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Carne de cerdo: consúmala sin reparo

07 mayo 2009 Archivado
Carne de cerdo

07 mayo 2009 Archivado

Una información de la OMS indicando que no descarta la transmisión del virus de gripe A por via alimentaria ha hecho saltar las alarmas. Hay muchas incógnitas, pero también certeza: ni en España (ni en Europa) hay ningún caso de animal enfermo por este virus, por lo que, hoy por hoy, no hay nada que desaconseje su consumo, ni es preciso adoptar precauciones especiales. La OCU invita a la tranquilidad.

A dia de hoy, la única vía de transmisión, demostrada, del virus de la gripe A es la respiratoria.

La Organización Mundial de la Salud ha afirmado que no descarta por completo la posibilidad e transmisión por vía alimentaria, una posibilidad sobre la que no hay acuerdo: No obstante, los hechos invitan a estar muy tranquilos:

  • Para que ese posible contagio por via alimentaria se produjera, sería preciso, de entrada, consumir carne de un animal enfermo.
  • La carne de cerdo que consumimos en España es principalmente originaria del país. No se importa prácticamente carne de cerdo (la pequeña cantidad, es de origen europeo). Y como ni en España ni en Europa se han producido caso de cerdos enfermos de gripe A, no hay ningún motivo para la alarma. Las autoridades deben vigilar bien a los enfermos, tenerlos controlados y evitar que se produzca un contagio de humano a animal, algo raro pero posible.
  • La OMS recomienda no utilizar para consumo humano animales que se hayan encontrado muertos. Debemos recordar que esto está estrictamente prohibido en Europa: sólo se pueden destinar a consumo humano animales que hayan sido sacrificados en un matadero habiendo pasado rigurosas inspecciones veterinaras, tanto antemortem, donde se descartan animales con fiebre o síntomas de estar enfermos, y también después del sacrificio y faenado de la canal.

Desde la OCU llamamos a la tranquilidad. Pueden consumir la carne de cerdo como hasta ahora, sin cambiar hábitos (no necesita congelarla, ni evitar los embutidos, etc.). Nuestro consejo para los consumidores es que, en lo posible, es preferible evitar cambiar nuestros hábitos, ya que eso al final lo único que hace es subir el precio de los alimentos sustitutivos.

 

 


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