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Tipos de té, sabores y beneficios

16 mayo 2018
origen del té

16 mayo 2018

Té verde, té negro, té rojo, té blanco... los hay de muchos aromas y colores. Tiene efectos diuréticos, estimulantes y es rico en antioxidantes. Los principales países productores son China, India, Sri Lanka y Kenya, y el que más se vende en nuestro país es el té negro. Te decimos cómo preparar la mejor taza de té para aprovechar todo su sabor.

 

¿Cómo se elabora el té?

El té se elabora con las hojas de un arbusto: Camellia sinesis. Lo que se arranca son los pekoe (brotes o yemas terminales) junto con algunas hojas jóvenes. Luego, durante el procesado, todo ello se deja marchitar, se enrolla, se pone a oxidar (excepto en el té verde y el blanco) y, por último, se seca.

  • Cultivo. Lo que se arranca de la planta son los pekoe, que es como se denomina a los brotes o yemas terminales. Junto con los pekoe se cosechan algunas de las hojas jóvenes más próximas. Según el número de hojas hay una graduación de las calidades y cuantas menos hojas, mayor será la calidad. La recolección de buena calidad, proporciona los tés llamados orange pekoe.
  • Marchitamiento. Es la deshidratación parcial de los brotes para hacerlos maleables en la siguiente etapa, exponiéndolos al aire en condiciones naturales o controladas durante 12-18 horas. 
  • Enrollado. Proceso mecánico de rasgado, cortado, aplastado, ruptura y torsión que permite el contacto entre las enzimas y el sustrato y el inicio del proceso oxidativo. 
  • Oxidación. En ocasiones, a esta etapa se la denomina fermentación (incorrectamente, ya que no intervienen microorganismos). Las hojas se exponen al aire 1-2 horas bajo condiciones de temperatura a 25-30 °C y humedad (90-100%) controladas. En esta etapa, se modifican las características químicas de la hoja; el color se oscurece por la oxidación y la condensación de los polifenoles, reduciéndose su contenido, y se desarrollan aromas característicos. Este proceso no se da ni en el té verde ni en el té blanco. En su caso, después del marchitamiento, pasa por un tratamiento de vapor, donde se destruye las enzimas responsables del pardeamiento. La infusión varía dependiendo de la variedad, área de cultivo y periodo de recolección de las hojas y puede ser de color amarillo claro hasta verde oscuro.
  • Secado. El objetivo es detener la oxidación y deshidratar el producto hasta el 3-4% de humedad para conservar su calidad en el almacenamiento. Seleccionar la temperatura correcta es fundamental y en esta etapa donde las hojas adquieren su apariencia y color característicos.
  • Selección, cribado o selección de la hoja. Cuando las hojas salen de los secaderos u hornos, pasan por tamices de distintos tamaños que las clasifican en distintos grados en base al aspecto y el tamaño de la hoja. Esto permite distinguir entre tés de hojas enteras, rotas, trituradas y en polvo. Las hojas más pequeñas se utilizan para la elaboración del té en bolsitas y las más grandes para el té a granel.
Té verde
Clasificación de tés

Para la misma planta hay muchos tipos de tés. Dependiendo de su origen o de su proceso de elaboración existen distintos tipos de tés que te decimos. ¿Cuál prefieres?

Por su origen:

  • Darjeeling. El champán de los tés. Es una mezcla de tres tés negros procedentes de una ciudad de la India con el mismo nombre.
  • Té de Ceilán. Tés negros producidos en Sri Lanka. Son los más famosos.
  • Té de Formosa. Producido en Taiwan, produce sobretodo el té Oolong que apenas se consume en Europa.
  • Assam. Té negro producido en el noreste de la India.

Por su proceso de elaboración:

  • Té verde. Su sabor es ligeramente amargo. No está fermentado aunque sí más procesado que el blanco. Es la variedad menos manipulada al dejarse secar al aire y al sol. En su procesado, las hojas se someten a un tratamiento de vapor, destruyéndose los enzimas responsables de la oxidación. Conserva la mayor parte de los componentes de la hoja de la que procede, destacando su alto contenido en polifenoles. Su tiempo de infusión es reducido,  apenas 2 minutos.
  • Té Oolong o té azul o té seminegro. Sufre una oxidación parcial, adquiriendo un color y sabor entre medias del té verde y el negro. Esta variedad tiene una cantidad más elevada de taninos que el té verde. El tiempo de infusión recomendado son 3 min.
  • Té negro. Su color es entre marrón oscuro y negro. Tiene un sabor fuerte y está fermentado. La mayor parte de la cosecha mundial se dedica a este tipo de té. Sufre una etapa de oxidación completa. 
  • Té blanco. Es el más suave de sabor, no está fermentado ni oxidado. Su procesado es similar al del té verde, pero se seleccionan los brotes más tiernos. Color pálido y sabor delicado. Al igual que el té verde, tiene un alto contenido en polifenoles y requiere un bajo tiempo de infusión (2 min). 
  • Té amarillo. Uno de los menos conocidos. Su procesado es similar al del té verde pero incluye una etapa en la que se le aplica calor húmedo, dando lugar a una ligera oxidación por la que adquiere  su color característico.
  • Té  rojo o Pu-erh.  Su nombre proviene de una pequeña ciudad situada en la región de Yunnan en China. Su diferencia fundamental con respecto a los demás tés es debida a una maduración posterior (fermentación por microorganismos) que puede durar entre 2 y 60 días. Este proceso le proporciona su característico color cobrizo  y reduce su contenido en catequinas y polifenoles. Aroma terroso, casi de humo, que no se puede comparar con ningún otro té. Su sabor es igualmente fuerte. En realidad es un tipo de té negro, al que se le ha sometido a una fermentación posterior.
  • Té soluble. Se hace deshidratando una infusión muy concentrada, generalmente de té negro. Previamente se le extraen los compuestos aromáticos que se le vuelven a  añadir al producto final.

