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El Gobierno recula tras las protestas de OCU

29 junio 2015
victoria

29 junio 2015

Querían poner obstáculos a los análisis de alimentos de OCU, pero meses de presión ciudadana les han parado los pies. Un Real Decreto pretendía ponerle peros a tu derecho a conocer la verdad. Finalmente, el decreto sale adelante pero con las modificaciones que pedíamos. 

La libertad de información está en el ADN de OCU. A menudo decimos cosas que molestan a las grandes marcas. Para poder decirlas, tenemos nuestro rigor pero necesitamos también vuestra fuerza. 

La fuerza que nos dan más de 400.000 socios y un número aún mayor de simpatizantes. 

Leche, aceite de oliva, hamburguesas... y hasta el agua del grifo. En OCU analizamos lo que te llevas a la boca. Para comparar y emitir veredicto. Porque tú necesitas saber la verdad. 

Querían callarnos la boca

Quien queda mal situado en un ranking, suele ofenderse. Están en su derecho y nuestra respuesta siempre es la misma: mejoren su producto y el año que viene mejorará su posición. 

Pero en los últimos tiempos hubo quien se echó al monte y planteó un cambio en las reglas del juego: un Real Decreto que regulase los análisis de los alimentos. 

Aunque las intenciones parecían buenas, al leer a fondo el texto encontramos una peligrosa trampa: querían obligarnos a decir el nombre del laboratorio que había hecho el análisis.

Durante este tiempo os hemos escuchado y sabemos que a muchos esto os parecía razonable. Os explicamos la trampa.

La confidencialidad del laboratorio es sagrada 

Los análisis de OCU se hacen en varios laboratorios independientes. Publicamos los resultados, pero no decimos el nombre del laboratorio. ¿Por qué? Porque no solo analizan para OCU. También trabajan para las grandes marcas de alimentación, de las que depende el grueso de lo que ingresan. 

Imaginemos que una de estas grandes marcas queda última en un análisis OCU. ¿Qué harían si supiesen el nombre del laboratorio? Como mínimo, no volverían a encargarles un análisis nunca más. Esto significaría la ruina de ese laboratorio. 

Si a todo esto sumamos que en la alimentación existen patronales sectoriales para coordinar esfuerzos, lo que nos queda es un pequeño laboratorio acogotado por la presión de las multinacionales. 

Obligarnos a publicar el nombre del laboratorio es el equivalente de obligar a revelar fuentes. Si lo haces, la fuente se seca para siempre. 

La victoria de los consumidores

Tenemos buenas noticias: el Real Decreto ha salido adelante, pero con todas las modificaciones que OCU exigía. 

No tendremos que revelar nuestras fuentes y podremos seguir analizando alimentos como hasta ahora. 

Todo esto solo ha sido posible gracias a las más de 140.000 firmas con las que nos habéis apoyado y a la dura labor de presión a nivel institucional. ¡Gracias! La verdad ha vuelto a romper las barreras. 






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