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Biocarburantes: no son la solución

12 febrero 2009
Biocarburantes

12 febrero 2009

Aunque apenas se habla de ello, los biocarburantes también tienen impacto en el medio ambiente. Y levantan muchas dudas de orden socioeconómico.

Las discusiones sobre las ventajas e inconvenientes de los biocarburantes están a la orden del día. Parece, pues, un buen momento para dedicarles nuestra atención.

No son tan verdes

Es verdad que, en su utilización, los biocarburantes no emiten más CO2 que el que ya han absorbido durante su crecimiento mediante la fotosíntesis. Por lo tanto, podríamos hablar de un balance neutro de CO2. Ahora bien, esta afirmación se olvida de que la producción de biocarburantes implica muchas emisiones de gases de efecto invernadero, a veces más contaminantes que el CO2, como el ozono o el protóxido de nitrógeno. Y de que, además, la demanda creciente de superficie de cultivo ayuda a la deforestación, principal problema en materia de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, de balance neutro, nada. Y no hay que olvidarse de otros impactos medioambientales de importancia:

  • contaminación del suelo y del agua de superficie a causa de los pesticidas y abonos utilizados
  • erosión del suelo que conlleva pérdida de fertilidad;
  • utilización de OGM.
¿Qué comeremos mañana?

El año pasado, Europa revisó sus objetivos al alza: en 2020, el 10% del carburante destinado al transporte por carretera deberá ser de origen vegetal. A primera vista, parece una buena oportunidad para muchos agricultores de todos los rincones del planeta, pero...La crisis que sacudió México el año pasado ilustra perfectamente los problemas que se pueden presentar: el precio del maíz, alimento básico de los mexicanos, subió un 75% con respecto al año 2006, lo que desencadenó revueltas sociales en todo el país. En el origen de la crisis se encontraba la demanda masiva de maíz por parte de EE.UU., para convertirlo en carburante. Ante este maná financiero que dejan entrever los biocarburantes, muchos países sienten la tentación de compromoter su seguridad alimentaria (o la de sus vecinos). Sin una regulación global, existe el riesgo de que los mercados de materias primas enloquezcan y de que el aprovisionamiento de alimentos se vea gravemente comprometido en algunas zonas.

Siempre ganan los mismos

Además, en un mercado globalizado, nada indica que los agricultores locales vayan a recoger los frutos del cambio de cultivo. Es más, todo parece indicar que los que saldrán ganando serán los grandes grupos agroindustriales. Aumento del precio de las materias primas, conmoción en las estructuras agrícolas, deforestación, contaminación... Si bien, al final, todos lo sufriremos, serán los países productores, sobre todo los más pobres, los que pagarán el pato.

Mejor, otra cosa

Si queremos seguir por la vía de los biocarburantes, deberíamos centrarnos en los de segunda generación, productos hechos con madera o hierba, menos pesados en términos de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero se calcula que su producción no logrará alcanzar un nivel aceptable hasta 2015.Además, el problema de la deforestación no se solucionaría. Y tampoco el dilema social: antes de la necesidad de conducir un coche está la necesidad de comer. Desencadenar un desastre social para proteger el medio ambiente no tendría ningún sentido. Es preferible buscar nuestra salvación en otra parte: en otras fuentes de energía renovables, también en coches menos contaminantes y, por supuesto, en la reducción de nuestra demanda de energía, es decir, en nuestro consumo.


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