Informe

¿Nos comemos los tóxicos de los envases?

01 febrero 2017
Seguridad alimentaria

01 febrero 2017

Algunos expertos afirman que ciertas sustancias potencialmente peligrosas pueden pasar del envase al alimento. Sin embargo, falta información acerca de los efectos y riesgos sanitarios que tiene esa “migración”. Te contamos los posibles peligros para la salud, los alimentos con mayor riesgo de migrar y los materiales más seguros. 

Migración: ¿cómo afecta a nuestra salud?

El director científico de la Autoridad de Control de Alimentos de Zurich (Suiza) y asesor de varios organismos de evaluación de riesgos, Koni Grob, nos aclara todas nuestras dudas sobre envases y migración.

Concretamente, por “migración” entendemos el paso de compuestos químicos procedentes del envase a los alimentos que contiene. Ese traspaso puede ser por contacto directo (por ejemplo, las sopas en brik) o indirecto, como en el caso de las patatas fritas envasadas, que apenas tocan la bolsa.  El abanico de materiales cuyas partículas pueden pasar del envase a la comida es muy amplio: plástico, pegamento, papel y cartón, barniz, aluminio, tintes de colorear etc.

Actualmente, unas 1.500 sustancias que pueden migrar a los alimentos han sido analizadas y aprobadas por los expertos nacionales o de la Unión Europea. Del resto de componentes susceptibles de migrar (se calcula que entre 50.000 y 100.000 sustancias pueden migrar en cantidades potencialmente peligrosas) nada se sabe. Además, muchos de estos ensayos, sobre todo los que se realizan con los materiales más frecuentes, han quedado desfasados y deberían ser revisados; el problema es que no hay presupuesto para hacerlo. No obstante, cualquier sustancia peligrosa detectada se destierra de la fabricación de envases por lo que no se tiene constancia de que se estén usando elementos peligrosos para la salud. Sin embargo, hay que reconocer que desconocemos la mayoría de las sustancias existentes.

Posibles efectos a largo plazo

Por lo tanto podemos decir que no hay peligro de intoxicación aguda, pero sí efectos a largo plazo. Los síntomas pueden pasar desapercibidos, pero ir aumentando el riesgo de padecer cáncer o pérdida de fertilidad. A menudo se desconoce el origen de nuestros problemas de salud y algunos podrían estar causados por una intoxicación crónica. 


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