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Entre 250 y 600 euros para quienes esperen más de 3 horas un vuelo

24 octubre 2012

24 octubre 2012

Las largas esperas en los aeropuertos debido al retraso de los vuelos van a suponer un fuerte desembolso a las compañías aéreas, que hasta ahora, acogiéndose a argucias legales, habían podido eludir responsabilidades.

Esperar en los aeropuertos no le va a salir gratis a las compañías aéreas, que deberán compensar con cantidades que van desde los 250 a los 600 euros por retrasos de tres o más horas en los vuelos.

El Reglamento CE 261/2004, que establece normas comunes sobre compensación y asistencia a los pasajeros aéreos en caso de denegación de embarque, cancelación o gran retraso de los vuelos, para garantizar un elevado nivel de protección a los pasajeros aéreos, estableció hace ocho años una compensación automática a tanto alzado de entre 250 y 600 euros para paliar las molestias producidas por la pérdida de tiempo sufrida por los pasajeros, sin que éstos tuvieran que probar haber sufrido un perjuicio individual, para los casos de overbooking y cancelación del vuelo.

Sin embargo, la realidad hasta ahora era bien distinta, puesto que para obtener una indemnización los pasajeros afectados por retrasos –al margen de otros derechos reconocidos de manutención y devolución o cambio del billete cuando el retraso superara las 5 horas-, debían acudir a juicio y demostrar que el retraso les había producido un perjuicio efectivo al amparo de la regulación prevista en el Convenio de Montreal.

Pero en noviembre de 2009, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la UE, equiparó a efectos de la compensación prevista en el Reglamento, la situación de los pasajeros que padecían retrasos en sus vuelos superiores a tres horas a partir de de la hora de llegada inicialmente prevista, con los supuestos de cancelación del vuelo, y estableció que los viajeros afectados por ese retraso tenían derecho a la misma compensación prevista en el Reglamento Comunitario para los casos de cancelación del vuelo. Eso sí, siempre que el retraso o la cancelación no se debiera a circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado, incluso si se hubieran tomado todas las medidas razonables, en definitiva, a circunstancias que escapan al control efectivo del transportista aéreo.

Esta sentencia fue apelada y el Tribunal de Justicia ha confirmado ahora la interpretación del Derecho de la Unión que se dio en la sentencia de 2009, y señala, además, que la exigencia de compensar las molestias producidas a los pasajeros que sufran un retraso, es compatible con el régimen de indemnización complementaria previsto en el Convenio de Montreal.

Por último, en cuanto a la pretensión de las compañías de que se limitasen en el tiempo los efectos de la sentencia dictada ayer, para que no pueda ser invocada para fundamentar pretensiones de compensación de pasajeros por vuelos que sufrieron retrasos antes de la  fecha de esta sentencia, salvo en el caso de aquellos pasajeros que ya hayan interpuesto una reclamación judicial, el Tribunal considera que no procede limitar en el tiempo los efectos de esta sentencia.


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