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Coches en el taller, cómo evitar sorpresas

27 junio 2016
Coches en el taller

27 junio 2016

Llevar el coche al taller genera incertidumbre y temor a la factura. Según el modelo de vehículo y el taller al que se acuda, oficial o independiente, las diferencias de precio pueden ser abismales. Hemos analizado cuánto cuesta mantener y reparar los 28 modelos más vendidos de España.

Reparaciones más comunes

Para nuestro análisis hemos elegido tres elementos que, por su desgaste, es habitual tener que sustituir tarde o temprano. El coste de las piezas es lo que más pesa en la factura, pero el tiempo que conlleva hacerlo y lo que se cobra por las horas de trabajo varían muchísimo y pueden provocar diferencias de precio muy importantes según el modelo.

Los coches de las marcas Volkswagen, Audi y Mercedes, todos ellos alemanes, son los más caros de mantener y de reparar.

Para el estudio se eligieron tres repuestos que, por su desgaste, es habitual que sean reemplazados: pastillas de freno (de un eje), dos amortiguadores y el embrague.

El coste de las piezas pesa de por sí en la factura, pero los tiempos de reparación y los precios de la mano de obra cambian exageradamente de un modelo a otro:

  • Sustituir un par de pastillas de freno varía entre 80 euros si es un Dacia Sandero 1.5 DCi y 216 euros en el caso de un BMW D ED, siendo el precio medio de 141 euros. Mientras en el primer caso lleva 30 minutos de trabajo, en el segundo supondrá tres cuartos de hora.
  • Cambiar de amortiguadores tiene un precio medio de 404 euros, con un desembolso mínimo de 236 euros que desembolsaríamos en el caso de un Dacia Sandero 1.5 DCi y un máximo de 884 euros para un Mercedes C220. El segundo llevará 2 horas más en mano de obra.
  • Un cambio de embrague tiene un precio tiene un precio medio de 727 euros, 431 euros en el caso de un Kia Sportage 1,6 Gdi y 1.145 euros si es un Audi A4 2.0. Además, los tiempos necesarios en mano de obra en el segundo caso superan en 5 horas los del primero.

Las diferencias en tiempos de mano de obra para reparar una misma avería resultan significativas. Si bien los talleres pueden alegar que esto se debe a la configuración mecánica del coche, es el consumidor el que finalmente acabará pagando el sobrecoste de la sustitución de aquellas piezas que, por su diseño, conlleven más horas de trabajo.

Lo que resulta evidente es que el consumidor carece de información certera sobre el coste de mantenimiento de un vehículo a la hora de comprar un coche. Pero sí puede conocer de antemano el precio por hora de trabajo del taller, un dato que tendrá especial relevancia en aquellas operaciones intensivas en mano de obra y que puede suponer para el consumidor un ahorro de hasta el 36% en este concepto si se decanta por un taller no oficial.