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Socialistas y populares mantienen vivo el polémico ISDS dentro del TTIP

03 jun 2015

En contra de lo señalado en las semanas previas los socialistas europeos llegan a un acuerdo con los populares para mantener el polémico sistema de resolución de controversias entre estados e inversores. 

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El pasado jueves 28 de mayo la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo votó el informe que debe fijar la posición del Parlamento ante las negociaciones que está llevando a cabo la Comisión Europea en relación al TTIP, el acuerdo de libre comercio que se está negociando con los Estados Unidos.

Contra todo pronóstico, la posición de los socialistas europeos en uno los  de los aspectos más controvertidos del tratado, el relativo al sistema de resolución de controversias entre Estados e Inversores (conocido como ISDS por sus siglas en inglés), cambió tras negociar con los populares europeos la introducción de una enmienda en la que se mantiene la inclusión de este mecanismo.

En su redacción original por parte de la Comisión, el ISDS supone la creación de tribunales privados donde los inversores podrán denunciar a los estados si consideran que una inversión realizada se ve afectada, por ejemplo, por un cambio legislativo. Con la enmienda introducida con el voto favorable de socialistas y populares se hace un llamamiento a la Comisión Europea a que siga negociando sobre la base del documento que la comisaria Malsmström presentó el pasado día 7 de mayo. Esta nueva propuesta, si bien supone una reforma del ISDS original al pedir que  el nuevo mecanismo de solución de controversias “esté sujeto a los principios y el control democrático, donde los casos se traten de manera transparente por jueces públicamente designados, independientes y profesionales, en audiencias públicas y que incluya un mecanismo de apelación, donde se garantice la coherencia de las decisiones judiciales y se respete la competencia de los tribunales de la UE y de los Estados miembros”, había recibido el rechazo de numerosos colectivos como BEUC o el propio grupo de los Socialistas Europeos cuando fue presentado.

La crítica fundamental es que dentro de las jurisdicciones europeas no tiene cabida este tipo de sistemas extrajudiciales de resolución de controversias. En la actualidad tanto la UE como los EE.UU. tienen un nivel de protección adecuado y suficiente para garantizar la seguridad jurídica los inversores. La reforma de la Comisión sigue sin ser aceptable porque sigue utilizando un lenguaje demasiado ambiguo y porque establece una clara discriminación al permitir el acceso a este sistema de resolución únicamente a los inversores extranjeros, lo que les da más derechos que a las compañías nacionales, a la sociedad civil o a los ciudadanos. Por ello un mecanismo como el ISDS, con ese nombre o cualquier otro, debe ser eliminado del acuerdo final sobre el TTIP.

La votación del próximo 10 de junio sobre la posición respecto al TTIP en la Eurocámara no tiene carácter vinculante. Bruselas y Washington pueden llegar a una redacción muy diferente de la que se proponga por parte del Parlamento Europeo. Pero el texto final del acuerdo sí que necesitaría pasar por la Eurocámara. Por ello la votación del próximo miércoles tiene un importante valor simbólico de cara a las negociaciones entre la UE y EE.UU. pues supone una señal de por dónde deberían ir las negociaciones a partir de ese momento si la Comisión quiere que el acuerdo salga adelante.

Desde OCU hemos pedido a los eurodiputados españoles que rechacen la inclusión de un mecanismo como el ISDS o cualquier otro sistema extrajudicial de solución de controversias que no sea suponga una alternativa, publica, democrática y no discriminatoria, características todas ellas que no cumplen ni el ISDS ni el sistema propuesto por la Comisaria Malmström.