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Síndrome postvacacional: no estás enfermo

05 septiembre 2016
sindrome postvacacional

05 septiembre 2016

Con septiembre llega para la mayoría el fin de las vacaciones, y la necesidad de adaptarse de nuevo a una rutina más exigente y no siempre satisfactoria. Quizá resulte duro empezar, pero no te equivoques: el famoso "síndrome postvacacional" no es una enfermedad.

El inicio de septiembre coincide con la vuelta a la normalidad, a las rutinas... y esto en muchas personas provoca una sensación de malestar. Es lo que, en el contexto de la corriente "medicalizadora" de la vida que desde OCU criticamos, se ha dado en llamar síndrome postvacacional. Que no te confundan: no es una verdadera enfermedad.

No estás enfermo

¿Sientes desánimo, malestar? ¿Te agobia reincorporarte a tus tareas tras las vacaciones? Esto sucede sobre todo a quienes se incorporan a su trabajo sin transición, quienes idealizan el periodo de vacaciones o los que no están a gusto con su trabajo habitual.

Sin embargo, hay que tener claro que no hablamos de una enfermedad sino, en todo caso, de una serie de manifestaciones derivadas del cambio de rutinas y la pérdida del bienestar que sentimos durante el periodo vacacional. Puede acompañarse de molestias físicas (fatiga, falta de apetito, somnolencia) y también psíquicas (desánimo, irritabilidad). Pero esto no debe hacernos caer en el engaño de aprovechados que intentan "vendernos" sus productos (suplementos, complementos alimentarios...) que milagrosamente nos harán sentirnos mejor, pero que no sirven de nada, más allá del efecto placebo.

5 consejos para que la vuelta no te pase factura

No estás enfermo, ni necesitas tomar nada. El síndrome postvacacional, en todo caso, es un conjunto de molestias leves que desaparece pasados unos días. No obstante, unas medidas básicas te ayudarán a sobrellevar mejor la vuelta al trabajo:

  • Establece, en la medida de lo posible, un periodo de adaptación. Conviene ir regulando los horarios (acostarse a la hora habitual, moderar la siesta) los días previos a la vuelta al trabajo, para ir ajustando el reloj biológico. En el caso de los niños, es aconsejable que inicien el horario escolar cinco días antes de empezar el curso.
  • En los primeros días de incorporación al trabajo conviene dormir más horas y seguir con un horario más regulado.
  • Planifica y organiza tu trabajo desde el primer momento. Y si puedes, regula progresivamente la intensidad de tus tareas: en otras palabras, evita la tentación de recuperar en pocos días lo que no has hecho durante semanas.
  • No adoptes una actitud de queja. Al principio procura centrarte en lo que te gusta más o se te da especialmente bien.
  • Es recomendable incluir en los días laborales actividades gratificantes, de ocio, para no identificar el trabajo con un periodo de malestar: una buena idea es incorporar como nuevos hábitos algunas de las actividades realizadas durante las vacaciones.

Si la sensación de malestar o esos síntomas que sientes se prolongan más de dos semanas, acude al médico de familia: puede que padezcas otro tipo de problema.

No dejes que te convenzan de que estás enfermo. Infórmate:

Que no medicalicen tu vida 

No al comercio de enfermedades

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