mes antes de la concepción.
  • El yodo: su deficiencia puede provocar importantes alteraciones neurológicas en el feto. Por eso, si en la dieta de la futura madre hay carencia de pescado o no consume sal yodada, el médico le podrá recomendar un suplemento diario.

Por otro lado, es esencial evitar el consumo de sustancias que puedan dañar al feto. Desde el momento que la mujer sabe o intuye que está embarazada, debería suprimir el alcohol, ya que penetra en la sangre del feto casi en las mismas concentraciones en las que se halla en la de la madre. Esto puede provocar en el feto un menor tamaño, deficiencias neurológicas, malformaciones, complicaciones en el parto e, incluso, un incremento de mortalidad neonatal.

Además, alimentos como el café, el té o los refrescos de cola debería consumirlos con moderación durante el embarazo. La razón es que contienen cafeína, una sustancia que traspasa la placenta y puede afectar al feto causándole un mal desarrollo neuronal y bajo peso al nacer.

De la misma forma, se recomienda evitar absolutamente el tabaco, que aumenta el riesgo de que el niño nazca prematuramente o con bajo peso, así como de defectos del nacimiento y de muerte súbita del lactante.


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