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La OCU defiende la competencia en el Congreso

20 marzo 2013 Archivado
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20 marzo 2013 Archivado

El director general de la OCU, José María Múgica, acudió a la Comisión de Agricultura del Congreso de los Diputados para dar su opinión sobre la Ley de Funcionamiento de la Cadena Alimentaria y defender la competencia como salvaguarda de los intereses de los consumidores.

El director general de la OCU, José María Múgica, estuvo este martes en la Comisión de Agricultura del Congreso de los Diputados para dar su opinión sobre la Ley de Funcionamiento de la Cadena Alimentaria y defender la competencia como salvaguarda de los intereses de los consumidores.
 
Múgica comenzó su intervención señalando que la OCU “comparte el objetivo de la Ley porque el beneficio de los consumidores mejora con la competencia”, y ésta debe potenciarse. La OCU considera que es necesario aportar transparencia a la cadena alimentaria como medio para garantizar dicha competencia y el beneficio de los consumidores, ya que “las ineficiencias que se produzcan a lo largo de la cadena alimentaria repercutirán finalmente en el consumidor” de manera negativa.

El director de la OCU expuso que esa competencia es necesaria para lograr un equilibrio entre los distintos actores del mercado y que éste repercuta positivamente en los consumidores con una oferta óptima de productos, de buenos precios y nuevos artículos fruto de la innovación.

Por el contrario, la falta de competencia “origina una indeseable concentración de distribuidores o la prevalencia de marcas blancas que, a su vez, puede conllevar la salida del mercado de las segundas y terceras marcas del fabricante, el protagonismo de los supermercados frente a otros formatos comerciales y la negación de suministros como práctica para controlar los precios.

José María Múgica aludió a otras consecuencias de esa falta de competencia, que los estudios de la OCU empiezan a poner de manifiesto, como que se crea concentración del mercado y menor oferta de marcas, lo que repercute favorablemente en las marcas líderes y las de distribución, y en subidas de precios en dichas marcas.

Agencia de Información y Control de Alimentos

Múgica valoró positivamente la Agencia de Información y Control de Alimentos, pero supeditó este apoyo al hecho de que se clarifiquen sus objetivos y recursos y se convierta en un órgano de control de la calidad de los alimentos, que alerte de posibles fráudes y vigile las relaciones comerciales entre los actores de la cadena alimentaria.

En este sentido, José María Múgica mencionó casos de adulteración destapados por la OCU recientemente, como el del aceite de oliva virgen extra o el de la carne de caballo etiquetada como de vacuno, para alertar de que no deberían repetirse y la Agencia de Información y Control de Alimentos debería tener mucho que decir en este sentido, puesto que sus funciones deberían orientarse hacia los siguientes objetivos:

  • Gestionar los sistemas de información.
  • Comprobar el cumplimiento de las obligaciones de los actores, especialmente en favor de la competencia.
  • Garantizar la calidad de los alimentos y que su etiquetado corresponda con lo que el consumidor recibe.
  • Controlar el fraude, y para ello inspeccionar el cumplimiento de la Ley sin previo aviso, pues la OCU entiende que la confidencialidad ha de ser compatible con el derecho a la información y la transparencia, como vía para recuperar la confianza.
  • Realizar un informe anual y público de las irregularidades y fraudes descubiertos.
  • La necesidad de imponer sanciones que no puedan considerarse como disuasorias.

Esta serie de premisas sirvieron de argumento a Múgica para solicitar que se adopten, a la mayor brevedad posible, las medidas planteadas en la Ley para que se pueda garantizar la competencia y, por otro lado, que se fomente la labor de la Agencia de Información y Control y se la dote de capacidad de inspección y sanción.


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