Otros tés:

  • Té moruno. Bebida típica de los países árabes. Mezcla té verde con hierbabuena y azúcar.
  • Earl Grey. Té chino negro aromatizado con aceite de bergamota.
  • English breakfast tea. Té negro que lleva mitad de té de Ceilán y mitad de té de Darjeeling. Si es de menos calidad, se hace con té de África y del sur de la India.
¿Cómo preparar una buena taza de té?

Preparar una taza de té parece fácil. En principio no tiene mucha complicación pero sí que hay que seguir ciertos pasos de manera rigurosa para conseguir tomar una buena taza de té. Te los decimos.

como preparar el té perfecto  

1. El agua, ¿del grifo o embotelladaCuanto más insípida sea el agua mejor. Si el agua de grifo sale turbia, es caliza o está muy clorada, utiliza mejor agua embotellada, de mineralización débil. ¿En qué cantidad? Es cuestión de gustos, pero como recomendación el agua que cabe en una taza grande, aproximadamente 200 ml por persona. 

2. Precalentar la tetera o el cazo. Es muy importante que la tetera o el cazo esté ya caliente antes de poner el té. Para ello, basta con verter un poco de agua caliente, removerla en el fondo y tirarla, después se añadiría el té y el agua. 

 

como preparar una taza de té

3. Cuánto té poner por persona. Ten en cuenta que las cantidades varían según gustos pero lo recomendable es:

  • El cálculo es una cucharada por persona más otra de propina si quieres potenciar el sabor y el color.
  • Si usas bolsitas de té, utiliza una bolsita, una por persona

4. Echar el té en la tetera y luego, el agua caliente. Una vez que tenemos la tetera o el cazo caliente añade la cucharada de té o la bolsita en la tetera vacía y después el agua caliente.

5. ¿Agua caliente o agua hirviendo? Lo ideal es que el agua esté caliente y que no llegue a hervir. Puedes usar un cazo normal o un hervidor o una tetera eléctrica, así podrás controlar la temperatura del agua.

  • Para el té negro, bastan 90ºC, que es cuando suben grandes burbujas desde la base del cazo.
  • Para el té verde, 70 ºC, que es cuando esas burbujas son pequeñitas.

6. Dejar reposar la infusión. Tres minutos podría ser suficiente, aunque el tiempo de reposo varía en función del tamaño de la hoja (si está entera es más tiempo) y la variedad de té empleada (pregunta en una tienda especializada). Si hsa comprado un té envasado, lee sus instrucciones de preparación.

7. Colar el té. Pasados esos minutos quita la bolsita o cuela el té antes de servirla en tu taza así no la infusión no se amargará. 

8. Té frío. Si lo que te gusta es el té frío, deberías seguir las mismas indicaciones, pero al final dejarlo enfriar primero fuera de la nevera y después en su interior para no hacer trabajar en exceso a este electrodoméstico.

Cómo y dónde conservar el té

El té es un producto delicado, por eso es importante que lo almacenemos adecuadamente para conservar su sabor, su aroma y todos sus principios activos (antioxidantes, flavonoides, catequinos… ). Todas las variedades tienen características especiales para su conservación, pero hay unas normas generales como el lugar y el recipiente donde guardarlo. 

Dónde y cómo guardar el té en general

Para guardar el té escoge una lata metálica o recipiente de porcelana y almacénalo en un lugar fresco, seco y oscuro. Si optas por un frasco de cristal mejor que sea opaco, con cierre o tapa hermética para que lo mantenga siempre fresco y aromatizado, lejos de la humedad y de los olores ambientales indeseados. Las hojas de té son muy delicadas y porosas por lo que absorben cualquier olor ajeno que las rodee.

Conservación del té por variedades

  • El té verde, es el más delicado de todos los tés, al ser el más fresco y el menos procesado. Por eso lo mejor es que lo consumas cuanto antes: no resistirá con su mejor forma y sabor más que unas semanas. Para alargar lo más posible su plena riqueza y frescura consérvalo en la nevera en un recipiente absolutamente hermético.
  • El té negro, tiene una vida útil más longeva que la del té verde.
  • Algunos tés con flores y otras combinaciones pueden parecer deteriorados en un mes o dos, si el modo de conservación no es el ideal.
  • El té rojo Pu Erh, al ser un té fermentado y no un té fresco, su calidad puede mejorar con el paso del tiempo, siempre que lo estés conservando adecuadamente.
Beneficios saludables del té

El té es después del agua, la bebida más consumida en todo el mundo. Y no nos extraña porque además de su exclusivo sabor, el té cuenta con muchos beneficios que no te puedes perder:

  • Efectos diuréticos. Algunos de los componentes del té, dos alcaloides llamados teofilina y teobromina, tienen efectos diuréticos, es decir, que ayudan en la eliminación de líquidos.
  • Fuente natural de antioxidantes, sobre todo de flavonoides, que probablemente contribuya a proteger a los que se les atribuyen propiedades protectoras sobre nuestro organismo de enfermedades cardiovasculares, del cáncer o del Alzheimer. 
  • Hay evidencias de que podría reforzar el sistema inmune, aunque aún son necesarios más estudios para confirmar este beneficio.
beneficios te verde